Autor: Luca de Tena y Brunet, Torcuato (MERLÍN; ABC). 
   Vísperas electorales     
 
 ABC.    14/06/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

ABC. MARTES 14 DE JUNIO DE 1977.

LA ROSA Y LA ESPADA VÍSPERAS ELECTORALES

Por Torcuato LUCA DE TENA

(De la Real Academia Española)

Hay es el último día previsto para la campaña electoral y no voy a hacer campaña electoral. Me presento

candidato al Senado por la provincia de Madrid y no voy a pedir a los lectores madrileños de esta «Rosa y

Espada» que me voten o me dejen de votar. No pretendo dirigirme con estas líneas a mis correligionarios

de Alianza Popular, sino a los electores de una u otra facción, adscritos a una u otra corriente ideológica.

Porque mucho más que alcanzar un escaño en el Senado me interesa el bien de mi país, la convivencia

ciudadana y la convergencia política.

Hay que acatar, hay que respetar la voluntad popular nos haya sido favorable o nos haya sido adversa. Si

existen irregularidades, hay que denunciarlas siguiendo el curso marcado por la ley. pero hay que aceptar

el fallo de la Junta electoral, lo mismo nos conceda la razón que nos la deniegue. Hay. en fin que seguir

las reglas del juego. Tenemos que demostrarnos a nosotros mismos que somos dignos y capaces para

intervenir en las funciones del Gobierno del Estado a través del voto y tener conciencia —unos y otros—

que pueden ganar o pueden perder. Pero que esto no es lo esencial. Lo esencial es que quien no pierda sea

España. He aquí el más importante de los puntos de convergencia entre unas y otras agrupaciones

políticas. Que gane España. Y para ello es necesario que apenas concluya el lícito acaloramiento pasional

que cada uno haya puesto en la campaña, cese la fiebre electoral y las pasiones cedan paso a la suprema

razón de la convivencia.

A veces el electorado es harto más pasional que los propios líderes a los que pretende encumbrar,

olvidando que éstos —sobre todo en la actual coyuntura— tendrán que hacer y deberán hacer pactos

poselectorales, en el Parlamento y en el Senado, con los que hoy son sus adversarios ante las urnas, más

no sus enemigos como españoles. Pactos pos-electorales encaminados a facilitar la labor del Gobierno en

todo lo que sea beneficioso para la convivencia ciudadana y el bienestar pacífico de los españoles o para

frenar excesos, degradación de la autoridad, ruptura de la anidad nacional o descalabro de la economía.

He proclamado y proclamo que hay hombres responsables, honorables y patriotas en muy distintas

coaliciones. Ño me atrevería a decir que en todas. Él discrepar en temas fundamentales con muchos de

ellos ha perfilado mi filiación política. Pero estas discrepancias no excluyen mi esperanza de que los

puntos de convergencia sean aún mayores si apuntamos con fervor al mayor bien de España y de los

españoles

Si estas elecciones se celebran con orden y en libertad; si la gran masa nacional es consciente de sus

riesgos y sus responsabilidades; si acatamos pacíficamente el resultado de las urnas; si no hay en ellas

tongos ni pucherazos, España está salvada. De lo contrario, no. Esta es la meditación que sugiero, en

vísperas de horas decisivas, a los españoles de buena fe.—T. L. de T.

 

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