Autor: Urbano, Pilar. 
   Fraga: Diez millones de votos no dan derecho a traer el aborto     
 
 ABC.    27/01/1983.  Página: 28. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

NACIONAL

Los desayunos del Ritz

Fraga: «Diez millones de votos no dan derecho a traer el aborto»

«No se puede gobernar por decreto, amparándose en la fuerza de diez millones de votos. Diez millones de

votos no son toda España. Diez millones de votos no suponen que se esté de acuerdo con todos y cada

uno de los puntos del programa socialista. Diez millones de votos no dan derecho a traernos el aborto.

Además, contra el argumento de la "cantidad", habría que recordarle al Gobierno que, hace muy poco

tiempo, el Papa ha estado aquí; ha hablado con claridad y firmeza, tajante, sobre importantes cuestiones

morales, entre ellas el aborto... Y ahí se vio la respuesta masiva de los españoles.» Fraga ha dicho todo

esto de un tirón y sin pestañear. Los ojos fijos en la copa de agua con hielo que tiene delante. Bebe un

sorbo. Continúa: «Sin hacer la más mínima consulta, de te noche a la mañana, el Gobierno anuncia al país

la despenafización del aborto... coincidiendo con ¡a promulgación del nuevo Código de Derecho

Canónico, dónde la Iglesia mantiene la pena de excomunión «para quien practique o procure el aborto...»

Me parece un error gravísimo del Gobierno, y, lo que es peor, un deliberado propósito de provocación de

los sentimientos más profundos del pueblo».

Sobrio, soto un café y una copa de agua. Serio, apenas la sonrisa de salutación mañanera. Parco, frases

escuetas y contundentes, sin golpear al aire. Desde el liderazgó de la oposición, Fraga esgrime, en la mesa

redonda de los desayunos del Ritz, su «perfecto derecho a pedir para España lo más y lo mejor que pueda

pedir». Ha estudiado detenidamente, dice, los temas de la concepción y de! aborto: «Siempre defendí que

el feto, desde e´ primer instante, es algo animado... He visto esas terribles fotografías, las conocen

Ustedes?; los cuerpecitos troceados, brazos ya formados, manos enteras..., incluso fetos vivos, palpitando,

¡que no me digan que eso no es matar!; destrozan al nuevo ser, sin posible defensa, dentro del útero de la

madre, ¡... es espantoso! Yo soy un hombre ya curtido, avezado a ver muchas, ingratas cosas en ¡a vida...

pero, ante aquellos documentos gráficos estuve a punto de marearme... ¡¿Y dicen que eso no es matar?!...

Luego recurren a la hipocresía de la palabra «terapéutico», para la dificilísima cuestión de elegir entre la

vida de la madre o la del hijo. En mi conciencia, esa opción está clara: soy católico y me acojo a lo que

dice la Iglesia: la vida del que ha de nacer.: Y ahí entra también 00 -juego la ética dé los rnédi-eos. Pero,

además; resulta abrumador que se acojan a ía filosofía de que "como eso; está • ocurriendo, como está en

la sociedad..., hay que legalizarlo o despenalizarlo". Argumento peligrosísimo que se lleva por delante la

.moral tradicional, la moral eterna, y nos mete en la ley de la selva. Porque, por esa regla de tres, habrá

que legalizar el "porro" y la droga y el hurto..., y todo lo que "está en uso en la

sociedad";ásfeteriDtnaremostoctos, ¡can taparrabos!»

Afirma rotundo que su partido será beligerantemente contrario al aborto: «Probablemente llevaremos el

tema al Tribunal Constitucional, porque esta despenalización vulnera el artículo 15 de la Constitución:

"todos tienen derecho a ¡a vida." Como en una reciente "queimada" declaró que en temas de conciencia

nuestro partido dejará libertad para votar», se lo planteo ahora en directo. Su respuesta, después de una

breve pausa, es sosegada y reflexiva: «Esta cuestión va más allá de la conciencia personal. Y no creo que

podamos dejar libertad de conciencia. Yo promoveré que el Grupo Parlamentario Popular esté unánime.»

—Da la impresión de que, hoy por hoy, el Gobierno «goza» de una oposición silenciosa, poco

combativa... ¿Hasta cuándo?

—Iremos rebatiendo al Gobierno al ritmo de las medidas que vayan anunciando. Hasta ahora no ha

habido proyectos de envergadura a los que oponerse. Estaos a la espera. Pero seremos una oposición tea),

sin enguaje desmedido, frontal y consistente,con coherencia y con conciencia. No vamos a defraudar a

nuestros cinco millones de electores.

.—Usted ha protestado por la escasez de minuíaje en pantalla que se le concedió para replicar al

presidente del Gobierno.

