Elecciones generales. 
 PSOE y AP denuncian agresiones a sus militantes por parte de HB  :   
 Critican el clima de violencia que tratan de imponer. 
 ABC.    09/06/1986.  Página: 26. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

ELECCIONES GENERALES

LUNES 9-6-86

PSOE y AP denuncian agresiones a sus militantes por parte de HB

Critican el clima de violencia que tratan de imponer

Bilbao

Militantes y simpatizantes de Herri Batasuna están protagonizando incidentes y agresiones contra otras

formaciones políticas, especialmente contra Coalición Popular y el PSOE. Para representantes de estas

formaciones políticas, estas agresiones demuestran la existencia de personas con poco sentido

democrático que sólo practican la violencia.

Así, el presidente de la Diputación de Badajoz, el socialista León Romero, manifestó durante un mitin

celebrado en Santurce (Vizcaya): «Aquí sois más ricos, pero en Extremadura no sentimos envidia porque

allí somos más libres.» Romero hacía referencia así al «espectáculo» del que fue testigo horas antes en

Erandio, cuando un grupo de personas -entre ellos miembros de Herri Batasuna- agredió al final de otro

mitin a los oradores socialistas y apedreados dos automóviles de la caravana del PSOE. «Con esto sólo

podéis acabar vosotros, actuando como ciudadanos libres, votando el 22 de junio la candidatura del puño

y la rosa.»

Por su parte, el secretario general de las Juventudes Socialistas, Javier de Paz, aludió también a los

problemas que había tenido por la mañana en Vitoria, «donde un grupo de energúmenos ha tratado

sistemáticamente de impedir que los jóvenes nos encachasen», dijo.

«Infundir temor a los ciudadanos -añadió-, intentar silenciarles, es algo que tiene un nombre: fascismo. Y

lo que no consiguió Franco no lo van a conseguir esos que tanto gritan, porque el mensaje de libertad va a

calar en este pueblo de la mano de los socialistas.»

Nuevas generaciones

Por su parte, Nuevas Generaciones de Alianza Popular, de Vizcaya, «se ve en la obligación de denunciar

públicamente la actitud del alcalde de Bilbao ante los graves incidentes y destrozos causados por grupos

de agitadores de la izquierda abertzale el pasado jueves ante el Pabellón de los Deportes de Bilbao.

Tras finalizar el mitin electoral que congregó unas 3.500 personas entorno a las candidaturas y

representantes de Coalición Popular, y mientras se procedía al desmontaje de adornos y a la retirada de

diversos materiales, grupos organizados de agitadores, coreando consignas afines a Herri Batasuna,

cargaron contra el Pabellón Municipal de los Deportes, enarbolando palos y barras metálicas y arrojando

piedras de las obras existentes allí mismo.

Las personas que se encontraban en el interior del recinto, muchas vinculadas a Nuevas Generaciones de

AP y Alianza Popular de Vizcaya, y otras simplemente ciudadanos que deseaban recoger folletos o

propaganda diversa, tuvieron que refugiarse en el interior de la pista, mientras los incontrolados de

izquierda abertzale destrozaban todo el exterior del Pabellón, que es patrimonio de todos los bilbaínos, y

trataban de derribar con arietes improvisados las puertas interiores de la pista.

Sólo la llegada de la Policía Nacional evitó un enfrentamiento directo con los agresores, que huyeron en

cuanto se aproximaron las Fuerzas de Orden Público. Acto seguido, los presentes constataron el

vandalismo y pillaje, con robo de prendas de vestir, efectos personales, materiales de grabación y

reproducción, propaganda diversa (que fue destruida en el exterior), etcétera, que muestra la naturaleza

real de quienes a menucio hablan de paz y libertad de nuestra tierra, mientras apedrean a los demás,

pretender impedir el ejercicio de sus derechos y tratan de imponer el miedo como razón única de sus

teorías.

Como dato anecdótico, ha de reseñarse que varias de las piedras usadas en el ataque, y que han sido

recogidas como prueba, superan tos dos kilos y medio, y hasta tres kilos de peso.

La gravedad de los hechos no sólo estriba en la rotura de cristales o el pillaje, sino en el premeditado

intento de agredir a quienes hacen uso de su derecho de reunión y quienes expresan públicamente y con

respeto a los demás sus ideas.

A lo mejor -dice la nota-, al señor alcalde sólo le preocupan las lunas de su Pabellón, aparte de la

seguridad de sus funcionarios (cosa que consideramos positiva). Lo que les ocurra a los ciudadanos de a

pie cuando unos gamberros integrados en una formación política, ciertamente agresiva, ataquen un recinto

en el que nadie ha provocado dicho ataque le importa bien poco. Y esa actitud, señor alcalde, no tiene

nombre ni es la propia de su cargo.»

 

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