Autor: Contreras, Lorenzo. 
 Elecciones generales. 
 Rinconete al habla     
 
 ABC.    05/06/1986.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

ELECCIONES GENERALES

JUEVES-5-636

Cuaderno de notas

RINCONETE AL HABLA

Tiene razón Manuel Fraga cuando se queja de que Felipe González olvide a estas alturas de la campaña

electoral quién es el «jefe de la oposición» cuando se trata de decidir ua debate. No tendría tanta razón; en

cambio, si se sorprendiese por ello. Corno político, el señor Fraga tiene derecho a casi todo, menos a la

sorpresa. Su título de jefe de la oposición fue una concesión del Ejecutivo, encarnado´ en Felipe

Gorizález, pero no Ja emanación de una institución preexistente que periódicamente atribuye ese, .título a

alguien. La figura del jefe de la oposición fue, en cualquier caso, un pacto entre caballeros, . a costa de,

los grupos parlamentarios menores. Entese sentido es lógico que Fraga reclame el pago de un débito.

Nadie ha Juchado como él por el bipartidismo. Nadie "habría sido tan Cánovas como él en esta historia de

Cánovas y Sagastas recreados. Lo que Fraga ha venido llamando durante cuatro años «oposición

constructiva» ha sido en realidad el precio pagado por un «status» pactado entre dos. El carrusel

napolitano. Tú me das despachó en las Cortes y especiales, considefaeionescia la inglesa y yo modero

mis, posturas y mis reacciones dudante la legislatura todac-Clés lebramoSí.de .cuando en cuando entrevjst

Jas solemnes aparentemente arbitradas por el presidente del Congreso y damos la sensación, con la ayuda

de la ley d´Hont, de que el edificio bipartidista está consolidado y con dos puertas para los respectivos,

turnos. ¡Ahí Y de moción de censura, nada de nada. Ahora Fraga acusa a González de do: ble juego y

mala fe y González se permite vaticinar que habrá ruptura en Coalición Popular después dé las elecciones.

Es decir, ha cambiado por completo el lenguaje .protocolario que ambos políticos empleaban y han

empezado a decirse las «verdades». Por algo y para algo existen elecciones. En está historia Fraga ha ido

de caballero de la. mano en el pecho y Felipe González de Rtaconete. Pero eso era de prever. Quienes

aseguran que dentro dé unos años: de poder felipista a España no la: va a conocer ni la madre que la

parió, empiezan por no tener consideraciones ni con los autores de sus días. Fraga extrajo de «La

tempestad», de Shakespeare, los mimbres para su famosa frase de los extraños compañeros de cama.

Donde el: autor inglés decía que «la miseria hace extraños camaradas de lecho», ét político español puso

«la polítK ca». Todos dieron; por buena la fórmula. Lo que nadie suponía es que Fraga iba a terminar

metiéndose en una cierta cama no ya con López Rodó (para quien nació la frase), sino con el mismísimo

Felipe González. Y así fue la legislatura. En ocasiones se hizo fronteriza del contubernio. Y ahora,

llegado él momento de la verdad, cuando Fraga, con razón, está seguro de que Felipe González es batibie

ante las cámaras de TV, se encuentra con que Rinconete se, niega a apostarse tes caricas. Una vez le dije a

Fraga que González y Guerra me parecían Rinconete y Cortadillo: «Que no eran precisamente unos

tontos», fue el comentario da don Manuel. O sea, que lo sabía. Debió, por tanto, tomar sus precauciones.

Y si en vez de «tontos» hubiese puesto la palabra «hidalgos», el acierto habría sido mayor. Ni tontos ni

hidalgos. Ni caballeros. A las ricas urnas, que es lo que interesa.

Lorenzo CONTRERAS

 

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