Autor: Álvarez del Manzano, José María. 
   Declaraciones socialistas     
 
 ABC.    05/06/1986.  Página: 32. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

ABC, pág. 32

TRIBUNA ABIERTA

JUEVES 5-6-86

TENIAMOS que estar acostumbrados. Esto es cierto. Son varios los años ya, entre Gobiernos

municipales, autonómicos y de la nación, en los que de modo generoso se han producido declaraciones

públicas de responsables socialistas, pero últimamente su acumulación nos ha sorprendido un poco, no sé

si por el talante poco democrático que en ellas se refleja o por la dosis excesiva de arrogancia e ignorancia

que transmiten. También es verdad que no hay excesiva razón para sorprenderse de que el espíritu

democrático no anide en los cuarteles socialistas, porque prueba cierta, y habitual, nos dan con su

autoritaria e imperativa forma de gobernar y la ignorancia queda casi, y a diario, demostrada en el

ejercicio de esa gobernación. Baste recordar, que por no saber, no sabían ni !o que era la OTAN y han

tardado en aprenderlo tres años. Pero no vamos a analizar el conjunto de las declaraciones hechas a lo

largo de estos años y menos aún de modo exhaustivo. Sería imposible y además han sido comentadas con

acierto, ironía y rigor por diversos comentaristas políticos. Hoy sólo examinaremos las formuladas

últimamente desde distintos niveles. En el Ayuntamiento de Madrid, mi campo directo de observación,

nos encontramos con las breves declaraciones, a toro pasado, del alcalde sobre la base aérea de Torrejón.

«Hay que echar a los americanos de Torrejón», dice algún titular de periódico. Tal vez hubiera sido más

oportuno que este tipo de declaraciones se hubieran efectuado antes de celebrar el referéndum sobre la

OTAN y no después, porque da la impresión de que si son sinceras estas manifestaciones, como así

parece, el autor ha tenido que hacer un gran esfuerzo por no decirlas antes. Y en todo caso, o ha

disimulado previamente sus verdaderos deseos; en los actos públicos, o cambia de opinión con una

rapidez tremenda; o, casi seguro, las declaraciones están hechas como autojustificación de lo que debía

haber dicho y no dijo. Después de conocer los datos de la crisis del Mediterráneo, más de uno se va a

arrepentir de las posiciones que adoptó en el referéndum. Otro concejal socialista, Juan Lobato, con

ocasión de contestar a un representante sindical sobre las consecuencias que pudiera tener la negación al

pago de la Contribución Urbana —elevada este año en más de un 40 por 100- manifiesta que el que no

pague la Contribución puede perder la libertad. Es decir, que con amplio espíritu democrático resucita la

vieja, y abolida, pena de prisión por deudas. Menos mal que rectifica, también con rapidez de reflejos, y

explica que ha de entenderse esta opinión dentro del contexto de la represión del fraude fiscal y, por

supuesto, con respeto a todo el proceso judicial que menester fuera. Queda la duda de si la rectificación se

produce por convicción o por simple conveniencia, y desde luego siempre previa denuncia. Tampoco el

concejal del distrito de Centro -Miguel Lara- se recata en manifestar, suponemos -aunque todavía no

hemos visto la corrección- que en tono humorístico, que la plaza del Dos de Mayo se cierra para que los

DECLARACIONES SOCIALISTAS

Por José María ALVAREZ DEL MANZANO

vecinos puedan drogarse tranquilamente... El sentido del humor socio-municipal está a la vista. El tema

sangrante de la tolerancia con la droga, el peor de los enemigos para cualquier persona y de modo

especial para ios jóvenes, se despacha con una simpleza. Y lo malo es que, y eso ya no es broma, el

tranquiló barrio de las Maravillas se ha transformado por obra y gracia de una mala administración

socialista en uno de los lugares más peligrosos y sórdidos de nuestra ciudad. Es de esperar que la broma

haya sido acogida con grandes carcajadas por los vecinos del lugar que no sólo no descansan por las

noches por consecuencia del ruido de la calle y los bares no autorizados, sino qué temen entrar y salir de

sus casas en cuanto se pone el Sol. No se preocupen, amigos, es una broma municipal. Más alejados de

los pagos municipales madrileños nos encontramos las democráticas intenciones del delegado del

