Autor: Ibáñez, Juan G.. 
 Tra un elegante mano a mano entre alfonso Guerra y J. A. Segurado (CEOE). 
 Los empresarios conceden un plazo de tres meses a los socialistas     
 
 Diario 16.    09/10/1982.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

NACIONAL

9-octubre-82/D¡ario 16

El presidente de la Confederación Empresarial Independiente de Madrid (CEIM), José Antonio Segurado,

ratificó ayer, tras una reunión con Alfonso Guerra, el desacuerdo de su organización empresarial con «la

filosofía de las soluciones económicas propuestas por el PSOE», si bien se declaró dispuesto a una

«crítica constructiva» al futuro Gobierno, al que se comprometió a no descalificar globalmente. El

vicesecretario general del PSOE lamentó la «cruzada» contra el PSOE, pero se mostró propicio a

«cuantas reuniones hagan falta» con los empresarios tras las elecciones.

Tras un «elegante» mano a mano entre Alfonso Guerra y J. A. Segurado (CEOE)

LOS EMPRESARIOS CONCEDEN UN PLAZO DE TRES MESES A LOS SOCIALISTAS

Juan G. IBAÑEZ

Madrid — José Antonio Segurado, presidente de fa Confederación Empresarial Independiente Madrileña

y uno de los poderosos vicepresidentes de la CEOE, aseguró ayer, tras una entrevista con Alfonso Guerra,

que «la CEIM no apoyará ni descalificará globalrnente al Gobierno que resulte elegido en las próximas

elecciones, sea cual sea su resultado».

El dirigente empresarial, uno de los más «duros» de la cúpula de la CEOE, asumió como obvio el conce-

der «un margen de confianza de noventa o cien días, después de las elecciones», antes de juzgar la

política económica del nuevo Gobierno.

Tras la reunión de más de hora y media del vicesecretario general del PSOE con un numeroso grupo de

empresarios, miembros de la CEIM, José Antonio Segurado ratificó el desacuerdo de su organización em-

presarial con «la filosofía de las soluciones» propuestas en el programa económico del PSOE.

Diálogo franco

Segurado, sin embargo, se declaró dispuesto a practicar una «crítica constructiva» al futuro Gobierno y

actuó con la diplomacia de quien intuye en su interlocutor un inminente gobernante al concertar con Al-

fonso Guerra una «reunión de trabajo» para después de las elecciones. Tenaz en su equilibrio, se negó a

aceptar por adelantado el triunfo del socialismo en las eíecciones y reconoció que las encuestas dan al

PSOE como «primer partido, y destacado».

José Antonio Segurado se v.!o obligado a rectificar, de hecho, en tres ocasiones afirmaciones contenidas

en el «Análisis del programa del PSOE», que la CEOE distribuyó el miércoles a los presidentes de las

organizaciones territoriales y sectoriales en la reunión de su junta directiva

El presidente de CEIM, tras salvar la cara —afirmó que por su cargo asumí íntegramente el documento—,

reiteró que él no lo había redactado y que es po-s´ble que se hubiesen deslizado errores. Segurado re-pit ó

este reconocimiento cuando se le recordaron afirmaciones tales como la de que e! PSOE intentará hacer

irreversible su permanencia en el poder, y que ¡os cambios que quiere introducir aproximarían a la

sociedad española a los «modelos marxistas de la Europa de! Este».

El dirigente empresarial señaló, explícitamente, que «no creo que el PSOE defienda un sistema como el

de los países del Este, entre otras cosas porque creo que el PSOE es un partido democrático».

Segurado, a continuación, no se olvidó de observar que «el PSOE no profundiza en ciertas libertades, y a

este respecto me preocupa mucho la televisión única, porque restringe otras opciones».

Sin la agresividad de un debate público, pero con la beligerancia que les caracteriza, Guerra y Segurado

alternaron la exposición de ideas con la crítica de la conducta ajena, como dos tiradores que con la punta

del florete tocaran los puntos débiles del adversario.

Esgrima

Tras advertir que «es necesario un incremento de la producción de riqueza, al compás del progreso en la

desaparición de la desigua/dad», Alfonso Guerra comentó, incisivo, que no se sentía responsable de «las

contradicciones entre la campaña institucional empresarial y la de algunos empresarios que se oponen, de

forma manifiesta, al voto del cambio».

«Yo no conozco —replicó Segurado— que en los últimos cinco años haya habido una so/a discrepancia

entre Carlos Ferrer, Alfredo Molinas y yo mismo...,

mientras que en el PSOE unos han negado las nacionalizaciones y otros las han afirmado.»

«No, no, no... No ha sido as/—contestó Guerra — . Es verdad que no vamos a nacionalizar. Y nosotros no

nos equivocamos al poner el gusanito en aquella manzana. ¡Porque el gusano estaba en el centro de la

manzana, no en la izquierda...! ¡La CEOE se equivocó!»

«Ojalá no hubiese estado el gusano en el centro. Pero, ¿quién intentó —prosiguió Segurado— quitar ¡a

palabra y ¡imitar la libertad de expresión a los empresarios ante una Junta Electoral Provincial?»

Tras un par de escarceos más —el presidente de CEIM calificó, capcioso, a Alfonso Guerra de «genuino

representante del verdadero y auténtico PSOE», por la «sinceridad» con que actúa—, ambos dirigentes re-

nunciaron a prolongar el «combate»

 

< Volver