Autor: Narbona, Francisco. 
   Los concejos, abiertos como solución transitoria     
 
 Arriba.    02/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

LOS CONCEJOS, ABIERTOS COMO SOLUCIÓN TRANSITORIA

Una propuesta de tres concejales sevillanos —pidiendo ia celebración de al menos dos Concejos abiertos

cada mes, para un orden del día preparado por los diversos grupos políticos, de acuerdo con el Alcalde y

el Concejo Municipal— ha merecido el apoyo del Partido del Trabajo, que en una nota redactada con

exquisita prosa considera que tal expediente podría ser muy útil, en tanto no se celebren las anunciadas

elecciones municipales, fijadas, según algunos, allá para «los idus de marzo».

Eso de los Concejos abiertos empalma con la mejor tradición municipalista española, si bien se admitían

tan sólo en pueblos de mínima población. Pero la variante a que nos referimos podría evitar ese vacío que

se está creando en aquellas ciudades en que los Ayuntamientos no responden polítícamente al último

dictado de las urnas. Para nadie es un secreto que, si llegado el momento, el censo sevillano se pronuncia

tal y como lo hizo en la reciente ocasión del 15 de junio, el Ayuntamiento de la capital estaría formado

casi en partes iguales por socialistas y UCD, con ligeros "toques" comunistas y aliancistas. La posibilidad

de que e1 futuro Alcalde de Sevilla sea socialista o haya de contar con el apoyo de tal partido no se puede

descartar, por muchas vueltas que se les den a los votos locales recontados en el último escrutinio. Y lo

mismo podría decirse de Cádiz, de Málaga, de Córdoba, de Huelva..

Un anuncio aparecido en un diario sevillano recomienda a los andaluces que sólo suscriban pólizas de

seguros con aquellas firmas de raíz y presencia andaluzas. «Lo andaluz» puede ser un título que se

imponga en el ánimo de los compradores de artículos o de servicios, frente a «lo de otras tierras». Ya

ocurrió algo parecido en los últimos años de la II República, cuando «por lo bajini» se fue extendiendo el

"boicot" a los productos catalanes y vascos. Ahora, el regionalismo pregonado puede hacer de cada

porción de España un reino de Taifa, que no sólo busque la autonomía política, sino también ´la autarquía

económica.

Es lógico que después de tanto hablar de cómo los dineros de Andalucía «emigran» a otras regiones, la

gente sencilla saque la consecuencia de que es preciso consumir sólo lo nuestro: nuestros tejidos, nuestros

vinos, nuestros arroces, la leche de nuestras centrales, etc.

Entre los PNN de las Universidades andaluzas cunde, por otra parte, el deseo de que las cátedras que

salgan a concurso u oposición en las mismas sean para profesores «de casa». «En Barcelona, explican, la

autonomía universitaria va a servir para que sólo ocupen cátedras los catalano-parlantes...» «Aquí,

sentencian, no vamos a exigir el acento andaluz, pero sí que sean profesores nacidos o vecinos de las ocho

provincias andaluzas.»

La incorporación al trabajo de los albañiles gaditanos, después de treinta y siete días de huelga, ha

significado una baja sensible en el índice de ´la conflictividad ´laboral, a nivel nacional. A primera vista,

parece imposible que más de treinta mil trabajadores de la construcción hayan podido resistir sin un jornal

tanto tiempo, Tiene su explicación. En primer lugar, porque muchos de ellos se ocuparon como

vendimiadores —era un recurso de urgencia válido— y otras muchos fueron socorridos con ayudas en

metalico o bolsas de comidas, gracias a las suscripciones abiertas en toda la provincia, donde incluso se

celebraron festivales flamencos para allegar fondos.

Las propias centrales sindicales vigilaron para que la vendimia no fuera perturbada por los siempre

«evitables grupos extremistas, que pedían más y más, y así pudieran los huelguistas de la construcción

ganarse unos jornales que remediaron su situación. Francisco NARBONA

(Sevilla)

 

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