Autor: Contreras, Lorenzo. 
   el espejito del general Gonsales     
 
 ABC.    01/06/1986.  Página: 28. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

28/ABC

OPINIÓN

Cuaderno de notas

EL ESPEJITO DEL GENERAL GONSALES

IMAGINE el lector que en tos años 1977, 1979 ó 1982 los respectivos presidentes centristas del

Gobierno hubiesen dado en poner la condición de que un debate televisivo con ellos tendría que realizarse

previa selección por los aspirantes de una personalidad concreta capaz de representarlos a todos en

semejante coyuntura. Imagine el lector hasta qué punto de la escala celeste habrían (legado los gritos o

bramidos indignados del partido de los cien años de honradez. Y no le habría faltado motivo para

protestar por esta pretendida cooptación entre familias y grupos políticos diferentes en lo ideológico,

cuando no abiertamente desavenidos. Una cooptación, por tanto, imposible, que habría servido para que

el presidente de tumo burlase el compromiso que se le planteaba. Es precisamente to que acaba de

proponer Felipe González cuando se inicia la campaña electoral propiamente dicha. Hasta ahora los

partidos, por decirlo en términos boxísticos, han hecho guantes, en una etapa preelectoral no exenta de

gañidos, estridencias y frases fuera de tono. Ahora es de esperar que la lucha se recrudezca y unos se

digan a otros todo lo que se tienen que decir. En toda democracia que se precie de serlo, los debates entre

candidatos, pero sobre todo el gran debate entre el candidato principal y su más calificado opositor, es

elemento indispensable para juzgar sobre la autenticidad del certamen político-electoral de que se trate.

La ocurrencia de Felipe González al proponer que sean los demás concurrentes quienes alcancen un

acuerdo para designaría un interlocutor tiene en contra dos circunstancias o factores: representa una burla

sin precedentes en la historia de las democracias occidentales y además es imposible. O general Gonsales,

en su actual etapa de ordeno y mando, se ha dado con la fusta en la caña de la bota, pero no se ha atrevido

a confesar sus intenciones, que no son otras que obviar su confrontación directa con algún p algunos

candidatos y dejar, simplemente, que operen las encuestas del GIS, con su mensaje halagüeño para el

partido en el Poder. El CIS o Centro de Investigaciones Sociológicas, que pagamos todos los españoles,

es el espejito mágico que en esta historia repite de modo periódico cuál es el rostro más favorecido por los

sondeos. Pero lo repite para un único usuario, es decir, para el general Gonsales. De tal manera que sólo

él ostenta él dominio completo de la panorámica divisable. Y si el espejito le dice que hoy por hoy no le

conviene un debate porque las cifras «están bien», él general se inventa lo que acaba de inventarse, es

decir, que los pretendientes se pongan de acuerdo para organizar esa cooptación inverosímil. Pero

cuidado. Si a lo largo de la campaña las cosas se le van torciendo at dueño del espejito y éste, con su

clarividencia, le aconseja lanzarse a la arena del débate porque le conviene ganar un terreno

inesperadamente perdido, no dude el lector que el general Qonsales se lanzará con toda su caballería en

persecución de quienes osan acercarse a su ciudadela. Es decir, planteará batalla y debate con quien haga

falta, sin cooptaciones de ningún tipo, sin requisitos especiales, con la impaciencia de quien desea

fervorosamente que el espejito vuelva a emitir un mensaje favorable. Así que ya lo sabe el general

Gonsales, Le hemos descubierto, sin necesidad de ser unces y simplemente por una lógica interpretación

de sus pretensiones, que no te interesa por ahora el debate, el mano a mano con su competidor o

competidores más directos. La mayoría absoluta parece embolsada. Más necia será la oposición si,

cuando peligre la mayoría absoluta o el retroceso del generalito sea patente, se lanza a aceptar la batalla a

campo abierto, con todo el despliegue televisivo a favor, naturalmente, de quien lo controla.

Lorenzo CONTRERAS

 

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