Autor: Sinova, Justino. 
 Perfiles de la campaña -3. Javier Solana, segundo del PSOE por Madrid, la fidelidad socialista.... 
 El hombre de la nacionalización     
 
 Diario 16.    07/10/1982.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 19. 

NACIONAL

Diario 16/7-octubre-82

PERFILES DE LA CAMPAÑA-3

Javier Solana, segundo del PSOE por Madrid, la fidelidad socialista...

EL HOMBRE DE LA NACIONALIZACIÓN

Justino Sinova

^J UNTO al pequeño despacho de Javier Solana hay una estrecha sala de reuniones con una mesa

alargada y trece asientos. Y en una pared, un gran papel a modo de pizarra que alguien usó para explicar

la «red eléctrica nacional».

El autor de los garabatos debió ser el propio Javier Solana, en disertación a un auditorio apretado y fiel,

ya que es él a quien se señala como responsable del proyecto de nacionalización de la red de alta tensión

que el PSOE incluyó en su programa.

El prefiere decir simplemente que es «e! que más ha hablado de ese tema» en el partido. Pero es, a fin de

cuentas, el hombre de la nacionalización.

Ocupa el despacho que fue de Nicolás Redondo, porque el PSOE ha pasado a necesitar también, en su

expansionismo, la que fue primitiva sede de la UGT en Madrid, una reducida casa de pisos alquilada a

corta distancia de la sede central del partido. El despacho es frío, pequeño y blanco. Una pared está

dedicada a librería, la máquina de escribir a un lado, el transistor sobre la mesa. Por la ventana se ven los

tejados de otras casas en el desorden del Madrid de Chamberí.

Javier Solana, hermano del también dirigente socialista Luis y número dos al Congreso por Madrid, es la

fidelidad personificada. Entró en el PSOE en 1964 y sigue ahí, sin altibajos, sin paréntesis y con sonrisa.

Porque So/ana es socialista vocacio-nal y sonríe mucho. Es, sin duda, el socialista más r sueño que uno

pueda encontrar. Y parece que nada podría apagar ese aire de optimismo que difunde.

El se considera, sin embargo, bastante vacío de tenacidad y por eso admira a Francois Mitterrand, «cuya

perseverancia es bastante impresionante». Y se define perezoso y asténico Pero, ¿cómo puede estar

dominado por el pecado de pereza quien madruga regularmente todo el año y luego no para durante e!

día?

Javier se levanta a las ocho de la mañana, escucha el noticiario de Radio Nacional, trabaja al menos una

hora en su casa y va a ese despacho donde le espera la política del PSOE sobre la Universidad, la ciencia,

la tecnología y la energía. Luego, casi nunca come en casa y rara vez cena. Ahora, la necesidad de

«predicar» en los mítines electorales tiene su horario más lleno de apuntes.

Catedrático

Y todo por DOCO más de cien mil pesetas al mes, que es un sueldo que cualquier ejecutivo de su nivel

rechazaría con desaire. Por eso en él la vocación política y la vocación socialista cubren el hueco que no

llena la carencia de otras satisfacciones. Y uno puede pensar, conociendo a Javier Solana, que no le falta

de nada.

Tiene cuarenta años, es físico, catedrático de la especialidad en excedencia desde el año 1977, después de

haber trabajado en el departamento de investigación de Philips en Holanda (verano del 63) y de haber

pasado cinco años en Estados Unidos, con una beca Fulbrigh, para realizar el doctorado.

«Fue aquel/a una experiencia muy importante para mi, y un aspecto casi desconocido de mi biografía.

Viví la lucha por los derechos civiles y las marchas contra la guerra del Vietnam.»

Casi todo arranca en Solana del ambiente que respiró en su familia, un ambiente de libertad y tolerancia

«propició a la reflexión política y 3 los valores democráticos». El gran liberal Salvador de Madariaga era

tío segundo suyo y, aunque le trató en Oxford y en Londres, no le tiene por maestro político aunque le

respeta como intelectual. Javier habla más de su familia y de su padre, un químico de talante abierto no

militante de partido alguno.

En 1970, Javier Solana ya formaba parte del comité provincial del PSOE de Madrid y, como tal, mantuvo

relaciones con Coordinación Democrática, una de las coaliciones de partidos de los últimos años del

franquismo. En Madrid llegó a ser una de las personas más significativas, en la clandestinidad, de la

directiva del PSOE y de la lucha antifranquista.

Si será bueno este hombre que es incapaz de hablar mal hasta de los que ahora se arriman aceleradamente

al PSOE en espera de que algo caiga del árbol cuando gobierne. «La gente —dice sin perder la sonrisa—

es más honesta de io que a veces nos creemos.» Y añade en un gesto que yo no sabría definir si como

ingenuo o como infinitamente grande: «Sí, noto que cada vez más gente se quiere unir voluntaría y a I as

ideas det PSOE.»

Si le gustará tanto la conversación, su afición preferida, que añora el periodo de entreguerras, los años

veinte, los años de la tertulia. Habría sido un buen tertuliano para Ramón Gómez de la Serna. Pero acaso

no habría sido, en esas circunstancias, tan buen socialista.

Y si será aficionado a la lectura, que no se le pasa un ensayo sobre socialismo o sobre historia de España

y está intentando dominar la lectura de poesía, que no es tan fácil. Trata de seguir el consejo de Gabriel

García Márquez, que recomendaba la poesía para las temporadas de exceso de trabajo. La campaña

electoral, con los viajes, las apreturas y los discursos, es buena ocasión para relajar leyendo poesías.

Frustraciones

Pero tiene dos frustraciones importantes. Una, no haber aprendido a dominar un instrumento musical.

Otra, no tener una alta capacidad deportiva. Sin embargo, templa los nervios montando en una buena

bicicleta El ciclismo es un deporte que enseña a valerse por sí mismo y a controlar la fatiga. El es de los

que opinan, en el PSOE, que no es bueno que haya prensa del Estado. «Lo que hay que ver es qué se hace

con ella, cómo se socializa, cómo se devuelve a la sociedad.» Pero no se moja en cuanto a la televisión

privada. «Hay que hacer una fuerte televisión pública. ¿Y después7 No me lo planteo.»

A veces se habló de algún enfrentamiento con Alfonso Guerra. Pero él se limita a decir que mantiene

amistades muy diversas. Miguel Boyer, Luis Gómez Llórente, Felipe, Txiqui Benegas. Y que no tiene

enemistades «Opté un día —remacha— por el partido socialista y no tengo que optar más.»

Es decir: que entre un amigo o un enemigo, un problema u otro problema, siempre se quedará con el

partido.

 

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