Autor: Carandell, Luis. 
   La erótica del cambio     
 
 Diario 16.    01/12/1982.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

La erótica del camino

Felipe González solía utilizar en sus discursos el tono apasionado de un amante en situación vagamente

ilegal. En su discurso de investidura, ha empleado el tono de un marido con los papeles en regla.

No es lo mismo leer que pronunciar un discurso y el señor González habla mejor que lee. La lectura ha

dado al candidato un reposo marital, pero le ha quitado la persuasiva pasión que solía poner en su anterior

etapa de orador parlamentario.

Creo que el candidato se ha presentado a la investidura con la convicción de que, en un país como

España, no se puede ser presidente sin pasar por la Vicaria, y entonces ya no se pueden improvisar dis-

cursos como cuando uno hablaba a su novia a través de la reja.

La letra del discurso de investidura no es muy diferente de la de los discursos de la campaña. La música,

en cambio, ha variado. Ha pasado de un «alegre» con «motto» a un «andante» o incluso a un «adagio».

La diferencia está en que la novia, que viene a ser el electorado, ya está casada. La letra del discurso no

defraudará a nadie. La música ha podido frustrar algunas ilusiones.

Al discurso del candidato no le ha sobrado prudencia, pero le ha faltado una cierta pasión, un cierto brío.

El estudio de lo que podríamos llamar «la erótica del cambio» debería haberle hecho comprender que no

se puede cambiar tan rápidamente de tono cuando apenas ha comenzado el banquete de bodas. La

institución, en crisis, del matrimonio, no autoriza a esperar que la mujer casada se vaya a quedar con la

pierna quebrada y en casa.

 

< Volver