Autor: Escuredo Rodríguez, Rafael. 
 Autonomías. 
 Un acontencimiento histórico  :   
 Rafael Escuredo Rodríguez (Diputado del PSOE por Sevilla. Secretario cuarto del Congreso de Diputados). 
 Diario 16.    03/12/1977.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Un acontecimiento histórico

Rafael Escuredo Rodríguez (Diputado del PSOE por Sevilla Secretario cuarto del Congreso de

Diputados)

El 4 de diciembre el pueblo andaluz, sin distinción de clases, será el protagonista decisivo de lo que, sin

lugar a dudas, ha de calificarse como un acontecimiento histórico. Lo que se ha dado en llamar el Día

Nacional de Andalucía va a ser, por encima de otras cosas, un día de afirmación andalucista.

Pero ese dia, su significado no podrá entenderse suficientemente si no retrocedemos en la memoria

histórica de nuestro pueblo y enlazamos con el nacimiento de aquellas Juntas Liberalistas que recogiendo

el ideario de Blas Infante situaron al andalucismo, la liberación del pueblo andaluz, a la vanguardia de un

proceso que finalizaría dramáticamente como consecuencia de la guerra civil.

No se trata, aquí y ahora, de recuperar simplemente un recuerdo, sino, por el contrario, de constatar, una

vez más, que el hecho de situarse de espaldas a la historia conduce inevitablemente a la superación del

intento. Miles de personas se manifestarán pacíficamente. Miles de banderas blanquiverdes ondearán, en

los balcones y serán portadas en mano por un pueblo que, ese día, será arrastrado por un sentimiento

quizá confuso, al mismo tiempo que clarificador. Confuso en la medida en que cada uno puede interpretar

su conciencia regional bien desde un punto de vista de clase, .populista o interclasista; clarificador desde

el momento en que la propia naturaleza unitaria del acto trasciende el interés partidista y lo sitúa en la

órbita de una común convicción: QUE HAY QUE LEVANTAR A ANDALUCÍA.

El significado de la autonomía para Andalucía

Porque luchar por la autonomía en Andalucía tiene para nosotros un significado diferente que para otros,

pueblos de la geografía española. Para los andaluces no se trata de recuperar unas instituciones históricas,

ni de afirmar la cooficialidad lingüística. Para los andaluces ser autonomista significa instrumentalizar

eficazmente la lucha frontal contra el paro (más de 500.000 trabajadores), contra el analfabetismo y la

incultura (más de 300.000 niños mal escolarizados) y contra la emigración (más de 1.000.000 de

trabajadoras andaluces fuera de su tierra). Para los andaluces ser autonomista es asumir el convencimiento

de que un futuro estatuto de autonomía nos permitirá enfrentarnos eficazmente contra esa política de

desarrollo desigual que siempre primo el centralismo.

En ese camino, en esa lucha que ahora reemprendemos, es en el que han de inscribirse las actuales

negociaciones con el Gobierno sobre el régimen provisional preautónómico. Conquistar la preautonomía,

aun a pesar de las actuales limitaciones políticas y legales que la condicionan, es cimentar de forma

realista el. futuro ámbito de poder político que Andalucía reclama. Nosotros sabemos muy bien que

prcautonomía no es autonomía. Pero justamente porque lo sabemos no vamos a actuar mediante una

política de "fuga hacia adelante", situándonos en al, ternativás políticas hoy por hay irrealizables, que

desde un punto de vista estético nos permitirían "quedar bien", pero en perjuicio de los actuales intereses

objetivos del pueblo andaluz."

En lo que no vamos a transigir es en el posible establecimiento de privilegios preautonómicos para

algunas nacionalidades históricas, presumiblemente basados en su carácter "específico", cuando

justamente, si de privilegios se trata-ra Andalucía habría de ser la región más privilegiada, precisamente

por razón de su discriminación histórica.

La estrategia socialista

Preautonomía, ahora. Y estatuto de autonomía, mañana. Esa es la estrategia escalonada que los socialistas

hemos adoptado. Sin renunciamientos, pero sin saltos en el vacío. Una autonomía que pasa por el

desmantelamiento implacable de toda una literatura folklorista y colorista que hicieron las delicias del

centralismo. Una autonomía que permita sentar las bases de un desarrollo armónica; que restablezca el

equilibrio entre el campo y la ciudad; que nos permita rescatar los sustratos culturales que han

conformado históricamente el ser andaluz. Una autonomía que por definición ha de ser beligerante con la

secular injusticia de unas caducas estructuras de propiedad de la tierra.

Pero una autonomía solidaria. Una solidaridad que ha de expresarse en términos económicos. Sin

retóricas ni soflamas lerrouxistas. Los andaluces estamos cansados de palabras. Queremos, exigimos, que

esa gran palabra que es la solidaridad sea dotada de un contenido concreto, por virtud del caul las

regiones más desarrolladas contribuyan en mayor medida a compensar los desequilibrios regionales. Y

ello no en virtud. de un principio moral, sino por exigencia de una Justa restitución que nos es debida. ¿O

acaso pueden los catalanes o los vascos negar que su merecido desarrollo, en parta, no se ha producido

con la importante contribución de los trabajadores andaluces?

Una autonomía, en suma, hermanada con el resto de los pueblos de España. En ese camino de esperanza

que abre el día 4 de diciembre, y cuya significación última es el hecho indudable de que ser andaluz es un

orgullo.

 

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