Autor: Leguineche, Manuel. 
 El autor de El Estado del golpe, explica los pormenores de la Operación Marte. 
 Los coroneles querián dar un golpe de manual     
 
 Diario 16.    09/10/1982.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

Diario 16/9-octubre-82

NACIONAL

El autor de «El Estado del golpe», explica los pormenores de la «Operación Marte»

Los coroneles querían dar un golpe de manual

Manuel Leguineche

«Los golpistas del 27-0 han escogido el esquema africano, que si triunfó en Grecia es porque los

capitanes generales estaban lejos, reunidos en Atenas»

Los frustrados golpistas del 27-O intentaban llevar a cabo una operación «de manual». El periodista

Manu Leguineche, autor de «El Estado del golpe», descubre las fuentes ocultas del proyecto. La

«Operación Marte», según explica, está calcada del libro escrito por un profesor americano, Edward

Luttwak. Dentro de las posibilidades que plantea este libro habían escogido, en concreto, el esquema

golpista africano.

Madrid — La «Operación Marte», columna vertebral del golpe de los coroneles previsto para el día

anterior a las elecciones, utiliza la técnica del «máximo de velocidad con e! mínimo de fuerza» previsto

en los modernos manuales del golpismo. La utilización de comandos y la operación de neutralización y

aislamiento de Madrid está copiada del libro clásico «Coup d´Etat», de Edward Luttwak, profesor en la

Universidad de Georgetown, publicado en 1967 y traducido a diez idiomas.

Luttwak, de cuarenta años, nacido en Transilvania y emigrado a Estados Unidos, es analista de estrategia,

autor también de «Diccionario de la guerra moderna» y experto en las guerras del imperio romano. Pero

ha sido «Manual práctico del golpe de Estado» el que ha servido de inspiración y guía concreta a

numerosos golpes de Estado, en especial en África.

Objetivos

El plan del corte de la ciudad en tres zonas de seguridad, centro, suburbios y periferia, previsto por los

sediciosos del 27-O para Madrid, figura en el capítulo del libro de Luttwak correspondiente a los «Ob-

jetivos físicos del golpe». En la fase activa del golpe la llegada de tropas leales podría echar a perder el

esfuerzo de los conspiradores. Si las fuerzas del interior de la ciudad están neutralizadas se hace necesario

llamar a las situadas en el exterior para que corran en auxilio del Gobierno le-galmente constituido, ya

que resulta difícil infiltrarse en todas las fuerzas del territorio nacional, hay que asegurar al menos su neu-

tralización en el objetivo primordial, la capital.

En los documentos hallados en manos de los presuntos golpistas del 27-0 se cumplen al pie de la letra las

instrucciones de Luttwak: desbaratar el mecanismo de respuesta de las tropas leales por los siguientes

medios, detención inmediata de los políticos y militares leales o dudosos, su incomunicación absoluta,

control de las telecomunicaciones, aislamiento de los destacamentos leales, si es necesario por medios

militares directos y, por último, evitar por todos los medios la intervención de las tropas leales cerrando el

perímetro de la capital, escenario del golpe.

El manual de Edward Luttwak es muy concreto sobre las medidas que los golpistas deben tomar para

aislar a los leales, barricadas en los accesos a encas-tillamiento en las carreteras y bloqueo de todas las ru-

tas. Es necesario que se vean los carros de combate no sólo como instrumentos de disuasión, sino como

muestra de la presencia física del nuevo régimen, su imagen de marca, su poder, su fuerza.

Los tres anillos de seguridad en la capital tomada evitarán que el jefe de Estado o sus dirigentes, si han

logrado escapar a la detención de la primera hora, se unan a los leales. Los carros son el símbolo del

golpe, establecen la presencia física en el centro de la actividad política. «Son la evidencia visual de

nuestra fuerza», escribe el profesor. Y añade: «Tomaremos posiciones en forma de anillo en torno a las

áreas que forman el objetivo que vayan a operar nuestros comandos» (en la «Operación Marte», desde la

Capitanía General o la JUJEM, a La Zarzuela o la Moncloa).

