Autor: Basallo, Alonso. 
 Elecciones generales. Baleares ante las urnas. 
 El sustrato rural y un nivel de vida alto favorecen el voto de centro-derecha  :   
 El electorado evoluciona hacia opciones progresistas. 
 ABC.    02/06/1986.  Página: 30. Páginas: 1. Párrafos: 17. 

30/ABC

ELECCIONES GENERALES

LUNES 2-6-86

Baleares ante las urnas

El sustrato rural y un nivel de vida alto favorecen el voto de centro-derecha

El electorado evoluciona hacia opciones progresistas

Palma. Alonso Basado

En 1977 UCD ganó ampliamente en Baleares; en las autonómicas de 1983 la masa electora! que votó a

aquella formación, nacida para evitar extremismos dividió sus intereses entre Coalición Popular y Unión

Mallorquína. El voto de la emigración y de la ciudad de Palma fue caldo de cultivo para el PSOE. Sin

embargo, el archipiélago sigue respirando conservador. Fuerte sustrato rural, restos de aristocracia, y uno

de los niveles de vida más altos de España siguen condicionando un voto liberal y antitotalitario. La

evolución del voto en Baleares se ha ido decantando desde un conservadurismo moderado hasta las

nuevas opciones de fuerzas progresistas. Una parte de ese voto se ha desplazado al PSOE, por dos canales

bien definidos: la sugestión del cambio que publicitarios y creadores de «marketing» se encargaron de

propagar en octubre de 1982, y por otro lado el acceso a través de las viejas democracias cristianas

avanzadas y una social democracia suave, que en la práctica ha resultado ser «vampirizada» por el propio

partido en el Poder. Hombres procedentes de la Iglesia de grupos culturales cristianos y de sindicatos

llegaron a la familia socialista a través del PSM de Sebastián Serra o a la misma Federación Socialista

balear, donde el propio Félix Pons es un antiguo demócratacristiano reconvertido. Actualmente, la oferta

se ha diversificado a la par que en toda España, debido a una mayor definición de ideologías e intereses y

a la propia madurez del sistema. No deja de ser significativo que Baleares, como otras autonomías, siga

manteniendo pequeñas fuerzas marginales que ya estaban en et 77, como Falange Española, y haya

añadido al mismo tiempo grupos nuevos no menos marginales tales como los «verdes», que Elsa Glück

lidera en Ibiza o la Coalición Unidad Republicana, al lado de tos partidos tradicionales. En los primeros

comicios de la democracia UGD fue el partido vencedor con cuatro escaños en e) Congreso y tres en el

Senado. El PSOE obtuvo dos en el Congreso y tres en el Senado y Alianza Popular uno en el Senado. En

las legislativas de 1979 el partido que li-derába Suárez pierde uno de sus escaños en el Senado,

manteniendo los otros cuatro en el Congreso, con un total de 146.927 votos. El PSOE logró 88.232

votos/dos escaños en el Congreso y uno en el Senado. El PC, 14.000 votos. Coalición Popular, 27.554 y

un escaño en el Senado. Unión Nacional, 3.165 votos. Por último, la ilamada Candidatura Progresista

Menorquina, un escaño en ei Senado. Por su parte, las elecciones municipales celebradas desde entonces

han desplazado el voto a la izquierda, pero con la peculiaridad de que en los pueblos otras fuerzas han

sido capaces de copar las Alcaldías (Coalición Popular, Unión Mallorquina, Independientes, o incluso

restos de UCD). El gran feudo del PSOE es Palma, controlada desde la Agrupación Socialista. En 1979,

UCD obtuvo soto 13 concejales, frente a los 24 de la

Coalición PSOE-PCE-PSM, con 11,2 y un concejal, respectivamente.

