Autor: Pablo, F. L. De. 
 Felipe González, en su discurso de investidura. 
 Diecisiete compromisos prioritarios del Gobierno socialista     
 
 Ya.    01/12/1982.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

Felipe González, en su discurso de investidura

Diecisiete compromisos prioritarios del Gobierno socialista

En su discurso de investidura, el candidato a !a presidencia del Gobierno, Felipe González, enumeró una

serie de compromisos a largo plazo, pero también otros a más corto plazo o con carácter prioritario; de

entre éstos destacamos los siguientes:

• Reducir en tres punios la tasa de inflación.

• Crecimiento del PIB al 2,5 por 100 en 1983.

• Proceso de planificación acordado en el presupuesto sobre los grandes objetivos macroeconómicos.

• Mejora de la gestión y de las prestaciones de la Seguridad Social.

• En un plazo prudente, nuevo proyecto de ley de autonomía universitaria.

• Incremento sustancial del presupuesto para la investigación.

• Establecer cuanto antes la figura del defensor del pueblo.

• Ley de reforma del gasto público.

• Congelar en el presupuesto ciertas partidas de gastos de compra y de transferencias.

• Ley de incompatibilidades que afecte, en primer lugar, a diputados, senadores y altos cargos de la

Administración.

• Desarrollo legislativo del artículo 149 19. 8, de la Constitución sobre la* normas jurídicas de "la

legislación civil del Estado y las de las comunidades autónomas.

• Procurar el consenso en leyes como las de bases del estatuto de la función pública, la ley de pro-

cedimiento administrativo común; las bases del régimen presupuestario, financiero y contable; las

bases de la contratación administrativa; la legislación de responsabilidades de las administraciones y de

sus autoridades, funcionarios y agentes; la legislación sobre el dominio público y patrimonio.

• La reforma y el perfeccionamiento de la administración provincial y local.

• Proyecto de ley de elecciones locales.

• Proyectó de ley de régimen local y otro de financiación de las entidades locales.

• «Reestudiar» el ingreso en la OTAN; reexaminar el tratado bilateral con Estados Unidos.

El discurso de investidura del candidato a la presidencia ha sida un resumen de las intenciones contenidas

en el programa socialista, pero sin excesivas concreciones ni señalamiento de plazos. Deliberadamente

moderado en el fondo y en la Corma, el tono sosegado, apenas perceptible a retazos, parecía buscar ese

espíritu de consenso en lo fundamental y de integración sobre los grandes problemas del Estado que el

candidato ha ofrecido a lo largo de sus 31 folios, leídos sin apasionamiento, pero con convicción en lo

que se afirmaba a lo largo de casi una hora y cuarto.

La sesión se inició con la jura o promesa de acatamiento a la Constitución de los diputados que no

pudieron prestarla en el pleno de constitución de las Cámaras, ios señores Alzaga, Alvarez Alvarez,

Caballero Alvarez, Roca Yunyent y Royo Villanova. No estaban presentes los dos diputados de Herri

Batasuna, Esnaola y Solabarría. El Gobierno en funciones asistía desde el banco azul con aire de derrota.

Gran afluencia de embajadores se advertía en la tribuna diplomática, donde destacaban los de Rusia,

señor Dubinin, y de Estados Unidos, señor Todman. En una de las tribunas asistían al acto la esposa del

candidato, doña Carmen Romero, y el futuro ministro de Economía, señor Boyer, así como el posible

portavoz del nuevo presidente, señor Sotillos. En el palco de honor asistieron al pleno el presidente y la

Mesa del Senado.

Fuera campanillas

La sesión fue abierta por el presidente de la Cámara, señor Peces Barba, mandando retirar la tradicional

campanilla y sustituyéndola por un mazo de madera, con el que declararía levantada la sesión a las seis

menos cuarto de la tarde, hasta hoy a las 16,30, en que se iniciará el debate, en orden inverso al número

de parlamentarios con que cada grupo cuenta en la Cámara.

