Autor: López Agudín, Fernando. 
 Elecciones generales. 
 Federico Carlos Sainz de Robles: La legislatura socialista ha supuesto una reducción muy importante en el ejercicio de la libertad  :   
 El centro no lo representa hoy más que el Partido Reformista. 
 ABC.    01/06/1986.  Página: 38-39. Páginas: 2. Párrafos: 24. 

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ELECCIONES GENERALES

DOMINGO 1-6-86

Federico Carlos Sainz de Robles: «La legislatura socialista ha supuesto una reducción muy importante en

el ejercicio de la libertad»

"El centro no lo representa hoy más que el Partido Reformista"

«Se ha barrido del horizonte inmediato toda esperanza y toda ilusión»

«No creo que haya corte entre el 22 y el 23 de junio, porque el 23 de junio tiene que estar preparado

mucho antes del 22»

«El Estado tiene que reducirse a unos límites muy claros y dejar el protagonismo a la sociedad, y dentro

de ella a las personas y sus grupos»

«Creo que además del planteamiento ideológico hay un planteamiento casi afectivo que es la tentativa de

abrir una ilusión.»

Federico Carlos Sainz de Robles, antes de entrar en la actividad política lo ha meditado, sopesado y

reflexionado bastante, hasta tal punto que, como él mismo confiesa, su decisión fue adoptada en el último

minuto. Quizá por ello su entrada ha sido espectacular. En los pocos días transcurridos desde que

anunciara su presentación como independíente en la candidatura del Partido Reformista por Madrid,

Sainz de Robles se ha convertido en uno de los más caracterizados exponentes del reformismo en España

junto a Miguel Roca. No es ningún compañero de viaje de ios reformistas, sino un impulsor de la

recuperación de un espacio de centro en la sociedad española. De su activo protagonismo en la defensa de

la necesidad de una opción realmente centrista ya se ha hecho notar. El reformismo fuera de Cataluña ya

no es ¡o que era antes de la incorporación de esta destacada personalidad jurídica. «Se trata ahora más que

de números, líderes y puestos de implantar realmente en España una ideología política donde podamos

respirar a gusto todos»

-La novedad de estas elecciones, hasta el momento, viene protagonizada por la decisión de Federico

Carlos Sainz de Robles de presentarse como independiente dentro de las listas del Partido Reformista.

¿Por qué esta irrupción en la política y qué razones predominan en esta decisión, poiíticas, jurídicas o

juridicopolíticas?

—No, jurídicas, por supuesto, no. Yo creo que es muy difícil que llegados a cierta edad seamos

conscientes de todas las cosas que nos mueven para adoptar una decisión tan importante como ésta.

Realmente, cuando yo me contemplo en la edad que tengo verme de novedad en los carteies debe ser así

una novedad como la de Curro Romero todos los años, ¿no? Bueno, pero aquí hay cosas serias y cosas

importantes, partiendo del supuesto de que yo ya tenía decidido abandonar la magistratura para dedicarme

a mi despacho profesional. Pues se me ha llegado á convencer de que los que no somos políticos

profesionales podemos incorporamos a una actividad pública y ser útiles. Y entonces yo, resumiendo mis

meditaciones, que tardaron mucho tiempo y luego se decidieron en un minuto casi, pensé que no tenía

derecho a decir que no.

-¿Pero qué razones políticas le llevan a decir que sí a esa propuesta?

-Concretamente, a ésta en la que yo he ingresado, es decir, a la alternativa, al programa, como usted

quiera llamarlo, porque, como sabe, a! partido no pertenezco, que propugna la corriente reformista. Estoy

absolutamente convencido desde hace mucho tiempo de qué la sociedad debe de recuperar su libertad, de

que la persona y todo el conjunto de libertades son la base fundamental de nuestra con vivencia, y porque

hay que estar abierto al futuro. Este es el momento si me convencen, desde fuera, de que yo puedo

aportar, pues, una experiencia quizá de otro campo, quizá un conocimiento político que yo lo he tenido

durante cinco años, sobre todo en los últimos. Y si relamente esto puede llegar a convencer al electorado

de que es una opción importante para la recuperación de su libertad, creo que ni yo ni muchos hubiéramos

sido capaces de decir que no.

