Valero Bermejo concluyó su campaña electoral al Senado por Ávila. 
 Una convocatoria de unidad  :   
 En Cebreros, localidad natal del primer ministro, gran número de personas aplaudió la intervención del candidato de Falange Española. 
 El Alcázar.    14/06/1977.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

UNA CONVOCATORIA DE UNIDAD

*En Cebreras, localidad natal del primer ministro gran número de personas aplaudió la intervención del

candidato de Falange Española.

MIENTRAS Suárez difundía a través de TVE un cuadro idílico y halagador de promesas y suposiciones,

alguien se encargó de proclamar en su propia tierra y entre el aplauso de sus conciudadanos las muchas

omisiones del discurso del primer ministro. Desde Cebreros, Luis Valero Bermejo candidato de Falange

Española de las JONS al Senado por Avila tuvo la gallardía de pronunciar en una triple dimensión una

palabra clave: unidad. Unidad de las diferenciadas regiones que integran una Patria noble. Unidad entre

los diversos factores que participan en la producción. Unidad entre las diferentes maneras de entender ese

proyecto de vida en común que se llama España.

Durante poco más de tres cuartos de hora Valero Bermejo compartió con más de doscientos ciudadanos

de Cebreros una meditación sincera y profunda sobre la encrucijada histórica de nuestra nación. En

términos coloquiales, con pausa, con serenidad, Valero fue desgranando los temas claves que confluyen

en la situación española. La preocupación por el progresivo aumento de la subversión, la inclemencia de

Tina economía cada vez más deteriorada; el carácter imprevisible de un proceso político desbordado de

sus cauces, abandonado a su suerte ante cualquer marejada... Durante tres cuartos de hora, Valero

compartió con doscientos campesinos, agricultores, empleados, pequeños comerciantes su preocupación

por España. Y trató de ofrecer una respuesta. Y una reflexión personal. Durante ocho lustros —dijo

mientras miraba fijamente al auditorio— España ha conseguido un) progreso material y un nivel de/

bienestar desconocido hasta entonces gracias, simplemente la acción coordinada del pueblo con su jefe.

Un jefe que se llamaba Francisco Franco y que a lo largo de tres dramáticos y penosos años de contienda

consiguió la liberación de España de la dominación extranjera. Pues bien, _todo el progreso material y

económico conseguido con tanta sangre y con tanto esfuerzo ha sido hipotecado ahora a una alternativa

de gobierno, que consiste en volver a los viejos métodos de la confrontación electoral y al supuesto

periclitado de la partitocracia. De esta forma —añadió Valero— se ha provocado la discontinuidad, la"

abierta ruptura con el ordenamiento constitucional refrendado en varias ocasiones por el pueblo español.

Pero ¿Será necesario todo esto? Valero razonó rotundamente que no. Que la Constitución creada por

Franco establecía los propios mecanismos perfectivos para la adecuación del Régimen del 18 de Julio a

las nuevas circunstancias. Que el pensamiento de José Antonio Primo de Rivera entroncado en la más

definida linea de la Tradición representa elementos sobrados de renovación, de vanguardia y de

superación como para no tener que recurrir a ninguna experiencia extranjera. Que el pueblo español

disponía de cauces auténticos y efectivos para llevar a cabo una participación real, auténtica y consistente

en todas. las áreas de decisión y gobierno sin tener que recurrir a los partidos, que siempre han dejado una

estela de dolor y sangre en nuestra tierra. Por eso Valero convocó ai todos a una acción decidida en

salvaguardia de España, de su patrimonio y de sus libertades, de su capacidad de obrar con independencia

y soberanía y de su autodeterminación para encontrar su propia senda, su propia ruta hacia el futuro.

Con especial detenimiento expuso el candidato falangista al Senado sus orígenes y sus proyectos. Unos

orígenes que surgen de la entrega apasionada y ardorosa a Avila durante un quinquenio al frente de la

primera responsabilidad de la provincia en momentos especialmente difíciles, en los años del hambre y

del cerco exterior. Y un proyecto que no se concreta en promesas, en desmesuradas ofertas que nunca se

cumplen sino en una experiencia, una vocación, un espíritu de servicio. No expuso Valero Bermejo

ningún programa de soluciones para la provincia, fundamentalmente porque el Parlamento prestará poca

atención a los problemas reales y cotidianos de las provincias y del mundo rural y porque la exigencia

primera del momento es sobre todo, política. Por eso, Valero pidió confianza y respaldo para hacer llegar

a las Cortes una voz falangista contra el proceso constituyente, contra la afrenta permanente al Caudillo y

contra un salto en el vacío. Tres días después de que Suárez, preocupado, sin duda, por la marcha de la

campaña electoral en la provincia visitara su localidad natal.para reforzar la endeble formación de la

Unión del Centro Democrático, Valero Bermejo ha cerrado su convocatoria a los abulenses con un éxito

claro en Cebreros, demuestra que por encima de cualquier cuestión sentimental, los cebrereños han

demostrado ser los primeros discrepantes de la política del primer ministro. Pero mañana decidirán las ur-

nas. Suárez puede encontrarse con una curiosa e inesperada respuesta en su propia tierra, donde la

emoción por España puede ser más fuerte que el sentimiento provinciano y localista. Una vez más, que

calle la gaita y que suene la lira, como dijo anticipadamente José Antonio.

JASA Fotos: GOMBAU

 

< Volver