Autor: Ballesteros, Juan Emilio. 
 Campaña electoral ; el polémico grupo Montones de guardias civiles muertos. 
 Metraya: El rock radical entra en política  :   
 Cinco jóvenes sevillanos que saltaron a la fama de la mano de HB. 
 Diario 16.    04/06/1987.  Páginas: 1. Párrafos: 35. 

CAMPAÑA ELECTORAL

EL POLÉMICO GRUPO MONTONES DE GUARDIAS CIVILES MUERTOS

Interpretan el sonido más duro del rock radical sureño. Son cinco jóvenes que buscaban el éxito musical y

han saltado a la fama de la mano indirecta de la política, a través de la campaña electoral de Herri

Batasuna para el Parlamento europeo. Ahora se llaman Metraya, pero antes el grupo se denominaba

Montones de Guardias Civiles Muertos. Tuvieron que cambiar el nombre para conseguir contratos. El

Laca, El Culebras, y El Iguana, fueron los fundadores e implantaron un estilo duro de estar en la calle. Se

declaran beligerantes con el Ayuntamiento sevillano.

Metraya: El rock radical entra en política

Cinco jóvenes sevillanos que saltaron a la fama de la mano de HB

Juan Emilio Ballesteros/D-16

SEVILLA.—El local .10 mide rnás de siete metros cuadrados y está lleno de cables y colillas. Las

paredes han sido insonorizadas a base de cartones de huevo y fibra de vidrio reciclada en la madrugada de

Sevilla. Es una habitación más de un taller obrero en e! barrio del Cerro del Águila. El Culebra manipula

los cables de un amplificador de reciente adquisición. Todo el mundo está en su sitio y no queda sitio para

nadie. Los aparatos se encienden y sabes que algo está a punto de ocurrir. Primero, las guitarras; después,

la batería y la voz del Iguana: «Somos gente respetada en el barrio, no nos asustan los chulos y los

macarras; somos Metraya.» Es el sonido más duro del rock radical sureño que hacen los miembros de un

grupo que ha paseado su nombre por toda España gracias a la campaña electoral de Herri Batasuna para el

Parlamento Europeo, cuando todo el mundo identificó «lo que más les duele» con los ex Montones de

Guardias Civiles Muertos (MGCM). Todo este benemérito asunto íes ha provocado más de una náusea.

La dichosa leyenda se le ocurrió a uno de ellos de casualidad y ahora arrastran la etiqueta de la

intransigencia y la marginación. Tuvieron que cambiar de nombre para conseguir contratos y el primer

empresario que se encuentran los bautiza con la alternativa KAS, a quince mil pesetas por concierto: un

salario ridículo para gente que no tiene un duro. Los orígenes de Metraya hay que buscarlos en la

aparición de Los Canijos en Sevilla. El advenimiento de Dogo y su clan mercenario a la muy gloriosa,

5eal y mariana capital andaluza, escupidos de la fauna madrileña para hacer carrera en el sur.

Status callejero

Ellos, El Laca, El Culebra y Javier «El Iguana», fueron los precursores. Primero vinieron Los Reptiles,

después nació The Calaveras Punk Rocker. Implantaron una forma y un estilo de estar en la calle.

Alcanzaron status callejero, y esto es algo que no se logra con paños calientes o agachando la cabeza. Son

duros, utilizan la estética de lo sórdido. «Estamos hasta los cojones de que nos comparen con los punkis

—sentencian El Culebra y Javier «El Iguana»—. No tenemos que ver nada con El Cojo y esa gentuza.

Nosotros no vamos por la calle haciendo el gilipollas y asustando a las viejas. Tampoco protagonizamos

peleas en las que la proporción sea de veinte a uno. Somos hombres. Somos unos líos como es debido.

Nos hacemos respetar en la calle y no permitimos amenazas de nadie.» En más de una ocasión su filosofía

ha pasado de las palabras a las manos. Al principio los expulsaban de todos los bares, discotecas y locales

públicos. Ahora han impuesto sus leyes en algunos sitios, aunque se declaran beligerantes contra el

Ayuntamiento y su política discriminatoria para la juventud y la cultura. Creen que la Administración les

clausura los establecimientos porque se quiere crear un gueto para los jóvenes. Están en contra del

sistema, de los señores, del conocimiento y todo lo demás. Las letras de sus temas —«Metraya»,

«Antisistema», «Vacilones en la playa», «Que se vayan», «La calle» e «Ira»— hablan de falta de

oportunidades, desempleo, odio y cualquier cosa que sean capaces de captar en los ojos de la gente. Están

en paro, aunque, en algunos casos, tienen títulos cualificados, como El Culebra, que es mecánico tornero

fresador a la espera de un puesto de trabajo. Prefieren ocultar sus nombres detrás de un apodo y llevar el

DNI en regla. Son desconfiados y creen que sus declaraciones pueden perjudicarles en ios procesos

judiciales que alguno de ellos tiene pendiente por reivindicar actividades socioculturales para los jóvenes.

El Culebra tiene diecinueve años y toca el bajo. Más que hacer melodías, desgarra las cuerdas sacando de

su instrumento un ritmo martilleante que hace vibrar al personal. Todo ello acompañado de una puesta en

escena donde, más que un músico de rock, parece un psicópata con una subida cerebral. Sus grupos

preferidos son Cicatriz (Vitoria) y UK SUBS.

