Elecciones 82. Condición indispensable para las elecciones. 
 El cardenal Tarancón pide claridad y coherencia en los programas políticos     
 
 ABC.    09/10/1982.  Página: 28. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

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NACIONAL / ELECCIONES 82

SÁBADO 9-10-82

«Condición indispensable para las elecciones»

El cardenal Tarancón pide «claridad y coherencia en los programas políticos»

MADRID. El cardenal Tarancón pide en su «Carta cristiana» de esta semana que los partidos políticos

ofrezcan claridad y coherencia en sus programas políticos, porque ésta es «una condición indispensable

para que sea humana la elección. La coherencia del Gobierno con los programas presentados —añade—

es la base de la honradez política.»

E! arzobispo de Madrid comienza diciendo en su carta que si el pueblo debe escoger consciente y

responsablemente a sus representantes, «es necesario saber los programas que pretende realizar el que le

pide el voto y tener la seguridad de que las promesas que se le han hecho van a cumplirse en la medida de

lo posible».

El cardenal Tarancón se hace eco de las dificultades que se interponen al ciudadano para una elección

responsable: marañas de siglas, cuestiones personales entre políticos, manipulaciones, etc. «Hemos de

procurar concluye el cardenal , por honradez, que esos defectos no empañen la claridad absoluta de la

orientación político-social que se propone y de los programas que cada uno está decidido a realizar. Los

que tenemos un concepto determinado del hombre, de sus derechos y deberes, de las condiciones que

exige una convivencia justa y pacífica, de solidaridad que debe existir entre todos, hemos de tener la

seguridad ríe que nuestros representantes están dispuestos a organizar la sociedad respetando esas

convicciones.»

El arzobispo de Madrid concluye su carta apelando a la responsabilidad de los partidos políticos. «No

siempre se han presentado los programas con la suficiente claridad. Algunas veces, además, el pueblo se

ha sentido defraudado porque no se han cumplido sustancialmente los programas, al menos tal como él

los había entendido. No es extraño que muchos se consideren engañados y que la abstención sea cada vez

mayor. Porque el pueblo tiene un sentido innato de la honradez y de justicia que no se puede menos-

preciar impunemente. Y reacciona, a veces, con pasión contra los que le han defraudado. No es mucho —

finaliza diciendo el cardenal— pedir claridad y coherencia a los políticos. Aunque no sea más que por

honradez. Los cristianos están especialmente obligados a ello por motivos de fe.»

 

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