Autor: Narbona, Francisco. 
   Conciencia regional     
 
 Arriba.    10/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Conciencia regional

HAY o no hay conciencia regional en Andalucía? Si se exa minan atentamente los resultados electores de

toda la región salta a la vista que la única opción autonomista indiscutible —el Partido Socialista de

Andalucía— quedó en un discretísimo lugar. En todo el ámbito andaluz las candidaturas de Unidad

Socialista, que integraba a dicho partido con el Socialista Popular, no obtuvieron más allá de ciento

treinta y seis mil votos, logrando un sólo escaño, que, por cierto, fue a parar a manos de un correligionario

de Tierno Galván y no a un socialista del PSA. En Sevilla, donde se presentaban como cabezas de la

candidatura Alejandro Rojas Marcos y Luis Uruñuela, dos hombres de gran honestidad política y mucha

garra popular, sumaron treinta y tres mil sufragios. Bastante más que la federación de la Democracia

Cristiana, pero diez mil menos que Alianza Popular. Nadie hubiera pensado, en vísperas del 15 de junio,

que iba a ocurrir tal cosa. Las movilizaciones de masas organizadas por el PSA, en Sevilla, en Málaga, en

Ronda, en Córdoba..., permitían esperar resultados más lisonjeros.

Aún menos eco tuvieron las listas de Unión Regional Andaluza, un partido creado por Luis Jáudenes, y

que parecía tener cierta «chance» en Cádiz, sobre todo, la URA, situada a la derecha, aunque muy

moderadamente, también defendía la idea de la región.

El éxito alcanzado por el Partido Social Liberal de Andalucía y por el Demócrata Andaluz no puede

estimarse como directa consecuencia de un voto regionalista, porque ambos presentaban sus candidatos

dentro de la Unión de Centro Democrático, cuyo principal atractivo era la buena imagen de Adolfo

Suárez. Esto no quiere decir que tanto uno como otro partido sean remisos a la hora de pedir autonomía

para la región andaluza. Es más, yo diría que la presencia de Clavero Arévalo al frente del Ministerio para

las Regiones, puede resultar decisiva en esta aspiración autonomista que —no nos engañemos— sólo

parcelas muy limitadas del pueblo andaluz comparten. Aquí las opciones nacionales y centralistas atraen

mucho más, aunque se esté siempre protestando de tener que «ir a Madrid» para arreglar cualquier papel.

Por otra parte, la posibilidad de que cualquier ciudad concreta —Sevilla. Málaga o Granada— intenten

alzarse con la capitalidad, ya levanta récelos en las restantes provincias. «El Centralismo de Sevilla,

gritaban en Córdoba, en una reciente asamblea, resultaría peor que el de Madrid».

Es sintomático que el voto de tes clases trabajadoras, a la hora de elegir, prefiriera al PSOE al PSA, a

pesar de los gritos de «¡Andalucía, autonomía)», que se escuchaban en los mítines de aquél. En definitiva,

y aunque el PSOE manifieste cierta predilección por la fórmula federal, 1a verdad es aue su opción, como

te de la Unión del Centro, respondía a lo que podría llamarse un centralismo articulado.

En estos días el diario «Nueva Andalucía» ha publicado «una carta libertaria» de Blas Infante, fechada en

1935, que resulta un documento inapreciable para juzgar la desgana andaluza a la hora de hablar de

autonomía. Escribía el apóstol del andalucismo —la República vivía, entonces el llamado bienio «tonto»,

con Gil Robles en plena luna de miel con los radicales—, quejándose de los ataques de «los políticos»,

«... y. para conseguir este resultado (una Andalucía libre), no hay más remedio que alumbrar ten la

conciencia de cada individuo, una fuente de autonomía, y libertar a la opinión pública del secuestro que

implica la existencia en cada pueblo o lugar de comités electoreros permanentes, mantenidos por los

partidos políticos...» Para Blas Infante los partidos políticos republicanos eran los culpables de que la

región no despertase de su letargo. Después de llamar a te República «parto frustrado de la nueva

España», la amargura le guiaba te pluma en estos términos: «Yo he incurrido dos veces en la bajeza de

pedir sus votos a ese pueblo... Una de estas veces puse el pellejo en entredicho por salvar a la República y

por levantar a Andalucía, con te ayuda de la muchedumbre. E1 pueblo no quiso. Allá el pueblo.»

la lección no deben olvidarla los andalucistas de hoy.

(Francisco NARBONA

(Sevilla)

 

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