Autor: Diego, Enrique de. 
 Elecciones generales. 
 Los indecisos decidirán si el PSOE obtiene mayoría absoluta o no, según Gallup  :   
 Abstención y dispersión de centro e izquierda favorecen al socialismo. 
 ABC.    11/06/1986.  Página: 20. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

ELECCIONES GENERALES

MIÉRCOLES 11-6-86

Los indecisos decidirán si el PSOE obtiene mayoría absoluta o no, según Gallup

Abstención y dispersión de centro e izquierda favorecen al socialismo

Madrid. Enrique de Diego

El PSOE no tiene asegurada la mayoría absoluta en el inicio de la campaña electoral, y la consecución o

la pérdida de esa meta dependerá de la decisión de los casi tres millones y medio de españoles que no han

decidido aún su voto. Las principales bazas que jugarían a favor del PSOE son una elevada abstención y

la dispersión del voto en el centro y la Izquierda. Estas son algunas de las conclusiones de los diversos

trabajos de Gallup.

De ese número de indecisos, un millón seiscientos mil votaron al PSOE en 1982, mientras seiscientos mil

votaron a Coalición Popular. Según los estudios de Gallup, explicados ayer a la prensa por su equipo

directivo, el concepto de voto útil reduce su presérvela de cara a estas elecciones, al presentarse un mapa

político con notables diferencias respecto a elecciones pasadas. La reducción del voto útil presenta, como

contrapartida, un aumento del voto de castigo, que parece orientarse -siempre según Gallup- hacia una

«abstención activa».

La indecisión es también muy alta entre tos votantes de la UCD en 1982. Entre medio millón y seiscientos

mil de estos votantes no han decidido aún su voto. La abstención, según cálculos basados en la ley

D´Hondt, se presenta como uno de los principales apoyos al PSOE. Esta abstención está favorecida por el

«forzamiento» de los electores en el pasado referéndum sobre la OTAN. El hecho de que altos niveles de

votantes hicieran su elección en ese momento contra sus convicciones tradicionales se ha traducido en un

mayor clima de rechazo a tos partidos políticos y al hecho mismo de la participación. Esta situación

puede variar notablemente en la campaña, pero se presenta como un dato contrastado en el momento de la

salida. Existe la posibilidad de una alta tasa de abstención, dado que también existe la posibilidad de una

abstención apática entre la población juventí y urbana.

Por otra parte, el electorado colindante entre PSOE e Izquierda Unida se sitúa en unas cifras superiores a

tos ochocientos mil votos. Mientras ese segmento con capacidad de cambiar se sitúa en ei medio millón

en to que se refiere al PSOE y Coalición Popular. Mayores peligros existen en la correlación entre

socialismo y centro. Según tos estudios de Gallup, es el CDS el partido que compite en mayor medida,

mientras el PRD tiene segmentos equivalentes con PSOE y Coalición Popular, aunque ligeramente

escorado hacia este último grupo.

La dispersión del voto en la izquierda y en el centro es uno de los aliados más poderosos del socialismo.

La presentación de Santiago Carrillo y ia ausencia de una oferta unida del centro puede traducirse, según

Gallup, en abstención. El electorado tiene en esta cuestión la última palabra, ya que la dispersión de voto,

por la tey D´Hondt, resurta castigada y beneficia a las formaciones más votadas. Si hay alternativas serias,

y así se entiende por la opinión pública, la mayoría absoluta podría desaparecer.

Los diversos estudios sociológicos de Gallup confirman la existencia de una elección polarizada en tos

líderes, y con pocas referencias a los programas. El PSOE se encuentra con la práctica imposibilidad de

ganar nuevos electores, y su debate se centra en la bolsa de tos votantes de 1982 que sea capaz de

mantener. Felipe González sigue siendo su principal activo. Adolfo Suárez se muestra muy por encima de

su partido, y situación similar se da en el caso de Miguel Roca.

Uno de los puntos más criticados por tos especialistas fue la situación actual del censo. Las listas de 1982

fueron calificadas de «perfectas», con un número de errores de ciento ochenta mil. En la actualidad, los

errores se sitúan entre et medio millón y ei millón. Una buena parte es producto de la inclusión en las

listas de jóvenes de 17 y 16 años, con la esperanza «oficial» de que sean controlados en las mesas

electorales al enseñar el DNI. Esta situación puede hacer, por ejemplo, que la abstención se aumente en

tres o cuatro puntos.

 

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