Autor: García Serrano, Rafael. 
   Dietario personal     
 
 El Alcázar.    14/06/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

DIETARIO PERSONAL

Por Rafael GARCÍA SERRANO

LUNES, 13 DE JUNIO

IMPACIENCIA.Los más viejos de la localidad se dedican a explicar a las más jóvenes sus batallitas, sus

experiencias y sus músicas. Un señor que votó en 1936 —y no digamos si además lo hizo en 1933 y en

1931 (municipales y constituyentes, con doblete y casi sin sacar la mano de la urna, sin recuperación entre

ambos actos)— tiene más audiencia que el mismísima San Pabló si ahora tornara a la tierra. Aquellas

elecciones solamente se parecían a estafen su condición de inorgánicas y en que tampoco arreglaban

nada. Hay que desconfiar de las palabras que comienzan con el prefijo negativo porque, salvo

excepciones, no son estimulantes: indiscreto, indecente, inactivo, innoble, impotente. Si orgánico equivale

a cuerpo que está con disposición o aptitud para vivir y también a lo que tiene armonía y consonancia, lo

inorgánico será todo lo contrario, digo yo, lo que tiene pocas posibilidades de perdurar, escasa disposición

para vivir, lo disonante, lo inarmónico. Nuestra Madre Academia precisa: dícese de cualquier cuerpo sin

órganos para la vida, como son todos los minerales-(de ahí que el sistema inorgánico suela acabar a

cantazo limpió y llevándose el oró a la URSS o a Méjico lindo y querido) y también se dice de lo mal

concertado por faltar al conjunto la conveniente ordenación de las partes. Pero como la política es un arte

mágico más que lógico, cualquiera piensa según le parece a él (muy pocos casos) y los más de los

políticos, que son los que hacen creer a sus fanáticos, según piensen Willy Brandt, Aldo Moro, Soares,

Olaf Palmer, Thorn, este empresario, el de más allá, siempre que sean "europeos" y daquen platita. En

España sigue siendo funesta la manía dé pensar. Se reciben pensamiento y dinero desde fuera y a vivir. La

única ventaja del actual sistema político es que los lí-deres españoles de la democracia y el marxismo

hacen la jarrita ante Europa y la chulean a modo porque la vieja señora necesita sus "gigolos" y la vieja

puta necesita de los rufianes que la protejan. Edificante. Yo no voté en 1936. Tenía diecinueve años. Pero

sí que tomé el fúsil en 1936, y ya desde entonces me pareció injusto que los jóvenes de dieciocho años no

tuvieran voto, si bien me parecía que lo bonito sería tenerlo y no usarlo, o usarlo dentro de la armonía y

en un cuerpo político con la suficiente fuerza propia para abundar en disposición vital y perdurable.

Las primeras elecciones a que asistí con plena conciencia fueron las del 12 de abril de 1931, que me

resultaron un ejercicio emocionante porque me fue dado contemplar la actuación de ¡a Guardia Civil a

caballo y también la pistola que un candidato empuñó para defenderse de sus cívicos oponentes: fue en el

tramo final de la Estafeta, la misma calle consagrada umversalmente por el encierro, que es otro deporte

admirable. Y también se corrió. Noto a mucha gente con impaciencia por estrenar voto en unas elecciones

para el Congreso y el Senado. No puedo recomendarles más que sosiego. Total el miércoles está a la

vuelta. Lo que venga después ya es otra historia. Y esa sí que me la conozco.

 

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