Autor: Sentís, José A.. 
 Elecciones generales. 
 González asegura que su Gobierno no ha cedido a la tentación de electoralismo  :   
 En dos siglos, España no ha conocido un momento mejor. 
 ABC.    02/06/1986.  Página: 27. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

LUNES 2-6-86

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González asegura que su Gobierno no ha cedido a la tentación de electoralismo

«En dos siglos, España no ha conocido un momento mejor»

Murcia. José Antonio Sentís, enviado especial

El secretario general del PSOE, Felipe González, aseguró ayer que su Gobierno no había cedido a la

tentación de electoralismo y que había podido resistir a los grupos de presión gracias a su mayoría

absoluta, por lo que defendió la necesidad de un Gobierno fuerte, aunque fuese de otro partido. La escasa

agresividad del presidente del Gobierno en esta campaña contrasta con la dureza en los mensajes de sus

ministros. El candidato socialista a repetir como jefe de Gobierno en la próxima legislatura parece

decidido, al menos en los primeros compases de la campaña, en salir del «cuerpo a cuerpo» electoral.

Ayer, en Murcia, dio pocas oportunidades para que un público fiel y militante se entusiasmara, y se

decantó abiertamente por un tono reflexivo, con apelaciones a la moderación. El actual presidente del

Gobierno sabía ayer, como sucedió en Valencia, que los miles de personas que le .aclamaban en la plaza

de toros («¡Felipe!, ¡Felipe!»} estaban deseando la confrontación directa («querían caña»), como

reconoció después de! mitin en un encuentro informal con los periodistas. Pero, Voluntariamente, empleó

más tiempo en explicar los pasos en la tuerta contra la crisis económica que en atacar a sus adversarios.

Por ejemplo, uno de sus «leit motiv» de la campaña, la «división entre los paridos de la derecha» fue

despojada de agresividad y se convirtió en una llamada: «España necesita una derecha moderna», porque

«es necesario que se pongan de acuerdo para que la democracia se estabilice». Naturalmente, a su juicio,

esto no sucede ahora, porque «la derecha quiere hacer círculos cuadrados». El activo del PSOE es su

continuidad y su unidad, como repite Felipe González, ya que es «el único partido que no ha cambiado de

siglas desde mil novecientos setenta y siete», según recordó.

Continuidad

En resumen, la oferta de Felipe González es continuar en la línea seguida por el Gobierno, puesto que,

según su juicio, ha dado frutos: «Estamos mejor que estábamos hace cuatro años. En dos siglos España no

ha conocido un momento mejor que éste. Vamos a seguir avanzando para que España deje de ser de

segunda y sea de primera en Europa.» Felipe González, que ha acudido a sus primeros mítines en

compañía de su esposa, Carmen Romero, parece más interesado en hablar del sentido de la Historia, de la

necesidad de que no se repitan quiebras como las sucedidas en otras épocas en las que se han intentado

proyectos políticos de izquierda, y da como alternativa la paciencia y la tolerancia, aunque no olvida que

su objetivo es «lograr la mayor igualdad». Pero es el «realismo» el concepto que más emplea, como

cuando se refiere a la necesidad de favorecer a las empresas para que creen riqueza, ya que lo que

pretenden es «repartir» esa riqueza. Tal vez se produce esta impresión porque Felipe González parece

confiado en su victoria y sólo se irrita cuándo contradice el argumento de otros partidos que piensan que

ei PSOE no debiera gozar de mayoría estable para tener que gobernar sin el «rodillo» y con el pacto. Para

Felipe González este planteamiento es falso, hasta tal punto que repite con insistencia que «preferiría un

Gobierno estable de la derecha que un Gobierno débil que no pudiese resolver los problemas de España».

Añadió que este Gobierno había sido fuerte y que ningún grupo de presión había podido «buscarle las

cosquillas».

Gran agresividad en los discursos de los ministros socialistas

Otra nota destacada del comienzo de (a campaña es la llamada a la participación: «No caigan en el

engaño -dice Felipe González- de que no hacen falta votos.» La abstención parece ser para los socialistas

el principal obstáculo para revalidar sus anteriores resultados. A partir de ahí la petición del voto que

Felipe González realiza siempre de forma implícita («con pudor», afirma) es para «gestionar la

integración en Europa y proseguir las reformas emprendidas». El pasado existe sólo como referencia

marginal y se limitó a recordar ayer la crisis financiera que encontró a su llegada al Poder, aunque realizó

una referencia fugaz a que «algún banquero que se ha caído nos quiere dar lecciones de cómo conducir la

política económica». La limitación de intervenciones de Felipe González en la campaña provoca una

actividad acelerada, que, junto a las muy numerosas medidas de seguridad, es distintiva de su actividad

electoral. Previamente al mitin de Murcia, y en una de -sus permanentes ruedas de Prensa, Felipe

González comentó que la fíabilidad de las encuestas sólo se puede medir por los resultados y que un

eventual crecimiento de las expectativas de voto de Adolfo Suárez, «si es real, no tiene mucho que ver

con los esfuerzos de la derecha». El presidente del Gobierno afirmó también que aunque el PSOE vuelva

a tener mayoría absoluta, el rnodelo español no es como el del PRI mexicano, sino como el de otras

democracias europeas, como la sueca, donde a la derecha de los socialistas está una coalición burguesa.

Moscoso, como Maravall

El cabeza de lista de la candidatura socialista por Murcia, Javier Moscoso, actual ministro de la

Presidencia, no se dedicó a la misma tarea «refexiva» de su ¡efe de fila. Más bien, como el ministro de

Educación, José María Maravall en Valencia, prefirió el lenguaje duro contra sus adversarios: «Coalición

Popular es del siglo diecinueve y no puede ser alternativa al PSOE. Fraga está pidiendo el votó de los

insolidarios y ios defraudadores. El PRD es una derecha descafeinada y Suárez ha estado mudo durante

cuatro años.»

 

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