El mensaje de los empresarios     
 
 ABC.    08/10/1982.  Página: 22. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

OPINIÓN

VIERNES 8-10-82

El mensa/e de los empresarios

La declaración de la patronal sobre las elecciones del día 28 es un documento en el que, aparte de pedir el

voto «consciente», se compendian con claridad las cuestiones económicas y sociales donde se

contraponen, clara y francamente, los programas de la izquierda intervencionista y el de la alternativa

liberal-conservadora.

Anotado que la petición de consciencia hecha a los electores por los empresarios de la CEOE había sido

anteriormente formulada a los elegibles (algunos de los cuales prefirieron ignorar la demanda empresarial

de responsabilidad ante las urnas), anotado esto, parece oportuno señalar que el modelo económico de

libre empresa por el que nítidamente apuesta la patronal se corresponde con los criterios de un amplio

tercio de la población española, agrupada en torno a tres millones de grandes, medianos y pequeños

empresarios.

Lo que en el documento se denuncia como «desorbitada expansión del gasto público» entendemos

también que está en la base de la crisis económica española, explicando su propia magnitud y su

acentuada gravedad. El programa económico socialista, además de no incluir ninguna propuesta para

reducir el gasto público y corregir el desequilibrio presupuestario, se desarrolla en un conjunto de

proyectos que, implícitamente, significan la expansión del gasto público y la profundización del déficit.

Con todo, esa línea de política económica que enhebra el programa económico socialista —refutado por

la CEOE tan indirecta como inequívocamente— en nada habría de diferir de las pautas seguidas por las

socialdemocracias occidentales si no compareciera, trenzadamente, con proyectos de fortalecer desde el

Estado los aparatos sindicales de UGT y CC OO, con exclusión práctica de los demás sindicalismos, y

con fórmulas orientadas a limitar la soberanía económica de los empresarios. Vistos con detenimiento los

proyectos del PSOE para lo que en su programa aglutina bajo el epígrafe de Relaciones Laborales, se

puede observar que lo propuesto se parece menos a esas fórmulas de cogestión que no pudo aplicar la

socialdemocracia alemana que al género autogestionario impuesto en su país por los comunistas yugosla-

vos. Pensemos en el desarrollo que pudiera darse a la «participación de los trabajadores en la gestión de la

empresa», que es una de las propuestas fundamentales del programa socialista.

La alternativa económica por la que aboga la CEOE, en esencial similitud con la opción liberal-

onservadora, no incurre en prácticas de enmascaramiento. Es todo lo moderada que pueda ser una

economía de libre iniciativa, que está tan lejos del llamado «capitalismo manchesteriano» como lo pueda

estar la alternativa del PSOE del socialismo staliniano.

La cuestión estriba en la necesidad de que los votantes tengan los suficientes datos sobre una alternativa y

la otra para discernir entre ellas. En este sentido, conviene subrayar, como el documento de la CEOE

hace, el hecho de que una política económica que renuncia a combatir el déficit público, mientras tal

política se acompaña de proyectos intervencionistas para la economía en general y contra la autonomía

empresarial, no componen el cuadro más alentador para que la inversión se produzca, para que la

economía reemprenda el crecimiento y para que comiencen a encontrar trabajo los españoles que lo

necesitan.

 

< Volver