Autor: Gutiérrez, José Luis. 
   Un golpe en la maleta     
 
 Diario 16.    08/10/1982.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

GRITOS Y SUSURROS

José Luis Gutiérrez

Un golpe en la maleta

DESDE luego, lectores, si a esto del problema militar le aplicáramos un poco de imaginación, podría

decirse que hay una fórmula para solucionarlo de un plumazo, definitivamente. Se trata de que todos ¡os

españoles nos nacionalizáramos ingleses o, en última instancia, gibraltareños, que están ahí al lado.

Porque, lectores, bromas aparte, el espinoso asunto de! golpe de Estado, previsto para el 27 de octubre —

menuda jornada de reflexión—, está alcanzando perfiles preocupantes, a medida que avanzan las

investigaciones.

El famoso «dossier» de los quinientos folios es hoy una de las piezas periodísticas más apetecibles. Todos

los lebreles de la canallesca olfatean por despachos y pasillos, algunos de ellos con el zurrón repleto de

millones.

Los quinientos folios formaban el golpe que e! coronel Muñoz Gutiérrez llevaba en la maleta, y su

captura, a pesar de los desmentidos, se realizó como contó este columnista hace ya días.

ES decir, el servicio secreto siguió al corone! hasta el acuartelamiento —prisión del teniente general

Milans del Bosch—, donde entró con el maletín. Allí estuvo despachando durante cuatro horas y media

con Milans, y esto nos da una prueba más de que seguimos siendo, en algunas cosas, un país totalmente

katangueño. O sea, que a un señor le condenan a treinta años por intentar dar un golpe, y pocos meses

después recibe en su celda a los colaboradores, que desde fuera le ayudarán a preparar el siguiente.

Pues bien; sale el coronel Muñoz, se va a almorzar con Blas Pinar y, mientras lo hace, se deja e! Famoso

maletín en el coche. Los agentes que le siguen abren la portezuela, abren el maletín, descubren el

contenido, lo fotografían, y lo vuelven a dejar todo en su sitio. Y acto seguido, ponen un «invisible»

detrás de los talones del citado coronel, para que no pierda de vista el maletín, que contiene, por fin, el

cuerpo de! delito, la prueba exigida para proceder a la detención. Se produce ésta en el domicilio de

Muñoz Gutiérrez, y de ahí salen ya los nuevos implicados con nuevos documentos que se suman a los de

la maleta, y que se guardaban, como ya se ha dicho, en la caja fuerte de un banco.

LA famosa íista de personajes que en los documentos aparecen, se está investigando a fondo, con

numerosos careos ordenados por el juez especial, coronel auditor Muñoz Sánchez. El Gobierno sostiene

que muchos de los nombres aparecen sin que, específicamente, se sepa si son víctimas o verdugos, esto

es, si estaban allí para ser conectados, o ya lo habían sido, o bien, para ser «neutralizados».

Por ejemplo, uno de los nombres que aparece es el del señor Oriol y Urquijo, que fuera ministro de

Justicia con Franco. Naturalmente, no sabemos en calidad de qué figura en las citadas listas...

 

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