Neutralizar

La expresión «neutralizar» es la constante del manual del golpe, su «leitmotiv». Lo es también en el

proyecto del 27-0. Luttwak dedica otro de los capítulos a la neutralización de las fuerzas políticas y

sindicales. La rapidez y la sorpresa con declaración de toque de queda o estado de guerra son decisivas en

la ejecución del golpe sobre el corazón del Estado. Al contrario de una batalle para la que se reservan

tropas de refresco, el golpe de Estado requiere la utilización de todas las fuerzas. No habrá tiempo para

corregir errores o cambiar de táctica. La toma de los centros neurálgicos debe hacerse con la utilización

de comandos, de unidades independientes sobre los objetivos previstos y estudiados minuciosamente. Los

ejecutivos del golpe deben diseminarse entre los distintos comandos y el jefe de la junta militar seguirá a!

que ocupe la Radiotelevisión para lanzar el manifiesto. Los comandos deben ser pequeños, de una docena

de hombres, lo que facilita su movilidad para neutralizar las defensas profesionales del Estado. El

objetivo principal no es, en principio, la destrucción de las fuerzas militares leales, «sino su in-

movilización durante unas horas cruciales». De ahí la necesidad de un anillo defensivo en torno a la ca-

pital.

Por razones de seguridad, cada comando recibirá con adelanto la táctica y el armamento, pero no el

objetivo hasta que se le dé la señal de marcha. Cada comando será alertado individualmente. El manual

publica gráficos con el cronómetro de los comandos para alcanzar su objetivo a las cero horas, y la

penetración simultánea en el sistema de defensa y el tiempo de alerta. Los dos primeros objetivos son el

cuartel general del Ejército y el palacio del jefe del Estado.

Cada comando debe ir acompañado de un técnico en radiotransmisiones capaz de neutralizar la radio, la

televisión y los cana!es de los medios informativos. El primer comunicado de los golpistas mientras

ocurre lo que Luttwak llama «proceso de estabilización de nuestras propias fuerzas», «estabilización del

aparato administrativo», "estabilización de las masas», debe tener en cuenta una serie de normas y con-

tenidos. El objetivo esencial será convencer de que toda resistencia al golpe es ya imposible. La primera

línea del manifiesto debe decir que «se ha asegurado la ley y el orden».

Manifiestos

El profesor de Georgetown recoge cuatro tipos de manifiestos según su estilo: el romántico-lírico (capitán

Hadmun, Radio Alepo, 1954), el mesiáníco (Bokassa, 1966), el improvisado (comando Nzeogwu, Radio

Nigeria) y el racional administrativo (Ghana, 1966). Los golpistas latinoamericanos se acogen a este

boceto: ha sido necesario el golpe por «el honor sagrado de las Fuerzas Armadas para resolver el

desorden creado por los partidos, evitar el avance del marxismo, para asegurar el progreso social-nacional

con respecto al derecho de propiedad».

Además del máximo de rapidez con el mínimo de fuerza, es también esencial que el golpe se dé si es po-

sible, sin derramamiento de sangre. Mostrar la fuerza bastará en muchos casos para alcanzar los objetivos

previstos. Luttwak da instrucciones sobre la formación de comandos activos, los grupos de penetración

civiles, los grupos de diversión, los de cobertura de fuego, los grupos de asalto. No hay que temer la

reacción de las masas, la experiencia demuestra que casi siempre permanecen neutrales o pasivas. Ei ex-

perto contempla también la posibilidad de que las regiones detenten (las autonomías en nuestro caso) cen-

tros reales de poder y cómo se debe actuar en ese caso.

La definición de golpe de Estado es, en puridad, la toma del poder en los centros de decisión del Estado

para, a través de esta operación, llegar al control de la nación como un todo. Por ios datos de que dispo-

nemos a través de quienes han leído los documentos de la «Operación Marte» que el CESID descubrió en

casa del coronel Muñoz, la «Operación Marte», que otros llaman «M. N.», concreta más la toma de Ma-

drid que la del resto de España.

¿Hubiera bastado la neutralización de Madrid para lograr el colapso simultáneo del resto de España? Los

golpistas del 23-F han elegido el esquema africano, el modelo tercermundista, que si triunfó en la Grecia

de los coroneles se debió en gran parte a que todos los capitanes generales y altos mandos leales a

Constantino se hallaban el 20 de abril alejados de sus regiones, reunidos en Atenas. La España de 1982 es

un supuesto táctico demasiado complejo para que, salvo que se oculten pruebas más contundentes, los

golpistas lograran rápidamente sus objetivos con los consejos que Luttwak ofrece para los países del Ter-

cer Mundo.

 

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