Autor: Villacastín, Rosa. 
 Elecciones. 
 Noche de ronda electoral     
 
 Ya.    11/06/1987.  Página: 21. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Noche de ronda electoral

Madrid/Rosa Villacastín

Yo me había propuesto pasar una gran noche. Durante horas estuve dedicada a arreglarme el pelo, darme

la mascarilla de arcilla y a poner en orden mis notas sobre la vida, obra y milagro de las esposas de los

líderes políticos. Carmen Romero, Belén de Hernández Mancha y Amparo Yllana se habían convertido en

rni objetivo. Pasaba de políticos, de candidatos de medio pelo e incluso de los señores del Gobierno. Me

sabía de memoria los años de las tres, la fecha de su matrimonio, el número de hijos que tienen y sus

aficiones. Pero sobre todo había llegado a compenetrarme divinamente con sus frustraciones, sus

soledades y también con sus pequeños triunfos porque las esposas de nuestros líderes tienen momentos

estelares de alegría y anoche sería uno de éstos. Me frotaba las manos pensando en la cara sonriente de

Carmen Romero llegando a cerrar rodeada de escoltas flash de fotógrafos y vestida con un traje sastre que

le favorecía una enormidad. Por el contrario, Belén Hernández Mancha, que había pasado el día en su

Córdoba natal, lo haría del brazo del presidente de Alianza Popular entre los aplausos fervorosos de los

militantes aliancistas. que ven en esta muchacha tímida la representación de la mujer de más rancia

tradición, sólo que "rubia y alta como una vikinga. Amparo Illana llegaría discretamente al Weilington

rodeada de sus cinco hijos —tres chicas y dos muchachos— después de haber ayudado a su marido desde

la sede del partido a recoger los datos qué le llegaban de todas las provincias y ciudades de España. Sería

magnífico. Todo lo tenía preparado. A las diez de la noche me puse en marcha dispuesta a escribir un

montón de folios que dejaría loco al redactor jefe. Mi primera parada fue en Alianza Popular, donde sólo

un grupo de periodistas y los chicos encargados de prensa intentaban animarse unos a otros. El presidente

no estaba, pero se le esperaba más tarde. De Belén estaban seguro que se quedaría en su casa. Los datos

se esperaban para tarde y no quería trasnochar. Me fui al PSOE, que son mucho más marchosos y además

como gobiernan seguro que aquello estaría lleno de personas, de caras conocidas, de ministros, de

subsecretarios y es posible que se descolgase el propio Guerra o el propio Felipe. La tranquilidad en la

sede socialista era total. Sainz Cosculluela y García Vargas daban vueltas con poco convencimiento,

mientras José María Benegas recibía resultados en su despacho. A Carmen Romero no se la esperaba.

Desesperada me fui al CDS con el convencimiento de que mi búsqueda sería infructuosa. Pero gracias a

Dios me encontré con una Amparo lllana sonriente y expectante. Vestía un traje de seda color tabaco.

Cientos de militantes paseaban por el hotel con caras sonrientes, sólo la falta de datos ponía la nota triste

en este encuentro del centrismo. Las noches electorales se han convertido en una rutina para los

españoles, el fútbol y la semifinal entre el Athletic de Bilbao y la Real Sociedad tenía mucho más interés

que los comicios electorales.

 

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