En la última convocatoria para la Alcaldía de Palma se impuso claramente e! PSOE con 56.364 votos, un

45,62 por 100, frente a AP-PDP-UL con 45.330 votos, lo que suponía un 36,69 por 100 y UM-PDL con

9.588 votos, es decir, 7,76 por 100. Catorce concejales son desde entonces del Partido Socialista y ios 13

restantes se reparten entre la Coalición Popular (con 11) y UM-PDL (con 2). Las siguientes elecciones

celebradas en Baleares están ya marcadas por la recta final autonómica. Sin duda que esta circunstancia

alentó el interés de políticos y electorado por decantar el juego de fuerzas. De ahí que la abstención fuera

relativamente pequeña. Los comicios de 1982, como en el resto del territorio nacional podían suponer

mucho, dado que se ventilaba la «vuelta de la tortilla». Los intereses en juego, la capitalización del factor

cambio por parte de los socialistas y la decadencia de UCD con el proporcional auge de la bipolarización

fueron definitivos para tos siguientes resultados: el Partido Socialista obtiene 144.232 votos y seis

escaños, tres en et Congreso y tres en el Senado. AP-PDP logra 134.444 votos y cinco escaños, tres en él

Congreso y dos en el Senado. UCD, 37.148 y el CDS, 5.962. Si los resultados expuestos evidencian que

la participación del electorado fue superior a la mayoría absoluta del censo; las primeras elecciones

autonómicas de 1983 muestran a las claras que la abstención se movió en niveles de un 40 por 100. La

respuesta electoral de las islas puso de manifiesto su talante conservador. Apenas nacida la autonomía, el

pueblo se decanta por las derecha, entre Coalición Popular con más de 110.000 votos y Unión

Mallorquína con 48.000. Sin embargo, los socialistas fueron capaces de arañar 107.650 votos, lo que les

permitió insertar una incómoda cuña en el Parlamento de las islas, desde donde han desgastado

considerablemente af Gobierno aliancista. Esta circunstancia le ha servido a UM para actuar de bisagra

entre AP y el PSOE y ha-sumado puntos de debilidad a un Gabinete La legislatura autonómica que está a

punto de cerrar se ha caracterizado en Baleares por una matizada pugna entre Gobierno autonómico y

Madrid por el traspaso de competencias. El color derechista del Ejecutivo insular y el agobiante

«filibusterismo» doméstico practicado por UM y ei PSOE no han sido ajenos a estas frustraciones.

Paradójicamente, el nombramiento de Félis Pons como titular de Administración Territorial no aceleró ni

poco ni mucho una solución eficaz para la financiación autonómica. El ritmo en el traspaso de

competencias desde 1983 no ha sido todo lo vivo que cabría esperar en la autonomía del archipiélago.

Posiblemente, ésta ha sido la mayor divergencia entre Mallorca y Madrid, y una de las causas del relativo

desgaste del Gobierno de Cañellas. La otra, la escasa holgura y capacidad de maniobra del Ejecutivo

aliancista en el Parlamento, y la política a la contra de la Federación Socialisa Balear.

La indiferencia como lenguaje

En términos generales, la tónica de las relaciones entre la Moncloa y la sede del Gobierno autónomo

balear ha sido la indiferencia por parte de los primeros. Indiferencia que en última instancia proviene de

la falta de entendimiento de tos problemas típicamente insulares. En el catálogo de agravios, la mayor

parte nacen de esa incomprensión: la ley y él traspaso de competencias de las aguas donde una

concepción global de las cuencas hidrológicas chocaba con la idiosincrasia de Baleares, donde no hay

ríos. La cuestión consumió largos debates en el Parlamento insular y el recurso de inconstitucionalidad

contra una ley que de hecho expropiaba los pozos, declarándolos de utilidad pública. Otras muchas

cuestiones evidencian la distancia, no soto geográfica entre ja capital de España y Palma de Mallorca.

Como hemos adelantado los determinados colores políticos de unos y de otros han inluido y no poco en

crear abismos. Aunque parezca anecdótico, la estancia de Felipe González en Mallorca ha servido para

crear mayor impopularidad en Baleares que otras acciones políticas del Gobierno central. Tres detalles

acumularon puntos negativos en la opinión pública de las islas al evidenciar la arrogancia de Madrid

hacia Mallorca: el chale de cabo Pinar; la invitación que el presidente González le hizo a Gadafi en Santa

Ppnsa, y por último el escaso tacto del jefe del Gobierno al no anunciar su llegada ni su partida al

presidente Cañellas el pasado verano.

Baleares en cifras

Superficie en kilómetros cuadrados: 5.014.

Habitantes: 685.088. Censo electoral: 516.508. Para diciembre de 1885 (EPA): 39.200 (14,7 por 100).

Escaños al Congreso: 6. Escaños al Senado: 5. Reparto actual por partidos: CP (AP-PDP-UL-UM) tres

diputados y dos senadores. PSOE, tres diputados y tres senadores. Elecciones autonómicas: 1987.

 

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