Autor: López Sancho, Lorenzo (ISIDRO). 
   Propaganda para las elecciones     
 
 ABC.    01/06/1986.  Página: 30. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Planetario

PROPAGANDA PARA LAS ELECCIONES

ENTRE los desequilibrios, el más doloroso desde un punto de vista humano, es el del paro. No

intentemos disfrazar su crudeza con el término menos agresivo de "desempleo". Nuestro deber es vivir el

paro como el drama de cada hombre y cada mujer que desea trabajar sin .conseguirlo», decía Felipe

González ante los nuevos diputados el 30 de noviembre de 1982. Algún tiempo después, como es de

todos sabido, sin duda para «vivir el paro como el drama;de cada hombre y cada mujer» se subió al

«Azor» desde donde las desventuras de los tres millones de parados, nada de desempleados, se

percibirían, seguramente, mucho mejor. «Esta crisis general nos enfrenta hoy con cuatro desequilibrios

fundamentales: el paro que alcanza a dos millones de personas; la inflación con un suelo del 14 ó 15 por

100; el déficit de pagos de las Administraciones públicas.» El presidente del Gobierno si vuelve a

pronunciar el discurso de investidura, ¿admitirá que el paro ha subido un millón más en cuatro años, que

si la inflación ha bajado algo ha sido a costa del cierre de cientos de empresas y cientos de miles de

puestos de trabajo destruidos y que ahora se debe un Himalaya de miñones más que en los tiempos de

Adolfo Suárez? «Concebimos el sector público mucho más como un estímulo para el conjunto que como

elemento suplantador de iniciativas sociales» fue otra de las formulaciones moderadas de aquel discurso.

Cuatro años después, además de la expropiación y caprichosas reprivatizaciones de Rumasa, no la

Administración, sino el propio Gobierno ha socializado, por decirlo así, el Tribunal Constitucional, el

Consejo Superior del Poder Judicial, la Televisión, muchos de cuyos servidores de 1982 están en los

pasillos o en la cochina calle, invadido los Ministerios y organismos públicos con miles y miles de

nombramientos a dedo y presidido eso que llaman «movida» y que es convertir las fiestas mal llamadas

populares en grandes barullos dirigidos y pagados por los Ayuntamientos, Comunidades y otros

organismo, yugulando las iniciativas particulares. «Los jóvenes serán apoyados mediante programas de

empleo juvenil, contratos de relevo y otras medidas; la llamada "tercera edad" con una cartilla sanitaria

especial de servicios geriátrícos adecuados y la mujer, cuya persistente discriminación debe ser cada vez

más corregida por razones de justicia.» Sin duda el exceso de viajes ha dejado al presidente González sin

tiempo para ver como sus ministros convertían en realidad esas promesas. Porque cientos de miles de

jóvenes siguen sin encontrar su primer empleo y otros se dan a la droga y el delito; a los viejos, sin

paliativos, les han mermado las pensiones y si están malitos hacen colas interminables y la mujer ha sido

emancipada enseñándola a abortar. Ahora que empieza una nueva campaña electoral bien puede Felipe

González repetir estas promesas. A lo mejor le creen:

Lorenzo LÓPEZ SANCHO

 

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