Autor: Juárez Mota, Antonio. 
 Andalucía: Una, grande y pobre (y II). 
 Lograr una conciencia nacional     
 
 Diario 16.    29/08/1977.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Lograr una conciencia nacional

Antonio Juárez Mota

(Miembro del Comité Ejecutivo del MSA)

El regionalismo andaluz no tiene hondas raíces históricas, ni lingüísticas, ni étnicas. El regionalismo

andaluz tiene sus raíces en algo mucho más doloroso para el pueblo trabajador, en el subdesarrollo

económico-cultural que secularmente padece.

Andalucía, con su 20 por 100 del territorio nacional —unas tierras prósperas, pero mal explotadas o

abandonadas en grandes latifundios, con una falta de industrias sólo comparable a los países del Tercer

Mundo—, es el símbolo de los errores y aberraciones del centralismo; un centralismo que, a través de los

siglos, y sobra todo con el mal llamado "desarrollo" de los últimos años, ha creado grandes desequilibrios

regionales y que en Andalucía se refleja, entre otras, en una de las mas irritantes de las diferencias: el

paro. No debemos olvidar que de las once provincias del listado español con más alto índice de paro ocho

da ellas son las provincias andaluzas.

Los andaluces debemos tomar conciencia de este problema (el subdesarrollo andaluz), y saber que sólo

con la consecución de un estatuto de autonomía, que nos permita a los andaluces hacernos dueños de

nuestro destino, resolver este "problema".

Un estatuto autonómico que no sólo nos permita autonomía administrativa y económica, sino también

política.

¿Quiénes deben ser los protagonistas de esta nueva Andalucía? Cuando la burguesía regional es y ha sido

siempre una clase desinteresada de los problemas de su región, sin preocuparse en lo más mínimo del

desarrollo económico de Andalucía, es lógico que la nueva y futura historia de nuestra región la

protagonice la clase trabajadora. A ella le corresponde acelerar el carro de la historia andaluza pero, como

decíamos al comienzo, las aspiraciones regionales andaluzas no tienen sus raíces en el pasado histórico, ni

en la lengua, ni en la etnia (como ocurre en otras regiones o nacionalidades del listado). Por ello, tenemos

que ser conscientes de la falta de conciencia regional y que un primer paso a dar tiene que tener como

objetivo la creación de esa conciencia regional, nernos.

La creación le centros populares de debate cultural y formativo, donde la política, la economía, la historia,

etc., pasen a ser patrimonio de todos y no de unos pocos, es una exigencia que los andaluces de hoy

debemos impo-

Tenemos que distinguir la autonomía de la descentralización, la solidaridad del egoísmo particularista e

insolidario. Todo ello, en conjunto, no debemos tomarlo como una idea motor, sino como una necesidad

imperiosa, como la única alternativa posible a esta sociedad capitalista que, necesariamente, y en bien de

la humanidad, tiene que ,ser sustituida por una sociedad socialista, una sociedad sin clases.

 

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