Autor: Nieto, María del Carmen. 
 Democracia Cristiana, en la feria del Campo. 
 Ruiz-Giménez volvería a ayudar a los hombres del P.C.E.  :   
 (pese al veto de los comunistas a Villar Arregui). 
 Pueblo.    14/06/1977.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Democracia Cristiana, en la Feria del Campo

RUIZ-GIMENEZ VOLVERÍA

HOMBRES DEL P.C.E (pese al veto de los comunistas a Villar Arregui)

MADRID. (PUEBLO, por Maricarmén NIETO.)

Fue verdaderamente lamentable que el mitin de clausura electoral de la Federación dé la Democracia

Cristiana que ayer tarde se celebró en la pista de exhibición de la Feria del Campó no tuviese la brillantez

que todos esperaban. Las inclemencias del tiempo, la mala situación del campo y las dos

desconvocatorias sólo sirvieron para que la afluencia de público no fuese tan masiva como se pensó en un

principio, aunque en realidad no fue pequeña. Junto a estas circunstancias hubo que sumar la falta de la

anunciada pantalla de televisión gigante, que no se pudo instalar por fallos técnicos de última hora, y la

ausencia del presidente de Bélgica, Leo Tindemans, y del ex presidente venezolano Rafael Caldera.

Aproximadamente hacia las ocho menos cuarto dio comienzo el acto con gritos de los asistentes de

«¡España, mañana, demócrata cristiana!», y abrió el turno de oradores Jaime Cortezo, quien al hablar de

la campaña electoral mencionó que el pueblo español, de cara a estas elecciones, ha alcanzado su mayoría

de edad y que «tanto los fachas, como comunistas y Democracia Cristiana han demostrado al general

Franco que somos capaces de una convivencia». Y añadió: «Que quede claro que lo atado y bien atado, a

lo mejor lo que era es ser encadenado para otros cuarenta años, pero el pueblo demostró sus posibilidades

dé vivir en democracia. Este pueblo que parece como, si hubiese llegado a un compromiso con la persona

del Rey y que nosotros consideramos que, en tanto en cuanto el Rey esté dispuesto a continuar su política

para llevar a España a la democracia, la Democracia Cristiana estará dispuesta a apoyar la Monarquía.»

Más adelante hizo alusión a la decisión tomada por el líder del Partido Comunista sobre que sus

correligionarios no voten a Villar Arre-gui. de la coalición senatorial Senadores para la Democracia, y

afirmó que este hecho «demuestra plenamente la falta de compromiso que tenemos con los comunistas, y

doy las gracias a don Santiago por haberlo dicho». A continuación tomó la palabra Isidro Gandía, quien

habló como portavoz de los trabajadores de la Democracia Cristiana, diciendo que él enfocaba el punto de

vista de su partido desde la perspectiva obrera. Y. aseguró que quien dijese que la Democracia Cristiana

no era una opción trabajadora mentía, porque el trabajo era un elemento fundamental dentro de la D. C.

También mencionó con gran ardor el tema del sindicalismo español, haciendo una elogiosa defensa a los

sindicatos democráticos «esas centrales democráticas están ahí porque los sindicatos los tenemos que

crear los trabajadores», y agregó «que nos dejen a todos hacer nuestros sindicatos». Le siguió acto

seguido Vicente Ruiz, del D. C. P. V., quien afirmó con voz estentórea «vamos a ganar las elecciones. La

Democracia Cristiana ganó siempre que hay elecciones para salir dé una situación autoritaria». Al

referirse al centro, y concretamente a la figura de Suárez, aseguró: «Yo no puedo fiarme de un hombre

que dijo al principio que no iba a entrar en la campaña electoral y ahora nos tiene sus marcas por toda

España. Los hechos son los que acreditan a los políticos.» Benigno Zacagnini, secretario general de la

Democracia Cristiana italiana, e invitado de honor, ocupó el siguiente lugar, pidiendo, ante todo, perdón

por no hablar nuestro idioma; transmitió un mensaje afectuoso de la Democracia Cristiana de su país. En

una de las partes de su mensaje manifestó: «Creo que el éxito de la Democracia Cristiana española no

corresponde sólo a un legítimo deseo y a la aspiración de vuestro partido, sino que interesa a toda la

comunidad de una España finalmente libre y auténticamente demócrata.» Acabó gritando «Viva la

Democracia Cristiana, Viva España». José María Gil-Robles, y Gil-Delgado, al ocupar el sitio de los

oradores, dijo que por una vez no iba ¡a ser el denunciante, sino que iba a hacer de hombre bueno, para lo

cual agradeció a los militantes, a los jóvenes, a las mujeres, a los simpatizantes y a la Prensa por todo

cuanto habían hecho durante la campaña. Cerró el acto Joaquín Ruiz-Giménez, quien se acercó a los

micrófonos, al grito de «Joaquín, Joaquín», que todos los concurrentes corearon al ser mencionado su

nombre. Al iniciar su discurso dijo que iba a ser breve, porque se imaginaba que todos estarían deseando

volver a ver la imagen de don Adolfo Suárez en las pantallas de televisión. Prosiguió su charla dando las

«gracias» al secretario general del Partido Comunista de España «por decir lo que pensaba. Pero si alguna

vez un hombre de su partido vuelve a necesitar la solidaridad de los hombres demócrata-cristianos, la

tendrán, porque nosotros cuando vamos a verlos en las cárceles o a defenderles en los Tribunales de

Justicia no lo hacíamos para que nos votasen, sino porque eran hombres y teníamos esa obligación».

Foto RUBIO

 

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