Autor: Contreras, Lorenzo. 
 Elecciones generales. 
 ¿Será verdad que se va el caimán?     
 
 ABC.    07/06/1986.  Página: 26. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

ELECCIONES GENERALES

SÁBADO 7-6-86

Cuaderno de notas

Estaba «de oyente» y ahora dice que se va. Que no quiere hacerse viejo; en política Conmovedor.

Resignar la púrpura con tanta naturalidad, sobre todo cuando no se fija plazo, es una de las maneras que

Alfonso Guerra tiene de empeñar su palabra.

Pero el caso es que lo ha dicho: «Me voy.» Antes procuró que saliera del Gobierno Miguel Boyer y hasta

se halló a punto de conseguir liquidar el mandato de Nicolás Redondo en UGT, intrigando no poco con

Corcuera.

Ahora ya lo saben quienes aspiran en el PSOE a abrirse paso. Alfonso Guerra no será un obstáculo en el

futuro, No se sabe a dónde se irá en este viaje sin aparente retomo que no compromete a nada porque no

tiene fijada fecha. Pero como ha pregonado su futura marcha y él nunca miente, hay que partir de la base

de que se va. Del mismo modo que un día manifestó que estaba «de oyente» en el Gobierno y así ha

continuado sin perjuicio dé participar antes en la elaboración de la crisis de Gobierno de julio de 1965.

A uno esta despedida anticipada de Alfonso Guerra le recuerda los pronósticos que todo mortal hace

sobre su propio deceso. Ya lo dijo César Vallejo: «Me moriré en París con aguacero...»

Es probable que Alfonso Guerra acumule nubes tormentosas sobre su propia cabeza antes de que la

trampilla teatral se abra bajo sus pies. El «oyente» convertido en coordinador de la campaña electoral

felipista ha hecho demasiado daño interno al partido y a bastantes de sus afiliados. Seguramente, aunque

todos estamos persuadidos de que teatraliza el papel dé malo frente a Felipe, es el personaje más odiado -

también el más temido- del irreconocible PSOE.

En eso de dejar irreconocibles las cosas y las situaciones, Alfonso Guerra es un especialista. España ha

entrado en su catálogo de realidades transformables. «A España -según él- no la conocerá ni la madre que

la parió» dentro de unos años. Es decir, dentro de tos años que Guerra piensa mantenerse en el Poder sin

pensar en la retirada.

Hay una cosa que España no merece. Y es tener políticos como Alfonso Guerra. Por eso, el simple hecho

de que por su pensamiento haya cruzado la idea de que debe retirarse antes de que la vejez precipite su

jubilación ha de ser tomada como una de esas mentiras piadosas que tanto alivian a determinados

pacientes.

Un sencillo examen de esa relación de políticos que han medrado en el partido porque son amigos de

Guerra y una ojeada al repertorio de nombres arrinconados porque no supieron o no quisieron cortejarle,

nos da la medida de todo lo que es capaz de hacer este transformador de las realidades hispanas.

Pero se va «sine die». Se nos marcha sin plazo. Algún día miraremos a nuestro alrededor y no le

hallaremos. Como le ocurrió a cierto general que se murió en la cama. Y del que se cantaban adioses

enredados en letras populares.

Lorenzo CONTRERAS

 

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