-Hace dos años, más o menos, todavía en la dictadura y en cierta forma como protesta contra ella, usted

interrumpía su carrera judicial para dedicarse a la abogacía por causas políticas. Ahora la vuelve a

interrumpir, ha tenido que pedir excedencia al Consejo General del Poder Judicial, puesto que era

miembro de la Sala de lo Contencioso y del Tribunal Supremo. ¿Qué analogías y diferencias hay entre

estas dos peticiones de excedencia?

-Analogías, absolutamente ninguna. Diferencias, todas. En primer lugar, quiero decir que yo he pedido

esa excedencia no con vistas a dedicarme a la política. Cuando yo pedí la excedencia la pedí para ejercer

la profesión. Y yo le había dicho a Miguel Roca en ese momento que no y se lo seguí diciendo. La prueba

la tiene usted en que nosotros tenemos una opción de excedencia. Cuando uno se quiere dedicar a la

política puede pedir una excedencia, llamémosla así, condicional; de suerte que concurre con una especie

de permiso a las elecciones y si luego no triunfa o decide no seguir en la política puede volver a su sede:

Mi excedencia es pura y simple. Yo no puedo volver en dos años a la carrera judicial. Esto le indica que

hasta veinticuatro horas antes de tomar mi decisión yo estaba decidido en decir que no. Por tanto, la

situación es completamente distinta a la del año 1974. Es verdad que llevaba dos meses ya dando vueltas

a esta cuestión y, como le digo, teniendo mala conciencia por haber di-cho que no. Pero simpre, por

supuesto, subordinado a dos cosas: a dejar la magistratura y a instalar mi despacho. Para este segundo ya

no ha habido tiempo por e) calendario político.

-Su sola incorporación al proyecto de recomposición de un centro político potencia a! grupo en el que se

presenta como candidato, aunque sea como independiente. Dado que hay tres partidos políticos centristas

ó, af menos, los hay en teoría: Partido Reformista Democrático, Centro Democrático y Social y Partido

Democrático Popular, ¿por qué opta por el PRD?

-Porque yo no estoy tan convencido como usted de que haya tres partidos que representen el centro. Y se

lo digo con la libertad de quien ha podido hacer una elección. Ciertamente a mí nadie, aparte del Partido

Reformista, me ha pedido colaboración de una manera clara y terminante. Y como digo, yo no estoy tan

convencido de que haya tres partidos de centro y los rótulos me preocupan muy poco. Para mí, el centro

consiste en una libertad abierta al porvenir, incondicionalmente abierta al porvenir, sin reserva ninguna a

lo que el futuro nos presenta para cribarlo críticamente. Esto, por una parte. Y la segunda, el

convencimiento de que el Estado tiene que reducirse a unos límites muy claros y dejar el protagonismo a

la sociedad y dentro de ella a la persona y a sus grupos. Bien, esto que es para mí el centro, no digo que

esté en lo cierto, sino que para mí lo es, no lo representa hoy más que el Partido Reformista.

— ¿Por qué no lo representan las otras dos opciones que se presentan como centro?

—Porque yo a una de ellas no te veo un programa claro en este punto. Me refiero al Centro Democrático

y Social. Y porque el otro partido yo to encuentro mucho más hacia la derecha, en posturas mucho más

conservadoras; por supuesto, perfectamente respetables y quizá para él ciudadano más valiosas, pero no

son las mías.

—¿Ha recibido usted ofertas por parte de esa coalición conservadora?

-No.

-En la actualidad, y en lo que se refiere a alternativa de Gobierno la realidad política es que salvo el

PSOE, todo o casi todo, al menos hasta el momento, es un desierto. ¿Qué responsabilidades tiene el tejido

social español por haber dejado crear una situación caracterizada de hecho por un partido único?

-Yo quisiera en esto ser bastante comprensivo con el tejido social. Porque si no estuviéramos en España y

en el año mil novécientos ochenta y seis yo tendría que contestarle que toda, siendo como soy un

convencido del protagonismo del tejido social, tendría que decir: es el tejido el que se ha dejado comer.

