Autor: J. A. G.. 
 Elecciones generales. 
 Guerra: Ni ahora ni nunca un Gobierno honesto puede tocar a la Prensa  :   
 Padezco esquizofrenia y soy el último romántico. 
 ABC.    03/06/1986.  Página: 23. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

MARTES 3-6-86

ELECCIONES GENERALES

Guerra: «Ni ahora ni nunca un Gobierno puede tocar a la Prensa

«Padezco esquizofrenia y soy el último romántico»

Madrid, d. A. G.

El vicepresidente del Gobierno y número dos del PSOE, Alfonso Guerra, aseguró ayer en el Club Siglo

XXI que «a la Prensa no hay que tocarla. Un Gobierno que se precie de tal no puede hacer eso y ni ahora

ni nuca deberá hacerlo un Gobierno honesto: para eso están los lectores». Guerra, que clausuró ayer el

ciclo de conferencias dedicado a la integración de España en 1a CEE, reiteró sus ataques a la oposición de

centro-derecha calificando su comportamiento electoral de «ceremonia fúnebre» y de «paranoica».

La intervención de Alfonso Guerra en el Club Siglo XXI, que reunió a numeroso público, tuvo un

carácter eminentemente electo ral, aunque bien diferente del estilo que suele impimir a sus mítines

políticos. Con tono pausado y profesoral, el vicepresidente del Gobierno dedicó la primera parte de su

conferencia a glosar lo que a su juicio han sido los principales logros del Gobierno socialista en materia

económica, social y política, para a continuación exponer el núcleo del programa que su partido presenta

a estas elecciones. Sin perder el mismo tono, Guerra criticó a tos partidos políticos de centro-derecha y a

las diferentes formaciones políticas de izquierda utilizando calificativos y comparaciones que ya ha

empleado en lo que va de campaña electoral. Así, deploró que no exista una opción política única que

recoja el voto de centro-derecha, debido a los egoísmos y a actitudes grupales. «Y además -dijo- no se

preocupan por su propia actitud, sino porque el PSOE no logre una mayoría estable. Esto es un

espectáculo grotesco», añadió Guerra citando como animadores del centro-derecha a «uno que se dice

empresario, a algún comentarista político ya Un intelectual ocioso». Guerra calificó de «paranoia» la

pretensión de que el PSOE no obtenga de nuevo la mayoría absoluta, «explicable tal vez por la falta de

horizontes de quienes la propugnan. Porque, ¿quién gobernarla si no gana el PSOE»? El vicepresidente

subrayó que «la derecha tiene una tarea más noble -cual es la de estructurar una alternativa- que la de

estar a la contra». A Roca fe llamó Guerra «don Miguel o don Miquel, que nunca se sabe porque utiliza

un doble lenguaje», y dijo que disputaba los votos a Fraga y a Suárez. «Esto explica por qué la Banca no

sabe muy bien a quién apoyar». El vicepresidente concluyó sus andanadas a la oposición diciendo que sus

líderes «se habían desprestigiado internacionaimente en el referendum de la OTAN» y tachando el hacer

del CP y del PRD como «una ceremonia fúnebre en la que no se sabe quién es el enterrador y quién el

muerto. Aunque al final es probable que el entierro sea doble». De la izquierda dijo Guerra que en ella

«tampoco hallo alivio... Eso es una ensaladilla rusa».

«Idígoras es un carnicero»

Sobre la legalización de HB, Guerra dijo que «las sentencias, en un Estado de Derecho, tienen que ser

aceptadas, gusten o no». Criticó sin embargo las declaraciones de Jon Idigoras: «Ha dicho de los políticos

que están en el arco parlamentario, que uno es un mentiroso, y otro un energúmeno; le ha faltado decir

que él es un carnicero». En el trancurso de la cena-coloquio que siguió a la conferencia, Alfonso Guerra

esbozó algunos trazos de su propio perfil psicológico diciendo que «hoy estoy en plan de desnudarme».

Así, confesó que «padezco esquizofrenia, siento una esquizofrenia permanente porque estoy haciendo

algo que sólo me satisface en una pequeña parte». Guerra desearía desarrollar una labor docente, «ser

profesor universitario. Cada cual tiene sus frustraciones y ésta es la mía». Su papel en el partido lo definió

de este modo: «Debo dedicarme a decir cosas que lleguen a millones de personas, a dar los brochazos y

no las pinceladas», aunque matizó que «mis frases no son imprescindibles; no son buenas pero conectan

con el lenguaje de la calle». Guerra completó su autorretrato apuntando fas siguientes pinceladas: «soy el

último romántico», «soy una persona moderada», «soy más impaciente que Felipe González», «no me

considero la conciencia crítica del PSOE»,

 

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