Autor: Antich, José. 
 El presidente expresa su deseo de dialogar con el PSOE. 
 Pujol afirma que el Gobierno fue responsable de la presentación de la querella     
 
 El País.    01/12/1986.  Página: 21. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

EL PAÍS, lunes 1 de diciembre de 1986

POLÍTICA

ESPAÑA / 21

Jordi Pujol, en la fiesta de Convergencia.

El presidente expresa su deseo de dialogar con el PSOE

Pujol afirma que el Gobierno fue responsable de la presentación de la querella

JOSÉ ANTICH, Barcelona

El presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, manifestó ayer en el acto de clausura de la IX Gran Festa

de Convergencia Democrática (CDC) que habían intentado destruirle con el caso Banca Catalana y que

lo que más le tranquilizaba era que "no podrían hacerlo nunca más". Pujol criticó duramente al Gobierno

socialista, aunque adoptó en varios pasajes de su discurso una actitud conciliadora. Le acusó sin

tapujos de la presentación de la querella: "Aunque es una pena tener que decirlo, fue responsabilidad

del Gobierno". Pero reconoció un cambio de actitud en el PSOE. Pujol habló con dureza del pasado,

con cautela del presente y con esperanza del futuro. No olvidó recordar al Gobierno socialista que "por

cada paso que dé yo estoy dispuesto a dar dos".

El presidente de la Generalitat Jordi Pujol empezó su intervención asegurando que no venía a buscar la

exaltación de los miles de militantes y simpatizantes (25.000 según los organizadores) que se dieron

cita en el recinto ferial barcelonés de Montjuíc, sino a hacer una reflexión política de lo sucedido en

Cataluña desde las elecciones de abril de 1984. "Nos han puesto difícil el equilibrio, la serenidad, la

magnanimidad", afirmó aludiendo al caso Catalana.

Recordó que la misma noche del triunfo electoral de Convergencia i Unió, formuló una oferta de

colaboración al Gobierno socialista. "Había sentido la bocanada del odio. Escribí en una cuartilla: He

sentido, he notado una bocanada de odio y la hemos de eliminar"´.

Relató a continuación que por ello había dado entrada en su Gobierno, pese a la mayoría absoluta, a

representantes de Esquerra República y a socialistas y comunistas en las comisiones de traspasos. Dijo

que había manifestado a Felipe González que pondría la victoria "al servicio del diálogo y progreso en

España". Explicó que este talante lo mantuvo en dos ocasiones posteriores (7 y 12 de mayo de 1984),

"pese a los discursos lamentables de Felipe González y Alfonso Guerra en la campaña autonómica".

"Después, el 19 de mayo, pasó lo que pasó" [presentación de la querella de Banca Catalana], dijo.

"No haré un discurso exaltado y mis palabras no serán incontroladas; diré lo justo que se tenga que

decir y me causa dolor tenerlo que decir. Lo que pasó es responsabilidad del Gobierno y no precisaré

más. No fue una casualidad, ni la suerte de los astros", manifestó. En ese momento de su discurso,

Pujol expresó su voluntad por volver a situar las relaciones con la Administración del Estado en una

situación similar a la de mayo de 1984, antes de la presentación de la querella. "Estamos dispuestos

a intentarlo desde una posición de fuerza. Muchos creían que nos hundirían a mí y a la Generalitat,

que tendríamos que decir a todo amén, y esto no ha pasado". Pujol señaló que tras la resolución de

la Audiencia se abría una nueva etapa. "Hemos de pasar la página", describió gráficamente. De la mano

de esta moderación, reconoció que se había notado en los últimos meses un cambio positivo en las

relaciones entre los dos Gobiernos.

Replantear las relaciones

Se preguntó si este cambio era sincero o solo táctico: "Lo que sí es cierto es que viene impuesto por

el fracaso de la voluntad de destrucción". "Algunos podrían discutir si lo que querían destruir era a mí

o a Convergencia. Quizás ahora ya no quieran esto; deseo creer que ya no quieren destruirme, que ya

no quieren destruirnos. Pero lo que más me tranquiliza es que no podrán hacerlo nunca más", declaró.

El líder de CDC, que a lo largo de toda su intervención combinó críticas, ataques, algunas amenazas y

planteamientos constructivos de futuro -y subrayó especialmente su voluntad de diálogo-, matizó que

no sería posible una nueva etapa en las relaciones con el Gobierno sin un cambio de estilo por parte

del PSOE. "Lo que no aceptaremos es que se vuelvan a hacer las cosas como se han hecho. Si se

repite, no habrá entendimiento posible en Cataluña".

Como ya se esperaba, el acto de clausura de la fiesta se convirtió en un homenaje personal a Jordi

Pujol tras su exculpación. En varios momentos se coreó su nombre de pila y un espontáneo gritó en

dos ocasiones: "Visca el president honrat (Viva el presidente honrado)".

 

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