El algodón como riqueza agrícola e industrial y como fuente de trabajo  :   
 Generalidades sobre este cultivo, una de las grandes realizaciones modernas en España. 
 ABC.     Páginas: 3. Párrafos: 19. 

EL ALGODÓN COMO RIQUEZA AGRÍCOLA E INDUSTRIAL Y COMO FUENTE DE TRABAJO

GENERALIDADES SOBRE ESTE CULTIVO, UNA DE US GRANDES REALIZACIONES

MODERNAS EN ESPAÑA

En nuestro deseo de poner al alcance de todos los lectores de ABC el conocimiento pleno de la evolución

del cultivo algodonero en España como una de las más espléndidas realizaciones pcsteriores al

Movimiento Nacional; su influencia en los medios agrícola e industrial, en el social y en el económico, y

la forma relevante en que ha contribuido y contribuye a reducir la sangría de divisas exigida por la

importación de productos que podemos obtener en nuestro propio suelo, hemos tenido la satisfacción de

conversar con persona tan versada en estas cuestiones como D. Acisclo Muñoz Torres, ingeniero director

del Servicio del Algodón, dependiente del Instituto de Fomento de la Producción de Fibras Textiles del

Ministerio de Agricultura. Bondadosa y pacientemente, el Sr. Muñoz Torres contesta, así a nuestras

preguntas:

RAZONES FUNDAMENTALES PARA CULTIVAR ALGODÓN

—Con toda evidencia, el cultivo del algodón en España es uno confortadora realidad, y, además, de muy

dilatadas perspectivas. ¿Cuáles son, a su juicio, las razones esenciales que justifican los anhelos de

expansión ininterrumpida?

.....«El cultivo del algodón en España—nos dice el Sr. Muñoz Torres—resulta obligado por dos razones

fundamentales. La primera, por ser uno de los productos que más importancia alcanzan, en valor, en

nuestra importación. Representa, por lo tanto, una pesada carga para el país. La segunda es la de asegurar

el suministro de materia prima para nuestra industria textil, evitando con ello que se repitan las difíciles

situaciones por que ha atravesado en diversas ocasiones. Por ejemplo, durante nuestra Guerra de

Liberación y en los años que la siguieron. Además de esas razones, hay otras que aconsejan cultivar

algodón: la de disponer de una planta más para las alternativas. Intercalando el del algodón entre otros

cultivos tradicionales, aumenta la productividad por unidad de superficie y se amortiguan las bruscas

oscilaciones debidas a causas climatológicas o a coyunturas económicas de precios. Por otra parte, este

intercalado asegura una mayor ocupación de mano de obra en épocas de paro estacional, garantizando un

trabajo continuado, a lo largo del año, a muchos brazos que en otro caso conocerían prolongados días de

ocio forzado. Estas ventajas son más patentes en las tierras que, en virtud del vasto esfuerzo de

colonización que con tan felices resultados se lleva a cabo, sa transformen en regadíos. Para ponerlos en

marcha desde el primer momento hay que contar con una planta que, con escasas exigencias de

inversiones adicionales a la de la pura transformación de la tierra, pueda dar el primer fruto dentro del año

que sigue a la llegada del agua. En esta sentido, el algodonero, dotado de mía elevada capacidad de

adaptación; es la planta colonizadora por excelencia, y sin él la transformación no hubiera podido

efectuarse al ritmo pretendido, e incluso en muchos casos hubiera sido infructuosa.

LAS VARIEDADES EGIPCIA y AMERICANA

—¿Qué clases de algodón se cultivan en España?

—Dos tipos. En realidad, dos especies botánicas diferentes: el egipcio y el americano. Corresponde el

primero al algodón de fíbra larga, de .mayor finura y sedosidad, con la que se obtienen los tejidos más

delicados, conocidos con el nomine de "jumel". El algodonero de tipo egipcio exige un ciclo de

vegetación más largo, suave y uniforme, condiciones que se dan en la cinta, litoral mediterránea, desde

Gibraltar hasta Tarragona; y en los archipiélagos canario y balear, donde a favor de su clima y de la

conocida laboriosidad y competencia de los labradores de esas regiones se logran elevados rendimientos.

Su producción es del orden del diez por ciento de la que en total se obtiene en España, y prácticamente

cubre las necesidades del consumo interior de dicho tipo de fibra. En algodonero de tipo americano es de

fibra media y de calidad inferior a la del egipcio. En compensación es notablemente más rústico y

adóptable a otros climas, y completa su ciclo vegetativo en un periodo mas corto, limitado solamente por

la última telada de primavera y la primera del otoño. Por eso se cultiva en e1 resto de España, en los

cuadrantes Nordeste y Suroeste, regiones en las qus esas heladas son más distantes y donde las lluvias

otoñales, normalmente no muy importantes an nuestro seco país, dejan dias de sol claro para la

maduración y recolección. En este sentido 1960 ha constituido, como se sabe, una desgraciada excepción.

SUPERFICIES DE SECANO Y DE REGADIO

—¿Cuales son las modalidades de cultivo?

