Autor: DIÓGENES. 
   Andalucía escucha     
 
 Pueblo.    07/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

ANDALUCÍA ESCUCHA

PENSANDO en los lamentables sucesos acaecidos durante los últimos días en algunas capitales

andaluzas, aparece como muy razonable el criterio del Gobierno, expresado en su reunión de ayer, en el

sentido de que las autonomías deben pedirse ante la Administración y no en la calle. Por un lado, hay

suficientes cauces políticos —que están funcionando—, y por otro, la clase política, los líderes regionales

y los mismos ciudadanos, ya están suficientemente mentalizados en que la descentralización de

decisiones y la institucionalización política y administrativa en las distintas parcelas geográficas son

deseables. Además, en ningún caso ha obstruido el poder ese deseo popular en favor de las diferentes

autonomías regionales. Por tanto, sólo queda un camino, y ése es el que debe seguirse sin prestar oídos a

quienes, aprovechando un clima popular de noble reivindicación, intenten romper el orden en la calle con

el nada noble objetivo de perturbar los procesos preautonómicos, yendo contra corriente. El camino

preciso no es otro que el de la negociación.

El Gobierno advirtió ayer que está dispuesto a aplicar la legislación vigente en materia de

manifestaciones, que es un derecho no negado, pero sí sometido a la correspondiente regulación. De otra

parte, los propios líderes políticos andaluces ya han difundido sobradamente su parecer, en el sentido de

que hay que evitar una escalada de violencia que sólo podría llevar a los andaluces a situaciones muy

alejadas de los objetivos previstos en la convocatoria del Día de Andalucía. También se han expresado de

forma similar las centrales sindicales, las corporaciones locales y provinciales, asociaciones profesionales

y otros estamentos. Es una magnífica señal de que, a pesar de todo, no se hará el juego a los profesionales

de la provocación.

Desde estas mismas páginas hicimos un llamamiento a la cordura en la víspera de la jornada pro

autonómica andaluza, cuando ya se anticipaba una cierta tensión por las discrepancias existentes en el uso

de las banderas. Ese conflicto, que ya se planteó en unos términos completamente artificiales e incluso

manipulados, acabó cobrándose una vida joven. Una vez más, digamos con fe que eso no puede repetirse.

De la misma forma que hicimos el sábado, hoy reiteramos nuestro llamamiento a la cordura, a la

serenidad de un pueblo, para que los pleitos que persistan aún se ventilen en los despachos, mediante la

negociación de los procesos preautonómicos. Pero de ninguna manera deben ventilarse coléricamente en

la vía pública. Andalucía ya ha expresado suficientemente su repulsa por la lamentable muerte del joven

Caparros. Ahora, a consumar políticamente la autonomía andaluza y a trabajar todos, que falta nos hace.

Dentro de las diversidades regionales, España es una, aunque algunos pretendan a veces demostrar lo

contrario. Ninguna vía más peligrosa que la de sustituir el diálogo democrático por la violencia en las

calles.

DIOGENES

 

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