Autor: Garrigó, Andrés. 
 Elecciones: Parlamento Europeo. 
 El "chollo" de ser eurodiputado     
 
 ABC.    11/06/1987.  Página: 72. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

El «chollo» de ser eurodiputado

Bruselas. A.. G.

Todos los candidatos al sillón azul de Estrasburgo negarán cualquier ambición de orden crematístico. Si

el aspecto «prebenda» de la honorable función que postulan «no les interesa», no por ello el tector ha de

verse condenado a ignorarlo. Tat vez si to hubiese sabido antes alguno se hubiese animado a presentarse.

Pero el Parlamento tiene prohibido difundir estos datos...

La retribución de un európarlamentario es como un armario con muchos cajones y compartimentos. El

primer cajóri contiene el mismo sueldo de un parlamentario nacional, que en el caso de España serían

cerca de 280.000 pesetas al mes. Abrimos el siguiente cajón y aparece un «plus» de otras 500.000 pesetas

al mes, con las que podrá pagar un asistente, o más, si quiere repartir esa suma entre varios.

Abrimos más cajones y nos salen 310.000 pesetas para sus gastos generales de secretariado, amén de las

363.000 pesetas anuales para realizar tos viajes que estime necesarios dentro y fuera de la CEE.

Por cada día que asiste a una reunión del Parlamento Europeo en Estrasburgo, Bruselas o cualquier otro

lugar, recibirá una módica dieta de 22.000 pesetas para su hotel y comidas. Para llegar a esos lugares de

trabajo se te paga además el billete de avión, según un baremo por kilómetro, que viene a salir como en

primera clase. Como no se le exige justificante, puede viajar en clase turista o en tren y ahorrarse la

diferencia. A éstos hay que añadir otros incentivos menores, como los cursos de lenguas gratis —

incluidos viajes, dietas y estancias en el extranjero-, lo que permite agradables vacaciones con la esposa.

Eso no es todo: hay también coche oficial con chófer en Bruselas y Estrasburgo, donde dispone de una

moderna oficina, incluso con ducha, y la posibilidad en ambas sedes de telefonear gratis y sin límite a

cualquier punto de la Comunidad. Más simbólicos son otros honores, como la puerta especial en el

aeropuerto para no pasar el control. Si a todo eso se añade que varios grupos políticos otorgan a sus

miembros compensaciones adicionales por cargos o servicios especiales podrá juzgarse si los

europariamertarios tienen motivo de queja, salvo si no son reelegidos. Pero en ese caso se les paga una

generosa indemnización. En caso de defunción la viuda del európarlamentario recibe una pensión que

puede llegar hasta los cuarenta millones de pesetas.

 

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