Autor: Contreras, Lorenzo. 
 Elecciones generales. 
 Guerra y la crisis del ingenio     
 
 ABC.    31/05/1986.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

ELECCIONES GENERALES

SÁBADO 31-5-86

Cuaderno de notas

GUERRA Y LA CRISIS DEL INGENIO

Si la historia no se repitiera en tocios ios procesos electorales, podríamos decir que. el señor Guerra,

vicepresidente del Gobierno y vicesecretario general del PSOE, es un hombre al que le ha tocado esta vez

en suerte enemistarse con toda la clase política mientras dure él proceso electoral en curso. Pero es

evidente que al señor Guerra le encanta ese papel. Y que su entrada en los dominios maléficos de Mr.

Hyde corresponde no al triunfo de una segunda naturaleza, sino sencillamente a la expresión de la única

naturaleza que tiene. La leyenda de un Guerra íntimamente ternurista y sensible a la literatura y a las artes

plásticas es incompatible con el espectáculo de un: político chabacano y barriobajero que no elesfeiéríde

tanto a ia arena corno al fanguizal.-Cada cierto número de años, por éstas o por otras fechas, Alfonso

Guerra da tono y calidad a las campañas electorales. Es decir, mal tono e ínfima calidad, por supuesto.

Hagan ustedes el repaso de los políticos en contienda, desde Miguel Roca a Santiago Carrillo, pasando

por Adolfo Suáféz, Gerardo Iglesias, Alonso Puerta, etcétera, y comprobarán, si tienen a la vista los textos

de sus declaraciones electoralistas ó si se toman la molestia de" anotar sus conceptos en lo sucesivo, la

diferencia que media entre la persona educada y aquella que presume de no haber tenido trato jamás con

la hidalguía. Con toda razón, Adolfo Suárez ha negado que Guerra sea un caballero. Diríase que Guerra

ha elevado a categoría dé virtud política algunas concomitancias con los hábitos de cierta gentuza. La

celebración pública, en algunos casos, de determinados hallazgos verbales reñidos con el ingenio, pero

populacheros y desgarrados, viene a ser, en fin dé cuentas, un elocuente síntoma de la devaluación del

lenguaje electoral y su conexión con las peores antologías de algún lamentable pasado. No consta que en

tos mítines socialistas de una España en llamas, allá por. los años treinta, la vena satírica o sarcástica de

un Indalecio Prieto o e! lenguaje mas desgarrado de un Largo Caballero; fueran sistemáticamente

asociados a las malsonancias, de manera normal y cotidiana, que representa el idioma político de Guerra;

su propensión al insulto y a la descalificación continua como esencia del decir mitinero y electoralista.

Las cosas más duras en el Partido Socialista de nuestros días han sido patrimonio casi exclusivo de una

lengua distinguida: concretamente la de Enrique Tierno Galván. Pero se trataba de una dureza admisible,

en la que el rival, si llegaba a percatarse de la intención afilada de su contradictor, quedaba confundido, y

el público recreado. Aquí y ahora, desde que Guerra hizo escuela, se ha cambiado la dialéctica por el

insulto. Y todo ello en medio de risotadas que acreditan la profunda crisis del ingenio.

Lorenzo CONTRERAS

 

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