Pero ciertamente ahí toca usted otra de las claves que a mí me han inducido á seguir esta senda. Es muy

difícil exigir esa responsabilidad cuando se ha barrido del horizonte inmediato y estamos en horizontes

inmediatos, toda esperanza y toda ilusión y se ha convertido precisamente en un exceso de la invasión del

Estado so la capa del Estado provisor o providente que garantiza el bienestar, se ha arrinconado un poco

ese tejido social que yo preferiría llamar ciudadano, y los grupos de ciudadanos. Entonces creo que,

además del planteamiento que pudiéramos llamar ideológico, hay un planteamiento casi afectivo, que es

la tentativa de abrir una ilusión. Es muy difícil que cuando una persona tiene problemas graves o cuando

está, en el sentido contrario, demasiado instalada en el bienestar, quiera ir a la vida pública a asumir un

riesgo. Sin embargo, cuando por una parte se trata de resolver esos problemas y por otra de invitar a que

se participe, pese a ese bienestar, segregante de la sociedad, yo creo que se hace mucho para que e) tejido

social recupere lo que debe el protagonismo y naturalmente la responsabilidad por lo que pase.

-Acaba de terminar la legislatura socialista y nos movemos, con relación con el juicio que ella pueda

merecer, entre visiones apologéticas y catastrofisias. No es fácil, y no sólo por razones electorales,

encontrar un juicio matizado sobre esta experiencia. Un hombre, como usted, caracterizado por su

equilibrio y la ponderación, ¿dónde pondría el término medio en estas divisiones, y nunca mejor dicho,

rosa y negra de esta experiencia?

—No lo sé. Porque yo no sé si todo tiene que tener necesariamente un término medio. Lo que sí tiene que

tener es una objetividad. Entonces para mí el socialismo ha representado dos cosas negativas: no tanto no

haber cumplido sus promesas, porque alguna vez me han preguntado esto y he tenido que responder de la

misma manera. No tanto porque no haya cumplido sus promesas-que eso puede suceder a cualquier grupo

que esté en el Poder, sino porque ha cambiado. Es decir, ha girado su programa hacia metas que él no

podía prever y que debió de prever. Y luego porque creo que ha supuesto una reducción muy importante

en e! ejercicio de la libertad. De la libertad y de las libertades. Las cosas que ha hecho bien, estando yo.

ya ahora en una posición política, se las tengo que dejar al PSOE que las diga.

-Estas elecciones no se caracterizan por . saber quién va a ganar, sino por conocer por cuánto va a ganar.

En esto más o menos está el que el PSOE repita o no mayoría absoluta. ¿Qué consecuencias tendría para

la sociedad española esta reedición sin corregir y algunos dicen que aumentada de una mayoría absoluta

socialista?

-Yo ceo que supondría (es muy difícil meterse a profeta político y menos en un país como España), yo

creo que supondría, naturalmente, una reducción todavía mayor de las libertades y un desconcierto

completo en e! programa político. Es decir, creo que esta experiencia servirá para que la oferta electoral

sea, por supuesto, mucho más objetiva. Pero es que yo las últimas manifestaciones no me dan ningún dato

ni ningún indicio hacia dónde puede venir una oferta coherente en todos sus aspectos en relación con tos

problemas, los que tenemos en España y tos que vamos a tener por nuestra incorporación al mundo

occidental. Entonces yo vería esos dos grandes riesgos: más reducción de libertad y desconcierto total en

cuanto a oferta ai elector. Sería entonces una perpetuación del poder. Y esto agravaría los dos grandes

fallos que, a mi juicio, ha tenido un Gobierno que realmente ha tenido una posición de hegemonía que

hubiera hecho y casi creado el deber de hacer cosas mucho más positivas de las que ha hecho.

—¿Usted cree que estamos o que vamos, según la opinión de algunos observadores, hacia un panorama

político de tipo mexicano, con un partido tipo PRI?

