Autor: Urbano, Pilar. 
   Anoche, la gran cita     
 
 ABC.    14/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

ANOCHE, LA GRAN CITA

Anoche fue la gran telecita nacional, antes de iniciarse el silencio de precomicios. Podría decirse eso de

«se siente, se siente... media España está presente».

SUAREZ, TELEGENICO

De pie, para dominar la respiración, con el texto en un atril y en «actuación» intimista. sin abandonar el

plano corto facial el candidato Suárez leyó su discurso. A veces era un español-candidato, y a veces, un

presidente que «ha procurado gobernar desde la normalidad». Se nos presentó como un conocido: «No

traigo mis papeles en blanco, ni soy una incógnita.» Tratamiento televisivo excelente: mucha luz. que

clarificó su expresión, sin permitirle una ojera ni una tenebrosidad.

TIERNO, PROFESIONAL

Sentado, sin más expresión que el rebrillo de sus gafas. Sin otro gesto que la mano derecha, profesoral,

arriba y abajo. Con la cadencia de su propio discurso: «Bajar la¿ espadas». «Tener buen sentido». «Ser

prudentes». NI triunfalismos (no va a ganar ni enfados (el socialismo ya está «colocado» en la vida

política).

CARRILLO, NATURALIDAD AFECTADA

Es más él en los mítines. Ante la cámara quiso despreocuparse, pero resultó afectado: el cigarrillo, el

paseo, la pose de mano en el bolsillo, fingiendo improvisar y leyendo de soslayo. Habló sobriamente,

despacio, con lenguaje de calle. «¿Es que va a cambiar la tortilla?» En su garganta, la afonía ganada en

los mítines; en sus palabras, la «demagogia de la suavidad» que ha venid» desgranando durante la

campaña. Pero esta vez, con descarado destape.

FELIPE, «SHOW» POLÍTICO

Felipe, con corbata, sentado ante una mesa de trabajo, sobre la que hay una rosa. Luego explicaría, sin

durezas, el símbolo del puño y la rosa: «Una mano que aprieta una flor.» Remonta el «episodio* electoral

y nos habla de tareas de Gobierno. Suárez nos habló de promesas. «Puedo, y les prometo...» Felipe, de

compromisos. «Compromisos fuertes entre, con y para el pueblo...»

FRAGA: TODO EN DIEZ MINUTOS

Como un «pánzer»; como un ciclón, como un opositor que, a contra reloj y en diez minutos, ha de

«colocar» todo el programa. Así actuó. Su tropel de frases densísimas, v su velocidad de vértigo, ¡qué

trató de mitigar!, aún le permitieron la defensa de los hombres del franquismo, aquéllos que auparon la

España de los años sesenta.

CANTARERO Y LA DEMOCRACIA CRISTIANA

Cantarero, enfático, en tono de mitin, me recordó discursos «a lo Girón», desde un balcón de

Ayuntamiento rural. Su error, pese a su sinceridad, fue olvidar el medio televisivo. Los democristianos,

cuatro en torno a una mesa, estuvieron secos, tímidos y envarados. El más directo, Ruiz Mon-rabal, con

su índice de maestro rural El más delicuescente, Ruiz-Giménez (entre el ceceo, el siseo y los dedos

garfiosos que parecían trenzar catedrales...).

Mi anécdota. Al cerrar el televisor, alguien me comentó: «Ahora sí que estoy hecho un lio... ¿A quién

voto yo?»—Pilar URBANO.

 

< Volver