Autor: Arroitia-Jáuregui, Marcelo. 
   La terrible duda     
 
 El Alcázar.    13/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

LA TERRIBLE DUDA

Osea que, como aquel que dice, va a ser cosa de ir pensando en el voto de pasado mañana. Este modesto

colum-nista ha de confesar lo poco que le ha servido, a ¡a hora de abandonar si es posible la nutrida

formación de los irresolutos, las panzadas de televisión que se ha dado y la atención con que ha seguido la

actuación de candidatos, simpatizantes, forofos y etcéteras que le han servido las cámaras y micrófonos

deRTVE. La única conclusión clara que ha alcanzado es la justicia con que cabe atribuir a Don Joaquín

Satrústegui el título de Paliza Mayor del Reino, por la sencilla razón de que ha sido el candidato que más

Ha salido, el que más ha hablado y menos cosas ha dicho, y además peor dichas. Me parece que con tal

conclusión no es suficiente, si bien otras presencias le han servido para saber qué candidaturas no puede

votar por una suma de razones. El columnista vuelve a maldecir el sistema D´Hont y a quienes han hecho

posible su implantación, que le impide la creación de una candidatura integrada por amigos suyos, no

cointidentes, entre sí en cuanto a ideologías, pero de quienes les consta que son leales, consecuentes y

decentes, que al columnista que firma le parecen condiciones indispensables para la democracia, de la

clase que sea, incluso de la clase de la que ahora se instaura. Por supuesto, ninguno de ellos pertenece o

grupos de presión, ninguno de ellos vive de otra cosa que de sus manos según la metáfora manriqueña.

Pero como hay que votar candidaturas íntegras y cerradas, la verdad es que el ejercicio resulta difícil,

democráticamente considerado.

Con ello quiero decir que la campaña electoral de RTVE me parece que ha servido para muy poco,

excepto para dar la murga. Porque ¡os espacios consagrados a actividades de tos partidos se limitaban a.

ser unas agotadoras exhibiciones de triunfalismo, y los dedicados a explicar programas y planes de

gobierno no explicaban absolutamente nada, aunque hayan producido el beneficioso e inesperado fruto de

que RTVE se haya decidido a llevar a las pantallas una serie de temas de bastante interés y actualidad,

que habitualmente dejaba de lado. Aunque no haya servido para abandonar estúpidos tríunfalismos sobre

su propia entidad, como el emitido el viernes por Pedro Macías, —tras un reiterado abuso del adverbio

"decididamente"— referente, al llamado "Panel de audiencia" de RTVE, de resultados maravillosos en

relación con los trabajos caseros. Se le olvidó precisar quién realiza ese panel de audiencia y cómo se

realiza. En los pasillos de Prado del Rey circulan versiones muy sabrosas sobre el tema, así como de la

contribución burocrática a su elaboración.

A falta del gran programa del lunes, creo que los partidos políticos han acabado sus exhibiciones. El

broche de oro, por supuesto, le correspondió a la Unión del Centro Democrático, que imitó bastante mal

al emitido por el P.C.E. Sustituyó ¡a alegría por el utilitarismo, y eso es fatal. Los comparecientes en el

programa comunista nos decían lo que iban a votar, sin más explicaciones o con explicaciones muy

sucintas, mientras que los que comparecieron en el programa centrista lo hacían como pretexto para que

los cerebros de la coalición nos explicaran sus ventajas. El programa alcanzó la sublimación de la

cursilería cuando los candidatos —colocados otra vez como alumnos de colegio, que se ve que es su

sino— se fundieron con un pueblo contratado para la escena apoteótica o apoteósica mientras sonaba la

infernal canción que convierte en una la trinidad cantada. O sea, centro igual a Suárez, Suárez igual a

democracia, ergo democracia igual a centro y a Suárez, o Suárez igual a democracia y a centro. Y así

sucesivamente.

Menos mal que el viernes, y en un espacio dirigido por un candidato electoral que figuraría en mi

candidatura abierta imposible, un artesano de Cuenca, Pedro Mercedes, trajo la nota de verdad a ¡a

balumba de mentiras electorales. Qué sabiduría, qué buen decir, qué precisión, qué obra bien hecha. Su

presencia arrolló con la actuación de los chicos de la ensalada, según esa definición de la Unión del

Centro tan precisa como milagrosa, porque nadie podía esperarse semejante rasgo de ingenio en su autor,

dicho sea de paso.

Como no puedo votar a Pedro Mercedes, alfarero, este columnista sigue preso de las dudas terribles

respecto a las candidaturas en liza y litigio.

Marcelo ARROITA-JAURECUI

 

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