- Es muy difícil trasplantar Instituciones de otro país. Pero, daro, realmente si el poder hegemónico se

perpetúa, se tiende, por inercia, a perpetuarse cada vez más. Entonces falla, como usted apuntaba muy

bien al principio, e! tejido social y se va haciendo menos resistente, se va haciendo más amorfo, menos

contestatario, como lo tiene que ser en el buen sentido de la palabra. Y esta inercia, naturalmente, tiende a

que ese poder se reproduzca y que su auténtico antagonista, en el buen sentido de la palabra, se

reblandezca. Por tanto se pueden dar las características especiales para que formalmente tos esquemas de

distribución de sociedad y poder se perpetúen. Evidentemente que sí.

-Desde otro ángulo, el dato más importante de esta campaña electoral quizá sea la consolidación de los

primeros pasos para la elaboración de una alternativa centrista que haga posible lo que afirmaba Miguel

Roca para: el futuro: el primer Gobierno no socialista será un Gobierno reformista. ¿Cree usted que to que

ocurra a partir del veintitrés de junio tiene-tanta importancia como lo que ocurra el veintidós de junto?

—Yo no sé. Es también muy arduo que el entrevistado haga también preguntas. Pero es que casi la

respuesta tendría que ir formulada en una pregunta. Yo no creo que haya un corte. Y también viene esto

muy al hilo de una cosa que me preguntó usted antes y que he dejado sin responder. No creo que haya

corte entre e! veintidós y el veintitrés de junio porque, lógicamente, el veintitrés de junio tiene que estar

preparado mucho antes del veintidós de junio. Naturalmente, ahí habrá una relación que obligue a saber

qué fuerza tiene cada una de las opciones que han salido de las urnas y, consiguientemente, su propósito

de actuación. Pero incluso esto tiene que estar previsto. Entonces, lo que dejé sin contestar antes cuando

usted decía, afirmaba, que se dice que lo importante no es quién va a ganar, sino por cuánto va a ganar, yo

creo que es hora -y creo que esto se está intentando desde aquí— de expresar por qué se va a ganar, cómo

se va a ganar y qué ideario va a preponderar. El sitio que le deje es el sitio que le deja el ciudadano.

Entonces será hora también de contrastar a partir del veintitrés de junio si efectivamente la oferta ha sido

valiosa, si ha sabido hacerse comprender y si ha sabido hacer llevar at ciudadano que se trata ahora rnás

que de números, de líderes y de puestos, de implantar realmente en España una ideología política donde

podamos respirar a gusto todos.

-Usted acaba prácticamente de desembarcar en la actividad política y no es frecuente que quien empieza a

actuar políticamente tenga que competir con los pesados con tos que usted ya a competir en Madrid:

Felipe González, Fraga, Suárez, Santiago Carrillo, Gerardo Iglesias, etcétera. ¿Cómo se siente usted ante

esta experiencia?

—Pues, si me permite usted una observación previa, yo no he estado alejado de la política porque de

hecho, quizá por la fuerza de ´las circunstancias y también de la Constitución, realmente el órgano que yo

presidí -me refiero al Consejo General, no, naturalmente, ai Tribunal Supremo— me ha sumergido de

lleno en la política. Bien, dejando aparte que, efectivamente, yo en la contienda directa por el poder

político soy absolutamente novato. Y los contrincantes que voy a tener son todos enormemente valiosos,

enormemente respetados por mí, tendría que sentir una sensación de terror. No lo siento. No to siento por

una sencilla razón, porque yo voy a tratar en ef grupo en el que me he sumergido, y además me he

sumergido de hoz y coz, a exponer al ciudadano, a exponer a la sociedad española lo que es esta oferta. Es

decir, no voy a competir primariamente por el Poder, sino secundariamente por el Poder. Quiero, primero,

exponer lo que somos y si el ciudadano cree que le hemos convencido y que merecemos el Poder, pues

nos lo dará en la medida que quiera. Por eso no siento temor. Porque creo que cuando uno expone

convicciones personales y sabe llegar a quien tiene que valorarlas, no hay una competición personal, sino

hay lo que yo creo: una competición de ofertas. Lo único que temo es si seré capaz de saber exponerlas,

pero no frente a mis «colosos», sino frente a mí mismo y frente al ciudadano.

Fernando LÓPEZ AGUDIN

 

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