—Me dieron tres minutos exactos. No es de recibo. Ni es democrático. Están procediendo con una total

falta de ética. No debió trasladarse 5a comunicación del presidente, del Parlamento al televisor; pero

hecho así, ¡señores, al menos una distribución del tiempo, entre el Poder y la oposición, acorde con las

prácticas democráticas de otros países!

—Aquí y ahora tiene usted todo el tiempo que quiera servirse... ¿Qué objeta, don Manuel, a las

declaraciones del señor González?

—La verdad es que no nos ha dicho nada nuevo. Un manojo de buenas intenciones y apelaciones a la

conciencia ciudadana; Quiere mantener una ilusión teórica, y no concretó nada, ¡nada! Además incurrió

en contradicciones infames, como confundir «déficit presupuestario» y «deuda pública», o sumar partidas

contabilizadas como si fueran déficit, o imputar al ministro de Agricultura anterior los impuestos

agrarios..., cuando todo el mundo sabe que, a la hora de aumentar impuestos, el ministro afectado se

opone siempre al de Hacienda. Luego tanta insistencia en temas obvios como la unidad de España, la

importancia de las Fuerzas Armadas o la grandeza callada de la Guardia Civil... dan la sensación de que

han necesitado llegar al Gobierno para descubrirlo. En otro orden de cosas, no estoy de acuerdo en que

gobiernen por decreto-ley, que entraña una falta de respeto al Parlamento. En el asunto de las

incompatibilidades, pienso que se va a privar a la Administración Pública de sus mejores funcionarios.

Me parece deseable una nueva política de horarios y rendimientos. Pero, señores míos, para lograrlo es

mejor e! ejemplo que la: norma. Yo, cuando era ministro, llegaba a las ocho de la mañana a mi

despacho... y con ese sencillo gesto todos mis subordinados estaban también a las ocho, como un clavo. Y

si bajaba a la sala de teletipos a las cuatro de la madrugada un buen día sentaba el precedente para que

nadie allí estuviese durmiendo a la bartola... En cuanto a las incompatibilidades parlamentarias me parece

que no se está abordando bien. Debería hacerse .al reformar la ley Electoral, y no «locando» para nada a

los diputados y senadores ya elegidos en los últimos comicios.

—A usted, personalmente, ¿le afectan las incompatibilidades?

—Yo ya no puedo; dejar nada más de lo que he dejado: en Asuntos Exteriores estoy de supernumerario

sin sueldo. Ayer me despedí de la Universidad. Ya no cobro la pensión de ex ministro... Pero si yo fuese

cirujano, por ejemplo, operando por las mañanas, y tuviera que dejar el quirófano cuatro años para ir al

Congreso de Diputados por las tardes..., en esos cuatro años habría perdido no soto el estar al día en

técnicas quirúrgicas, sino la destreza de mis manos. No es sólo dejar un empleo: es abandonar el oficio,

—¿Cuál es su opinión sobre la política de Defensa del actual Gabinete?

—(Todavía está por ver! No la conocemos. Han aprobado el programa FACA, han reducido el tiempo de

servicio militar obligatorio y han hecho una política de gestos de -aproximación a los Ejércitos. Nada

más: Pero; si eso se une a la política exterior y a la congelación de nuestra entrada en la OTAN, el tema

empieza a ser más preocupante porque ni entramos ni salimos, con lo que nos quedamos al descubierto y

sin ninguna ventaja.

—¿Terrorismo?

—tía este ministro del Interior .hernos.ad-Vértidq, y es leal reconocerlo, mayor firmeza. La cuestión de

los impuestos y rescates es delicada, sí; pero creemos que el ministro hace bien no inhibiéndose y

tratando dé impedir que esos chantajes se paguen.

En otro momento del desayuno, Fraga señala, tiomjnalmente, al vicepresidente del Gobierno: «No

entiendo eso de que el señor Guerra está en el Gobierno "de oyente",.., ¡como no sea que está de fiscal! Y

es muy grave lo que ha dicho, "que no existe el Estado". ¿No será que él no lo ve o no sabe verlo?»

Remacha en e! clavo de «la situación heredada»: «Nosotros, como oposición de los Gobiernos anteriores,

ya denunciamos que la : situación era de catástrofe... Ya mf, por ello, se me llamó catastrofista. Así que la

sorpresa que se han llevado éstos, si no es ingenuidad es fingimiento; porque la "herencia" era

perfectamente cognoscible... y conocida. Anunciaron un oasis socialista. Levantaron las alfombras, Y

ahora dicen que estamos en una crisis de la que no nos sacan "ni con política progresista ni con política

conservadora", ¡(Estamos buenos! Éticamente no se puede ofrecer lo que no se va a cumplir.».—Pilar

URBANO.

 

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