Al concluir el candidato la lectura de su discurso aplaudieron, puestos en pie, los diputados del PSOE,

mientras lo hicieron sentados, desde su escaño, Adolfo Suárez, quien después declararía su coincidencia

plena con la forma y el fondo del discurso, así como los representantes de Esquerra Republicana de

Cataluña, Francés Vicens, y de Euskadiko Esquerra, Juan María Bandrés. Los demás permanecieron en

sus asientos sin hacer ningún gesto, incluso los comunistas, que tampoco aplaudieron, como la oposición

del grupo popular.

Reducir la inflación

El candidato leyó más bien en tono apagado, pero tratando de transmitir firmeza a los compromisos que

enumeró, de entre los cuales no destacaron grandes novedades. En realidad, sólo en política económica se

permitió ciertas cuantificaciones, como la conocida de crear 800.000 empleos en cuatro años, y los más

comprometidos de lograr reducir en tres puntos la tasa de inflación respecto del año actual: un

crecimiento del producto interior bruto del orden del 2,5 por 100 para 1983, sin sobrepasar el 12 por 100

de inflación. Y conseguir que el paro se reduzca a los siete puntos de ia media de los países de la OCDE,

reduciendo también el déficit de las administraciones públicas.

Discurso integrador

Da la impresión que el candidato ha dejado, deliberadamente, para el debate de hoy exponer más

concreciones y plazos, e incluso se ha remitido al futuro debate presupuestario. Ha procurado hacer un

planteamiento integrador evitando los temas rnás conflictivos y haciendo un llamamiento a la cooperación

de todas las fuerzas políticas, sin perjuicio de utilizar su mayoría parlamentaria cuando lo crea necesario.

Ha eludido, por ejemplo, hacer una pormenorizada referencia a las Fuerzas, Armadas, destacando el

compromiso básico de la mayoría de las mismas con la Constitución; no ha mencionado el tema de la

LOAPA sino en la medida en que ha expresado el deseo de que se completen los pactos autonómicos y lia

citado ambiguamente los temas del terrorismo y de la integración militar en la OTAN, subrayando el -

derecho y el deber de determinar libremente, en uso de nuestra soberanía, las modalidades de nuestra

participación en la política y en la defensa» del conjunto del mundo occidental al que pertenecemos.

Resaltó también la vocación europeista de España y el deseo de lograr la «plena integración» en la

Comunidad en «la presente legislatura):.

Distensión y paz

El candidato aludió a la posibilidad de «reestudiar con el rigor necesario para la defensa de nuestros

intereses» el tratado bilateral con los Estados Unidos. La política exterior la centró fundamentalmente en

lograr un papel adecuado para España y en trabajar por la distensión y ¡a paz, proteger a nuestros

emigrantes en el extranjero y preocuparse por el respeto a los derechos humanos allí donde estén

amenazados.

Sobre Gibraltar reiteró la voluntad negociadora con Gran Bretaña, en el marco de las resoluciones de la

ONU, para lograr un territorio que, dijo «menoscaba», en su actual situación colonial, «la posición in-

ternacional y estratégica de España». Pero lógicamente no aludió para nada a una posible y unilateral

reapertura de la verja.

Todo el discurso está impregnado de una gran fe en el hombre, en .sus posibilidades de mejorar su si-

tuación bajo los principios de solidaridad y esfuerzo, y proyecta un gran espíritu reformista, más que

revisionista o revolucionario, poniendo el énfasis en que el cambio tiene que notarse por el mejor fun-

cionamiento del Estado y en la manera de ejecutar los programas del modo más eficaz posible. Colocó,

finalmente, su confianza en los jóvenes, entre quienes «arraigan más —dijo— los valores de solidaridad.

La paz, la unidad y el progreso —concluyó el candidato— son ellos y para ellos».

El debate de hoy se centrará sobre la falta de concreciones y calendario en algunos aspectos y el modo en

que se van a acometer los compromisos más determinados que Felipe González enumeró, de entre los que

destacan los legislativos.

F. L. DE PABLO

 

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