Actividades para jóvenes

Juan Ramón «Rama», veintiséis años, ex jugador del Sevilla, que imprime a su batería un ritmo trepidante

para que lo gente no pare de saltar. Lleva el tempo del grupo con profesionalidad. Sus músicos son

Kortatu {Euskadi) y GBH. El Frenopático, veintiún años, se imagina que su guitarra es una metralleta y

que va disparando contra el público mientras evoluciona por el escenario. Le gusta dar caña con su

instrumento. Escucha a La Banda Trapera del Río (El Prat de Llobregat) y los Dead Kennedy.

Javier «El Iguana», de veintidós años, tiene una voz rota y muy potente, llena de asco y de ironía contra la

sociedad y sus leyes. Las letras que grita son corrosivas, atacan al sistema y denuncian las injusticias

sociales. Apuesta por los Cicatriz (Vitoria) y Dead Kennedy. El Boquera, de dieciocho años, la más

reciente adquisición de Metraya, superguitarra, superefectista y supervirtuoso, con unos solos y punteos

muy peculiares. Hijo espiritual de AC-DC y Motor Head. Los hijos naturales de la perspectiva cósmica

del no futuro se amontonan en el local y pretenden ofrecer una música directa, sin aditivos, mientras

ahuyentan los fantamas de cadáveres vestidos de verde oliva. El Frenopático y el El Boquera pelean £

gritos y pugnan por enchufar sus instrumentos en el nuevo amplificador. La discusión termina con la voz

de El Culebra: «No perdáis el tiempo peleando entre vosotros porque al final con quien tendréis que

pelear es conmigo», asegura mientras balancea casi dos metros de carne dura. Los Metraya tienen

autonomía de movimientos. Sus ideas son fijas. No se consideran delincuentes porque son gente honrada,

aunque justifican el robo y el trapicheo antes que pedir limosna o arrastrarse ante un jefe. Están contra la

droga, la tortura, los calabozos, las comisarías, el emborregamiento de las masas, contra el engaño

organizado y contra la mentira por bandera. Ellos dan la cara, aunque al final se la partan. Tras muchas

horas de ensayo, esperan que a-partir de ahora les lluevan los contratos, o por lo menos no tengan tantas

dificultades como antes para que su música llegue a todos los rincones y callejones malolientes de esta

podidra ciudad. Su nuevo manager, Fernando López, que los presentó en el local Sangre Española, ha

recibido llamadas telefónicas de numerosos medios de comunicación que querían saber algo más de los

Metraya.

El diccionario Metraya

SOCIEDAD. - Falsa y estúpida. Hipocresía como actitud.

DROGA. — Ruina y poder para el Estado. Enriquecimiento de algunos.

PARO. —Con paro no hay libertad en nuestro sistema capitalista.

EXPO 92. —Un engaño que no beneficiará al pueblo. Hacer de Sevilla una ciudad exclusiva para

extranjeros donde se seguirá dando la espalda a la juventud.

MUJERES.-A todos los julais se les aparece la Virgen.

ESTADO. —Negocio. Los señores y todo lo demás.

DEMOCRACIA.-Libertad provisional.

RELIGION.-Usado como falsedad para manipular mejor a las masas.

VIOLENCIA.-No a la violencia gratuita. Contra la violencia sólo se puede reaccionar con violencia. No a

la violencia pagada e institucional.

TORTURA. —Si vivimos en sociedad no se puede comprender que exista la tortura.

Jn terremoto fockero

SEVILLA.—Musicalmente ios Metraya están encasillados en el punk rock español. Son el último

terremoto del rock sevillano. Su sonido desgarrante, corrosivo y distorsionado, lleno de fuerza más que de

calidad musical, hace que se le levante el ánimo a un muerto. Difícilmente, si vas a alguno de sus

conciertos, podrá contener tus miembros sin llevar el compás. A la batería, uno de los mejores de Sevilla:

Rama. Con una Impresionante fuerza, aguanta lo que le echen. SÍ marca el ritmo junto con El Culebra,

dándole un toque especial muy poco habitual por estos parajes. Toca todo lo que le digan, sobre todo si es

acelerado. El bajista es El Culebra. Lleva poco tiempo al lado de su bajo pero cada vez que toca siente la

música. Su ritmo machacante y aporreador de Las cuerdas, junto con su personalidad, inyecta al grupo

una dosis de fuerza que hace que todo sea posible. José Manuel «El Frenopático». Con gran carisma en

Sevilla, su roque de guitarra desgarra la melodía y hace que su mente sólo se acuerde del punk. Refuerza

las canciones con su toque especial y puso música el tema más popular: «Que se vayan». El Boquera,

guitarra solista. Hace muy poco que entró en las filas de los Metraya. Ejecuta solos bastante peculiares y

es el más joven de todos nosotros. El vocalista es Javier «E! Iguana», una voz partida que hace retumbar

gritos y barbaridades en contra de todo lo establecido. Bastante bruto es quien materializa el mensaje del

grupo ayudado por El Culebra, que es la segunda voz y hace los coros.

 

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