Autor: Espejo Saavedra, José Luis. 
 Andalucía: una, grande y pobre (y II). 
 La democracia formal insuficiente     
 
 Diario 16.    29/08/1977.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

La democracia formal insuficiente

José Luis Espejo Saavedra

(Ex miembro del Comité Ejecutivo del PSA)

La situación en Andalucía no ha mejorado nada con el arriba-miento de la democracia formal. El paro ha

crecido, la inversión productiva prácticamente no existe, los andaluces siguen abandonando su país en

busca del trabajo en otros lares, y el arrasamiento y la alineación cultural del pueblo andaluz continúan su

marcha implacable.

Los problemas coyunturales refuerzan la situación estructural de dependencia exterior y las perspectivas

son sombrías.

¿Cómo luchar contra la situación anterior? ¿cómo torcer el curso de la historia, que parece querer dar la

razón a la filosofía de nuestros antepasados árabes cuando decían que "todo está escrito"? Sólo hay un

camino y no es nuevo: construir el mecanismo de autodefensa natural de cualquier colectividad histórica.

Este mecanismo no es otro que la conciencia de ser precisamente esa comunidad histórica, la conciencia

de ser pueblo andaluz.

¿Quién se encarga, a quién corresponde en Andalucía dotar al pueblo de un conciencia necesaria, quién

debe impulsar su constante desarrallo? En nuestra opinión son las instituciones representativas de la parte

del pueblo que sufre las consecuencias de su alienación como tal: los partidos políticos populares, los

partidos de los trabajadores.

Lógicamente, cuanto más poderosos sean estos partidos, mayor su arrastre de masas y mas nutrida su

presencia en los órganos de representación y debate del Estado, mayores serán también las posibilidades

de que el pueblo andaluz adquiera rápidamente el grado de concienciacion indispensable para poder

organizar la defensa de sus intereses colectivos específicos.

En el caso de Andalucía y en el de otras regiones cuya conciencia de la propia identidad tiene un bajo

nivel es necesaria la presencia de partidos políticos autóctonos, en tanto los estatales de estructura

centralizada no dispongan de esquemas organizativos adaptados a las necesidades históricas de sus

respectivos pueblos.

Afortunadamente, los partidos obreros históricos parecen decididos a "regionalizarse" seriamente y a

dotar de instrumentos mas poderosos a los países del Estado español en los que operan. Exigir de la clase

obrera, con sus urgentes necesidades, que espere a que los partidos autónomos consigan invertir a su

favor la correlación de fuerzas con los partidos estatales, que se ha puesto de manifiesto el 15 de junio, no

parece lo más racional y quizá seria de mayor utilidad el acuerdo entre ambas clases de estrategias.

La autonomía requerida debe ser similar para todos, permitiendo que en el futuro puedan los pueblos de

España no sólo mantener su cultura y su idiosincrasia, sino también evitar la explotación e incluso el

simple saqueo a que algunos de ellos han sido sistemáticamente sometidos en las últimas décadas.

La autonomía debe de ser tal que evite el separatismo, sobre todo teniendo en cuenta que las zonas del

Estado en las que puede haber brotes de este tipo son aquellas que históricamente, y gracias al

intercambio desigual en que se apoya el modo de producción capitalista, más se han aprovechado del

esquilamiento de los pueblos españoles que debido a ello permanecen en el subdesarrollo.

Una vez todos iguales jurídica y económicamente, cada cual será libre de autodeterminarse, antes y si

previamente no tiene tugar la restitución de la riqueza extraída a los pueblos subdesariollados que han

sufrido el expoho de los ricos, pensamos que nadie tiene derecho a autosepararse.

 

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