Autor: Anaut, Alberto. 
 Felipe González recogió el reto lanzado por Suárez y Carrillo. 
 Los socialistas, dispuestos al pacto para defender a España del golpismo     
 
 Diario 16.    08/10/1982.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

Es consciente de la gravedad de la situación, pero asegura que no pasará nada; sabe que existe una trama

civil «virgen» y poderosa, pero dice que a los poderes económicos no les interesa el golpe. Han previsto

varias hipótesis de golpes que —según comenta— no triunfarán nunca. Felipe González habla del golpe

con Diario 16.

Felipe González recogió el reto lanzado por Suárez y Carrillo

Los socialistas, dispuestos al pacto para defender a España del golpismo

Palencia: Alberto ANAUT, enviado especial

«E! PSOE está dispuesto ahora mismo a firmar un pacto nacional entre todos los partidos para defender a

España de! golpismo y del terrorismo», según declaró ayer Felipe González a un grupo de periodistas que

le acompañan en la campaña electoral.

Felipe recogió el reto lanzado por Suárez — y secundado por Santiago Carrillo — , asegurando que los

socialistas han estado careciendo su colaboración desde hace rnu-cno tiemoo. «Y estamos dispuestos a

llegar a ese acuerdo incluso con el actúa! Gobierno de CalvoSotelo, que está en trance de liquidación.»

Para Felipe González, la lucha contra el terrorismo es ¡a teoría básica sobre la que íoaos ¡os partidos de-

mocráticos deberían ponerse de acuerdo, con un especial énfasis en sacar a la superficie la trarra civil de)

gcípismo. «Nosotros pensamos —señaló Felipe, coincidiendo con Alfonso Guerra— que puede haber

alguien ríe !a Banca implicado. Camilo ha hab/ado de dos banqueros Evidentemente, tenemos la

convicción, pero nos faltan ¡as pruebas: si las tuviéramos, las pondríamos sobre la mesa .»

Para llevar aaelante ia política militar, Felipe González afirmó que nombraría un ministro civil

Blanco

Cuando ei pasado día 2, Píen avanzada a tarde, Felipe González recibía en Granada la noticia de que el

CESID había abortado un nuevo golpe se quedó blanco. Unas horas antes, a bordo del autobús en el que

hace la campaña electoral, me comentaba que, efectivamente, «el PSOE ha tenido menos contacto con los

militares que con oíros estamentos sociales, como la Banca». Sin embargo, ignorando que en esos

mismos momentos oos coroneles y un teniente coronel estaban siendo arrestados con las manos en ¡a ma-

sa, Felipe González se mostraba seguro de cue desde el Gobierno habría una buena relación entre los

militares y los socialistas.

La ejecutiva socialista había previsto vanas hipótesis de golpe, ante e. irre-sistioie avance electoral de su

partido. E! es-queama incluía tres alternativas probab´e?´ un golpe antes oe las elecciones (para evitar el

triunfo del PSOE!, un intento inmediatamente después, aprovechando el vacío de poder entre el 28 de oc-

tubre y la constitución del nuevo Gobierno a finales de noviembre íorjs´aculi-zadc, no obstante, por :a

estancia del Papa en España en buena parte de ese periodo), y, finalmente, un golpe a medio plazo (un

año o año y medio después), tratando ce capitalizar un posible fracaso de la gestión socialista.

Inviable

A pesar ce la sorpresa, Felipe González ha. reaccionado con firmeza y optimismo. «Un golpe de Estado

noy en España es absolutamente inviabie; no le interesa a nadie.» Para el secretario general del

PSOE no se dan las condiciones objetivas. «Nadie — ha dicho a Diario 16 — puede sentir sus intereses

lesionados con la democracia. Y cuando se da un golpe no se gobierna desde el mismo golpe, hay que

apoyarse en algo.»

Felipe está convencido de que los poderes económicos no están dispuestos a apostar a la aventura del

golpe. «Los empresarios y los banqueros son hombres prácticos, que están acostumbrados a echar

cuentas. Y cuando se obra así es fácil comprobar que los números del golpe no salen.» A nadie le

interesa. «Si acaso —añade el líder socialista— sería por motivos ideológicos, pero nunca económicos.»

Trama civil

Desde esta perspectiva. Felipe se ha mostrado tranquilo en los últimos días. Los que le seguimos en su

campaña desde ei principio nemos observado pocos cambios en su actitud. Dice en los mítines que «no

pasa nada» para tranquilizar ¡os ánimos y confiesa en privado que, aunque el tema es serio, las elecciones

se realizarán con normalidad. El fantasma de ¡as intentonas, siempre presente, se diluye, en opinión del

candidato con más probabilidades de gobernar a oartir de! 28-0, ante la racionalidad de los hechos.

«Sé que el Gobierno conoce bien la trama golpista. Que vaya hasta ei fondo.» Felipe es retundo cuando

exige la desarticulación de los elementos que aboyan e. golpe. Pero, sobre todo, pone énfasis en la trama

civil.

«Son los que arrastran a quienes no creen en el pueblo.» Lo acaba de decir en Valladolid con firmeza:

«Nosotros queremos hacer una España ´ con treinta y ocho millones de españoles, no para unos golfos que

se han quedado con el dinero durante muchos años y ahora alimentan el golpismo.» Lo dice claro: «Hay

que desactivar la trama civil.»

Ahí estará, con seguridad, la firmeza socialista. «Los socialistas —confiesa Felipe— tenemos la

obligación ética y democrática, como otros partidos, de luchar contra los golpistas. Y ¡o vamos a hacer.

Pero, además, y no me importa decirlo, debemos hacerlo por instinto de conservación.» Su única

posibilidad de supervivencia —a nivel personal y como proyecto politice— se asienta en la democracia.

«A nosotros, en el tema militar, nos preocupa fundamentalmente la defensa de España.» A partir de aquí,

Felipe González explica que él quiere «unas Fuerzas Armadas profesionales, constitucionales, que nos

defiendan de nuestros enemigos».

A! secretario general del PSOE le preocupa también e! deterioro de la magen de nuestros Ejércitos como

consecuencia de estos hechos, y no sólo a nivel internacional. «Estoy seguro de que ni en Bruselas ni en

Bonn van a comprender esta situación.»

«No puede haber —ha repetido Felipe en alguno de sus últimos mítines entre ei clamor popular— ni un

solo militar que interprete ¡a voluntad de nuestro pueblo, porque para eso está nuestro pueblo.»

 

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