Balance positivo de la campaña electoral     
 
 Diario 16.    13/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Balance positivo de la campaña electoral

Las elecciones que se celebrarán el miércoles representan un hito fundamental en la marcha del país hacia

la democracia. Cierto que hubiera cabido más limpieza democrática´ nuestra obligadión de demócratas era

exigirla en cada ocasión que se presentara. Pero el afán de sacar de la anterior situación todo lo que

pudiera dar de Si —en teoría siempre parece más que luego en la práctica— no quiere decir que hoy, al

mirar hacia atrás, no nos congratulemos, junto con-la mayoría de los pueblos de España, por haber

acabado felizmente, una de las etapas más difíciles y decisivas de nuestra historia contemporánea. Salir

pacíficamente de la dictadura franquista, y salir con buen rumbo hacia la consolidación de una

democracia, no era empresa fácil.

En la tarea diaria, el comentarista político que no quiera reducirse a mero eco de un partido, seguirá

criticando duramente a nuestros políticos. Una posición crítica sólo es posible, si diferencia en cada

momento lo que es, de lo que debiera y pudiera ser. El realismo objetivista que identifica aquello que pasa

como lo único posible y, por tanto deseable, no es en el fondo más que una forma de legitimación

ideológica del poder establecido. Pero de ahí a pensar que la crítica honrada ha de ser siempre negativa,

hay mucho trecho. Hoy, al finalizar una etapa de transición, tan confusa como decisiva, es preciso decir,

sin pelos en ía lengua, que la clase política española, pese a su improvisación y falta de experiencia,

cuenta con figuras de primerísimo orden, tanto en el Gobierno como en la oposición. Sin un gran instinto

político por ambas parte, no hubiera sido posible finalizar esta primera etapa de transición con un balance

tan positivo. Cabe, desde luego, albergar esperanzas bien fundadas para el periodo que iniciames.

Una mirada retrospectiva de estas semanas de intensa campaña electoral, confirma un pronóstico

optimista. Dos hechos significativos habría que señalar. El primero es la tolerancia práctica de nuestro

pueblo, tan injustamente acusado de fanático e intolerante. La intolerancia en nuestro país ha sido rasgo

típico de determinados círculos sociales, pero no de la inmensa mayoría de nuestro pueblo, liberal donde

los haya, en el sentido más original y auténtico de esta palabra. Como es natural, una minoría

concienciada había tomado opciones claras desde un principio, pero la mayoría ha vuelto la vista a la

izquierda y a la derecha, con el afán de orientarse por sí misma, sin comulgar con ruedas de molino- La

generalización de una cierta ironía distanciadora, indica que no están los tiempos para "jefes" y

"caudillos". A pesar de la violencia acumulada en cuarenta años de franquismo, la primera - campaña

electoral en libertad, ha transcurrido pacíficamente: los actos aislados de violencia que hay que lamentar,

han sido obra de minorías insignificantes, completamente marginales.

El segundo hecho que ha puesto de relieve esta campaña, es la semejanza e imprecisión de los programas

políticos en liza. Es. un rasgo típico de las campañas de los países más adelantados, y pone de manifiesto

cómo también en este punto estamos homologados. En una sociedad tan compleja y heterogénea como la

industrial, escaso es_ el margen de opciones que parecen realistas y presentables. En las tareas y reformas

que hay que llevar a cabo próximamente, coinciden la mayoría de los partidos. Los votantes basan S«

elección —más que en el estudio de los programas, con me-ías semejantes y parecidas contradicciones—

en ía credibilidad que se otorga a los distintos partidos, sobre todo a sus líderes, para ha-eerlos realidad.

 

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