Autor: López Sancho, Lorenzo (ISIDRO). 
   Luz y elecciones     
 
 ABC.    09/10/1982.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Planetario

Luz y elecciones

Han comenzado en A B C fas ya tradicionales tertulias sobre política electoral y ya hay un primer dato

positivo. Como quien me lee es lector de A B C no harta falta aclarar que no he fabricado una frase de

propaganda. Lo aclararé, sin embargo, por si todos los lectores de A B C que me leen no son, como es

posible y deseable, partidarios de las opciones políticas de A B C o de las, más modestas, mías. No he

querido decir que esas tertulias periodísticas sean algo así como un conmutador: se baja una palanca, y

¡zas!, se hace la luz. Nada de eso. Pero a veces, sí, algo queda iluminado.

Lo que en la primera tertulia electoral quedó iluminado con luz meridiana fue el posible coste de la

política que el PSOE preconiza para resolver el paro. El ministro de Trabajo, Rodríguez Miranda, se había

preocupado de echar las cuentas y puntualizó que reducir seis puntos, como quiere Felipe González, las

cotizaciones empresariales a la Seguridad Social costaría unos 300.000 millones; rebajar un año la

jubilación costaría 100.000 millones, luego, rebajarla cinco subiría a 500.000 y aun subiendo como

anuncia el PSOE la aportación estatal al doble de lo que aporta ahora para llegar a los 700.000 millones,

no podría de ningún modo disponer de dinero para cubrir las cifras anteriores.

La política socialista en materia de paro ¿es realizable? Y si lo es ¿puede el pueblo español soportar el

coste?, ¿puede el Estado aguantar una deuda enorme y creciente? Basta ver la quiebra dramática de

México y otros países agobiados por su deuda exterior para ver que España no podría.

La luz consiste en plantear así, de modo absolutamente concreto, con cifras en la mano, los problemas

inmediatos y urgentes que los candidatos ofrecen resolver a los electores. Discutirlos de un modo realista,

sin frases retóricas, ambiguas, de esas que al hombre de la calle le dejan atónito, quizá admirado, pero

armado un lío.

Algo como lo que acaba de hacer Rodríguez Miranda en la tertulia abecedera, hizo en la televisión

Giscard, en vísperas de su última victoria sobre Mitterrand, al discutir con cifras los maravillosos

proyectos de éste. Ganó por la claridad en advertir que aquellos planes socialistas sólo eran un sueño.

Años después perdió por la división de los grupos políticos que antes le habían sostenido. La realidad ha

demostrado en sólo un año que los cálculos de Giscard eran exactos y los de la propaganda socialista

utópicos. Ya empiezan a pagar los franceses en su economía ese error.

Sin embargo, esta misma mañana me llama de París una muy inteligente propagandista, que hoy se me na

definido como antisocialista y antifascista, para decirme que la política de austeridad, de disminución del

gasto es equivocada y que para España la salida de la crisis pasa por una lucha contra la política del

Fondo Monetario Internacional y la potenciación industrial y económica hispanoamericana, pues lo que

nos hace falta es exportar industria pesada, tecnología.

La luz está rodeada de sombras. De hecho no conoceríamos la luz si las sombras no la limitaran y la

hicieran así válida, evidente. Hacer luz al modo de Rodríguez Miranda es informar de modo realista al

electorado, y tampoco se trata aquí de hacer propaganda centrista. Sólo de decir que lo que es exigible de

todas las candidaturas es que dejen la retórica en casa, que hablen poco de democracia y Constitución y

que aborden los temas con precisión, con cifras, con luz. Si puede ser, empujando las sombras de la

ambigüedad lo más lejos posible de las urnas.—Lorenzo LÓPEZ SANCHO.

 

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