Autor: Gutiérrez, José Luis. 
   La intentona     
 
 Diario 16.    06/10/1982.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

GRITOS Y SUSURROS

José Luis Gutiérrez

La intentona

HACE algunos días, lectores, hablaba yo en esta columna de los rumores que circulaban por ciertos

mentideros madrileños sobre la hipótesis de un nuevo golpe. Obviamente, tras ese pequeño servicio

realizado por el CESID, parece ser que se preparaba algo serio, que iba bastante más allá de un mero

intento de aventar votos del miedo hacia las eras de la derecha.

La izquierda, ante las dimensiones de la coniura, ha enmendado las tonterías iniciales de los «fantasmas»

y demás, y en estos momentos, lo que más le preocupa es que la silenciosa presencia de la intentona

planee a lo largo de toda la campaña electoral, y que ésta se convierta en un «goteo» de detenciones y

arrestos.

Sin embargo, los medios gubernamentales se muestran especialmente cautos con respecto a las

informaciones que suministra sobre los posibles arrestos. De momento, hay una petición del Gobierno al

presidente de las Cortes, para que convoque a la Diputación Permanente y que ésta escuche las

explicaciones de Alberto Oliart, ministro de Defensa, sobre el alcance de la intentona.

El presidente Calvo-Sotelo tiene, asimismo, preparada una comunicación televisiva a todo el país, aunque

diversos dirigentes del arco parlamentario ie han sugerido la conveniencia de que convoque previamente

a la representación del Parlamento.

IrtOR otra parte, los documentos capturados a los Jl tres jefes implicados en la conjura son, en buena

parte, una serie de notas imprecisas, donde, al parecer, no está muy claro el significado de algunos

nombres, si eran llamados a representar un posible papel de víctimas o de verdugos. El único documento

detallado y minucioso es el que hace referencia al mecanismo de la operación y la ocupación de Madrid,

pero en éste no figura nombre alguno.

Después, vienen algunos nombres seguidos en una clave entre paréntesis, que en algunos casos significa

«para anular», o para «neutralizar». El ministro de Defensa figura por duplicado, es decir, como Alberto

Oliart y como ministro.

Y, curiosamente, en este apartado de neutraliza-bles también figura el teniente general Caruana, suegro

del aliancista Gabriel Camuñas, capitán general de la V Región Militar, cuyo nombre provocó hondas

controversias a raíz de los sucesos del 23-F. Y también aparecían nombres de casi todos los jefes de los

Estados Mayores.

OTRA de las situaciones escasamente airosas ha sido la presencia del golpista Camilo Menéndez en la

Escuela de Guerra Naval, poco antes de la llegada del Rey. Naturalmente, ahora todo el mundo se

descarga de responsabilidades, y resulta que la invitación que se le envió al marino fue elaborada rutinaria

y burocráticamente por los servicios administrativos de la Escuela, que desde siempre invitan a este tipo

de actos a las mismas personas —antiguos directores, profesores, etcétera — . Y en este capítulo estaba el

ínclito Camilo.

 

< Volver