Autor: Pagés i Elies, Pere (VICTOR ALBA). 
   La campaña de los mil millones     
 
 Diario 16.    06/10/1982.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

VÍCTOR ALBA

Historiador y periodista

La campaña de los mil millones

Se analizan aquí las semejanzas y las grandes diferencias entre la postura electoral de la derecha en la

Segunda República y de la derecha electoral de hoy. Hay coincidencias curiosas que conviene meditar.

Cuando se proclamó la República, en 1931, España recibía los ramalazos de la crisis mundial. Había

entonces 600.000 parados, en una población activa de poco más de seis millones de personas. O sea, un

10 por 100 de paro.

Durante los años siguientes, la crisis se acentuó en Europa, agravada en España por (a evasión de capita-

les, el sabotaje económico (prop´eta-rios que dejaoan sus tierras sin labrar, etcétera).

En noviembre de 1933 hubo elecciones, por le disolución anticipada del Parlamento, En las elecciones

para el Tribunal Constitucional (en las cuales votaban colegios profesionales, claustros universitarios,

municipios), la mayoría reflejaba la mayoría parlamentaria. El presidente de la república, Niceto Alcalá-

Zamora, consideró que debía irse a nuevas elecciones y disolvió las Cortes.

En 1933

En la campaña de 1933 las izquierdas y el centro fueron divididos y las derechas unidas en un Frente

Antimarxista, que comprendía a la CEDA de Gil-Robles, eje de esta coalición, monárquicos y agrarios.

Gil-Robles consiguió eliminar de las candidaturas a figuras pro fascistas y a militares sublevados contra la

República (Sanjurjo, por ejemplo), pero para mantener la coalición tuvo que abstenerse de hacer ura

declaración de republicanismo.

La campaña se centró en dos temas: el antimarxismo y el paro forzoso (que había disminuido entre tanto

a 580.000 parados). Ei marxismo al que se oponía ei frente de derechas era el de) PSOE, cuyos dirigentes,

ex-ceoto Besteiro, nunca habían leído a Marx (Prieto lo confesó así, Largo Caballero lo descubrió en

1935). Carrillo, entonces secretario general de las Juventudes Socialistas, lanzó una consigna, parodiando

la de la derecha: «Para librar a España del marxismo, vota comunista.»

E! Frente Antimarxista tenía un programa confuso: Amnistía para ios sublevados contra la República,

apoyo a los propietarios agrícolas, antlrrepub´canísmo, antiautonomismo, reforma constitucional en lo

referente a la religión (para atraer a católicos y satisfacer a Alcalá-Zamora). No era una coalición fascista,

pero la apoyaban muchos que después serian fascistas. Todavía me parece oír los gritos de «¡Jefe!, ¡jefe!,

¡jefe!», con que las JAP (Juventudes de Acción Popular) acogían a Gil-Robles.

Pa-a combatí´ el paro, Gil-Robles prometió mil millones de pesetas (suma enorme, un cuarto del

Presupuesto del Estado en una época en que los sueldos industriales no rebasaban las trescientas

cincuenta pesetas y un diputado ganaba 1.000 al mes). En la campaña, el Frente, que hizo un gran alarde

de propaganda, gastó un millón de pesetas, cuyo origen nunca se aclaró, entonces las campañas solían

pagarse con las aportaciones voluntarias de los miembros de los patidos y con suscripciones públicas, sin

ayuda del Estado

Las elecciones dieron la victoria a la derecha y al centro, sin ninguna mayoría absoluta. La derecha sacó

el 36 por 100 de los votos y ei 45 por 100 de los puestos en el Parlamento [debido a las primas de la ley

Electoral). El centro, el 26 por 100 de votos y el 34 por 100 de puestos, y la izquierda, el 37 por 100 de

votos y el 20 por 100 de puestos. Cada escaño de las derechas, así, «costaba» 14.000 votos: los de centro,

13.000 votos, y los de izquierda, 32.000 ´>Para combat,´ el paro, saca.´emos el dinero de donde ¡o haya»,

dijo Gil-Robles en el primer debate de las nuevas Cortes

El paro

Las Cortes aprobaron 50 millones para combatir el paro. En 1935, cuando había 780.000 parados tapaíte

de los obreros despedidos de su trabajo después del movimiento de octubre de 1934, que no se contaban

como parados), se presentó una !ey por la que se oest´narían 346 millones al año a pequeñas obras públi-

cas rurales hechas por la iniciativa privada: antes de que se aprobara, se disolvió el Parlamento, corroído

por los escándalos (estraperlo, Nombela) y la pasividad. En febrero de 1936 el número de parados había

subido a 843.000.

Es interesante que el lector vea por sí mismo los paralelos: promesas de combatir el paro a base de la

iniciativa privada, demandas de reforma de la Constitución, antiautonomismo edulcorado, lo espantajo

de! marxismo. Pero también las diferencias: las derechas de hoy aceptan el régimen, no tienen sus fitas a

fascistas ni a partidarios del régimen anterior.

 

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