Gobierno en Andalucía. «Vamos a meter en la cárcel a Jordi Pujol.» También han existido unas

aclaraciones -imprecisas y confusas- para desvirtuar lo que de por sí ha descalificado a este delegado del

Gobierno ante toda la nación, excepción hecha de sus jefes, que, insólitamente, se quieren seguir viendo

representados por él. Así que ya saben, el señor Azorín -que así se llama tan discreta autoridad- refleja al

hablar en plural una opinión colectiva. ¿De quién? Es de suponer que o del Gobierno o del Partido al que

pertenece, únicos estamentos que pueden sentirse representados por este delegado. Y ¿para qué están los

Tribunales de Justicia si ya se acuerdan las penas por los responsables políticos? Una cosa es que se

recuerde que Montesquieu está muerto físicamente -lo que es obvio-, sino que también sus ideas han

periclitado -lo que ya no es tan claro-, y otra cosa es poner en evidencia la existencia de un Poder Judicial

con criterio propio. Y, otra muy distinta, transmitir el mensaje de que los representados por el señor

Azorín deciden quiénes van a !a cárcel y en qué momento. Da la impresión —¿sólo la impresión?— de

que estamos ante una manipulación política gravísima de un importante asunto que se maneja por el

Poder a conveniencia. Nadie con más méritos que los socialistas a la hora de buscar responsables de la

falta de fe de! pueblo en el Poder Judicial y en los delegados del Gobierno. ¿Y con este representante tan

democrático se pueden abordar unas elecciones? ¡Pobre Andalucía! En la cúspide del Poder político

Gobierno y Partido Socialista— nos encontramos, o mejor decir se nos arrojan, serias advertencias en

forma de manifestaciones -modo oficial- del señor vicepresidente del Gobierno, que aunque hace tiempo

dijo que sólo estaba de oyente, en realidad ejerce de maiedicente. Al señor Guerra -ese caballero de la

buena palabra y mejores costumbres- pagar por un discutido cuadro de Goya novecientos millones de

pesetas le parece una banalidad. Gratis, es exactamente el término con el que considera la decisión de

disponer del dinero del contribuyente, a! que cada vez más le ahogan las exigencias fiscales. Y así

despacha, con donaire, una operación confusa de adquisición de una obra de arte que salió de España en

unos veinticinco millones de pesetas y vuelve por novecientos, y iras de unas actuaciones jurídicas poco

eficaces y en donde, parece ser, que e! dinero irá a parar a Liberia —que suena a evasión fiscal- y cuyo

pago se impone desde el Gobierno a estamentos oficiales distintos, incluido el Ayuntamiento de Madrid,

lo que supone un nuevo acto de imposición a un alcalde y a un equipo de gobierno que se olvida,

fácilmente, de la autonomía municipal y de los intereses de los vecinos; claro, que con volver a subir la

Contribución Territorial Urbana hemos terminado. Luego, en lugar de explicar hasta !a saciedad el

conjunto de la operación, con mandar a los que no la entiendan a tumbarse en él diván del especialista en

nervios, todos tranquilos. En estas declaraciones, como en casi todas las de este singular personaje, hay

tanta arrogancia como displicencia hacia los ciudadanos. ¡Cararnba con el culto al Partido! El conjunto de

estas manifestaciones tiene un entramado común. En todas existen evidentes rasgos de altanería,

oportunismo, imposición y egolatría. Sin duda notas distintivas del Partido al que todos sus autores

pertenecen. Claro que, como diría el secretario general de todos ellos y presidente del Gobierno, dando así

una vez más muestra de su fuerte conciencia ideológica: gato blanco o gato negro, da igual si caza

ratones.

 

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