Autor: Ansón Oliart, Luis María. 
 La Nación. 
 Socialistas de toda la vida     
 
 Ya.    01/12/1982.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

LA NACIÓN

Socialistas de toda la vida

SE han colado en el socialismo de la misma forma que lo hicieron en el Movimiento Nacional.

Son los madrugadores de siempre. No fallan. No cambian. No se sacian. Su política es la más

coherente de España. Están siempre con el vencedor. En 1931 dijeron: Creíamos que iban a ganar los

monárquicos, pero resulta que hemos ganado los republicanos.» En 1939 eran todos falangistas; en 1960,

todos tecnócratas y del Opus; en 1975, monárquicos desde don Pelayo.

Son los aprovechados del momento, los canta-mañanas de la situación, los pancistas del cazo extendido y

la pelotilla presta. Son los vividores del pasteleo, los expertos en mudanzas, los rastreadores de canonjías.

Son los conformistas de turno, los acomodaticios, los que bailan radiantes el agua, y aun el vino, al

triunfador. Son los socialistas de toda la vida, los que despiertan máxima irritación en los verdaderos

socialistas, arrumbados ahora muchos de ellos por los mismos que madrugaron a falangistas,

democristianos, tecnócratas y ucederos. «Que el pesebre —según la juiciosa frase cien veces

citada de Quevedo— es bueno para cabras, necesitados y otras gentes con apetito de barrigas y de

honras.;.

Estos socialistas de toda la vida tienen preparado el botafumeíro para inciensar al presidente González

diga lo que diga. (Y lo que ha venido a decir en su discurso de investidura es que se congelará por ahora

nuestro ingreso en la OTAN, tal y como deseaba la Unión Soviética.) Los oportunistas están ya metidos

en el tejido interno del PSOE y no les sacarán de ahí hasta que gane Fraga y se hagan fraguistas de

nacimiento. Con ellos no hay cambio que valga. Cambian con el cambio.

Giran dóciles a todos los vientos. Navegan siempre a favor de corriente. No se equivocan nunca. El

espectáculo, si no resultara tan deprimente, sería divertido. La caravana de los que pierden el rabel para

llegar a tiempo y doblar el espinazo ante los nuevos cesares se difumina ya en el infinito de tan larga que

se ha hecho en las últimas semanas. Un viejo socialista de los tiempos heroicos me decía por teléfono:

«Le llamo para felicitarle por no haberse hecho socialista de toda la vida, usted que estuvo siempre contra

Franco. Ahora resulta que ios que nunca hicieron nada contra la dictadura, e incluso los misinos que nos

perseguían, nos quitan los puestos. Son una plaga, créame usted, una plaga.» Y un veterano ugetista me

comentó unas horas después: «Negaré que te io he dicho si dices que te lo he dicho. Pero te lo digo: nos

han escamoteado el poder los aprovechados de siempre.»

Las utopías no funcionan porque la condición humana no cambia.

Frente a un socialista dispuesto a sacrificarse por el pueblo hay siempre mil parásitos que le anulan. El

socialismo es, además, especialmente suculento para los buscadores de sueldos reventones. Los puestos

innecesarios van a multiplicarse durante la Administración del PSOE. Y eso lo saben muy bien los que

están dispuestos a arriar los pantalones en la proporción necesaria para instalar el tabalario, alegres, en los

terciopelos del poder.

Vivimos, pues, la hora de los camaleones, animales de ojos dotados de movimiento, independientes uno

del otro, como se sabe, para mirar a la vez a izquierda y a derecha. Tienen los de esta especie la lengua

larga, vermiforme, engrosada en la punta y protráctil; ocultan los tímpanos debajo de la piel y disponen de

capacidad para variar la coloración de ésta según les conviene. Ahora se han teñido de rosa. Lo que no

saben es que algunos verdaderos socialistas parecen dispuestos a luchar contra esta especie política tan

bien descrita en los libros de ciencias naturales. Van a hacer todo lo posible en los próximos meses para

que caigan las caretas. Con ellas —el juego de palabras se hace inevitable— empezarán a caer los carotas.

Luís María ANSON

Tengo en la mano una encuesta seria sobre los columnistas políticos más leídos de Expaña. Los datos se

tabularon durante el verano pasado. En esa época Ricardo de la Cierva ero, de forma destacada, el

columnista político con más lectores de nuestra nación. Para coincidir con él o para discrepar de él. Eso

no lo dice la encuesta. Pero Ricardo de la Cierva ero el más leído, v s/ juzgamos la fuerza con que ha

vuelto tras el paréntesis electoral, habrá que convenir que, se esté o no de acuerdo con sus posiciones, va

a continuar ocupando ese lugar en cabeza, manipulaciones de interesados, cicateros o envidiosos aparte.

Pilar Urbano y Ramón Pi («A B C» y «La Vanguardia») se situaban en los puestos segundo y tercero de

la encuesta. Emilio Romero resultó el más leído entre los militares.

ZIG-ZAG

 

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