Autor: Dávila, Carlos. 
 En Alicante, Felipe González pide un balance financiero y Suárez ataca duramente a los golpistas. 
 En el principio de la campaña ya se habla de futuros pactos sociales     
 
 ABC.    07/10/1982.  Página: 24. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

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NACIONAL / ELECCIONES 82

En Alicante, Felipe González pide un balance financiero y Suárez ataca duramente a los golpistas

En el principio de la campaña ya se habla de futuros pactos sociales

VALENCIA (Carlos Dávila, enviado especial). En los inicios de esta campaña, apesar de que el resultado

final dicen que está cantado, todo el mundo habla de pactos. El § rimero que lo ha hecho —y a el en

justicia hay que atribuirle el mérito— es Adolfo Suárez; las segundas, las organizaciones sociales,

empresarios y centrales, que ya anuncian para después del día 28 la apertura de negociaciones para firmar

lo que se llama el pacto social. En esta ocasión, ni Comisiones Obreras se oponen. Es buena señal. Y es

que la situación económica en esta campaña dominada por el signo del despilfarro (y no digo yo que sea

en esta ocasión innecesario) no está para enftenta-mientos radicales; más bien para todo lo contrario.

Felipe González en Alicante Hamo a rebato al Gobierno y le pidió una herencia clara y un balance

diáfano de la crisis financiera. Soportando un viento endiablado en la plaza de toros, el líder socialista,

que se quejó diversas veces de las condiciones adversas («así no se puede torear», dijo con su tradicional

gracejo sevillano), volvió a apostar publicamente por el cambio «sereno, pero inexorable». También lo

hace ya legal mente, desde tas páginas de los periódicos, en unos carteles repletos de tipografía difícil de

visualizar, que se parecen como gota de agua a los puestos ya en circulación por aliancistas y centristas.

En la campaña, los partidos se han empeñado en ilustrarnos desde las vallas. Demasiada letra. Felipe

González inició así el primero de los más de cien mítines con que recorrerá toda España, acompañado de

la caravana de los artistas, en la que viajan o van a viajar desde Serrat al infatigable Paco Ibáñez, pasando

por el ex comunista «cantaor» Gerena. En estos primeros momentos, el PSOE y su líder dominan la

artillería y los disparos casi no hieren a nadie, pero sin duda alguna vendrán tiempos mejores para los

amantes del sarcasmo, la diatriba y hasta el esperpento.

Suárez ha saltado —y con él nosotros— desde el viento huracanado y la lluvia de Vitoria al calor otoñal

de Levante. Su mensaje de estos días es sobre todo institucional, porque el ex presidente está

impresionado por tos últimos acontecimientos militares. No es para menos. Contra los golpistas ha tenido

Suárez frases durísimas «jue se pueden leer en cualquier reseña textual de sus muchas intervenciones en

pueblos y ciudades del País Vasco, Valencia y Alicante. Los acompañantes del presidente del Centro

Democrático y Social son de vario origen: algunos llegan del mundo del deporte, como es el caso del pre-

sidente del Valencia, Ramos Costa, al parecer entusiasta político del duque, con el que ha hecho algún

que otro negocio relacionado con e! último Mundial, hasta el candidato número uno por Alicante, ex

ministro, ex embajador y ex comentarista político Manuel Jiménez de Parga, un hombre singular al que

Suárez ha tenido que matizar alguna que otra perorata un tanto demagógica contra multinacionales y

partidos que «se dejan querer por empresarios internacionales». En Orihuela, Suárez ha encontrado más

calor humano del que en principio suponía y —claro está— ha estado como en el agua. En Elche ya ha

sido otra cosa, porque desde una acera le han gritado algo que el ex presidente ya ha oído en más de una

ocasión: «¡Traidor!», un insulto estúpido, que agrede sobre todo al ingenio del que lo profiere.

Aquí en Levante, como en el País Vasco, ya ha aparecido toda la cartelería electoral inimaginable. Mucho

más pobre y menos inteligente que en otras ocasiones, dicho sea cuanto antes. Decía antes que a los

partidos les ha dado por la tetra menuda, en un intento de que las gentes voten programas en

vez de caras. A lo mejor fracasan: Felipe, desde una valla, mira discretamente al cielo y habia dei cambio;

Landelino, se cruza de brazos comov un futbolista de postín y asegura que «responde»; Fraga, con su

fotografía celta que estrenó en Galicia con éxito, invita como siempre a trabajar. Y así todos.

La campaña está sufriendo, al menos en estos primeros momentos, la presión del golpe frustrado de los

coroneles. También en provincias los rumores y bulos desequilibran el espíritu de los candidatos. A

Tejero le han aislado en Cartagena, en una prisión dependiente de la Región Militar que tiene sede en

Valencia. Lo tenemos, pues, muy cerca. Suárez, en una conferencia de Prensa, ha tenido consideración

medida con la política defensiva utilizada por Calvo-Sotelo, lo cual no le ha impedido decir dos cosas:

una, que con él nunca hubiéramos entrado en la OTAN tan deprisa, y otra, que a partir del 23 de febrero

ei presidente actual del Gobierno no acertó en sus relaciones con la Milicia. Son opiniones que hay que

respetar. Hoy Suárez estaba definitivamente de buen humor, porque Francisco Laína, director general de

la Seguridad del Estado, parece que ha «fichado» definitivamente Opor el CDS. Es un alta de valor para

el partido y una baja de calidad para el Estado, porque Laína no podrá permanecer mucho tiempo en el

cargo. Pero a Suárez estos hombres le refuerzan en su proyecto —estoy agotado de oírlo— de centro,

progresista y reformista. Un antiguo colaborador suyo que ahora le disputa el centro, el ministro de

Transportes, Luis Gámri, ha explicado lodo lo que ha pasado en UCD con esta bella frase: «Un proceso

de selección por decantación.» Lo ha dicho para que el pueblo llano lo entienda.

 

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