—El algodón de tipo egipcio, por sus exigencias, se cultiva siempre en regadío: y el americano, en secano

o en regadío. Comparando una modalidad con otra, diremos que el cultivo en secano necesita de tierras

fértiles y profundas, con alto poder retentivo de humedad, como las de las buenas campiñas andaluzas de

la cuenca del Guadalquivir, o las tierras extremeñas de Los Barros, en la del Guadiana. La pluviosidad

medía anual en estas zonas es escasa, del orden de los 500 litros por metro cuadrado, y acumulada en dos

épocas; una, posterior a la recolección; y otra, anterior a la siembra. El algodonero ha de vivir, pues, de

las reservas que de estas lluvias contenga el terreno, sin poder contar, como ocurra, por ejemplo, en los

secanos de los Estados unidos (en los que, ademas, la pluvíosidad anual es mucho más elevada), con

lluvias durante el período vegetativo, salvo alguna tormenta de carácter local. En consecuencia, las

cosechas de secano son prácticamente función directa de la lluvia acumulada antes de la siembra, pero

siempre limitada. Aun asi, el cultivo en esas tierras de secano interesa grandemente porque los gastos de

producción son menores, y porque las labores que exige durante el verano aseguran al barbecho una

excelente preparación, de la que se beneficia la siguiente cosecha de trigo. Además, por acortarse el

período vegetativo, la recolección es mas temprana, librándose la cosecha de las lluvias otoñales y

asegurándose con ello un grado magnífico para la fibra, por recogerse el algodón limpio y seco. Aun en

este año 1960, las lluvias han sobrevenido cuando la producción de secano estaba recogida prácticamente

en su totalidad, Para el cultivo de americano en regadio, y salvo las zonas que se dedican al egipcio, las

regiones óptimas son las que antes hemos señalado para el secano, a las que hay que añadir los regadíos

de Caceres y Badajoz. En, estos lugares se cultivan las variedades QUe llamamos de fibra y ciclo normal.

Ya a1 norte de la provincia de Caceres, el sur de la de Avila, las de Toledo y Ciudad Real y las ds la

cuenca del Ebro, son de verano más corte y exigen, por ello, variedades más precoces que, aunque son de

alta productividad (equiparable a las de ciclo normal), proporcionan la fibra más corta de la extensa gama

que presenta la producción nacional. La cosecha de algodón de tipo amerícano representa el 80 por 100

de la producción total, correspondiendo el 40 por 100 al de secano y el 5O por 100 al de regadio.

VEINTICUATKO PROVlNCIAS PRODUCTORAS

--Veamos, si le parece bien, el ritmo con que ha progresado la producción en los últimos años...,

—En 1939, sobre una superficie de 14.639 hectáreas, se obtuvieron 6.842 balas de algodón fibra. Desde

aquel año la producción sigue una tendencia creciente (con las oscilaciones debidas a las características

meteorológicas de cada camipaña) y llega a ser de 34.529 balas en 1951. A partir de este momento el

crecimiento es espactacular, pues sin ningún retroceso se alcanzan 229.698 balas en 1959. Sufre una

acusada regresión el cultivo en el año siguiente, para seguir después aumentando hasta culminar en las

291.833 balas de 1959 máxima cosecha lograda en España), sobre 225.000 hectáreas, Hoy en día, el

algodón se cultiva en veinticuatro provincias españolas, de las que destaca en primer lugar la de Córdoba,

seguida por las de Sevilla, Caceres, Cádiz y Badajoz. Es la de Córdoba la que reúne las mayores

estensiones de tierra apta, por fertilidad y por clima, para el cultivo algodonero. Su maravillosa campiña y

las amplias superficies regadas ofrecen al viajero que la atraviesa, en los meses de septiemibre y octubre,

la visión de mares blancos de algodón. Y durante el verano, los tractores, las numerosas filas de yuntas

qus trabajan los algodonales, cuyas líneas se pierden muchas veces de vista, o las avionetas que esparcen

polvos Insecticidas, dan una magnifica Impresión de trabajo organizado, rápido, oportuno y eficaz que

también se registra en las demás zonas a las que ha llegado el cultivo.

LA COSECHA DE 1959

—¿Puede usted decirme cuál es la cantidad representativa del valor de la cosecha de 1959, para los

cultivadores, y lo que ha significado en cuanto a ahorro de divisas?

--El algodón bruto cosechado en 1959 produjo en las factorías desmotadoras 64.203.416 kilos de fibra

hilable o, dicho en otra forma, 291.833 balas de 220 kilos de

peso neto, las cuales fueron puestas a disposición de ¡a industria textil. Esta cifra supone,

aproximadamente, el 75 por 100 ds las necesidades del consumo interior de algodón y es, por tanto, un

buen índice del ahorro de divisas que ha significado, ahorro que puede estimarse en 45 millones de

dólares. Con ser esto ¡o más Importante no lo es todo, púes hay que añadir el valor de los subproductos

que se obtienen por aprovechamiento de la semilla. Aparte de la siembra, se han obtenido 1.500 toneladas

ds borra, 15.000 de aceite de semilla y 75.000 de harina o torta ds semilla de algodón. La borra es de

aplicación en las industrias de la celulosa, y buena parte de ella sa dedica a la fabricación de explosivos.

El aceite se utiliza en jabonería, grasas sólidas, lubrificantes y otros usos industriales, A ellos habrá que

añadir, en su día, el empleo en la alimentación, como ocurra en paises muy adelantados, donde constituye

la grasa vegetal más importante para este fin. Finalmente, la torta o harina ds algodón es un pienso

concentrado de alto valor nutritivo, muy a propósito para equilibrar la composición de las raciones

alimenticias del ganado, bien por la dosificación que utilice el ganadero o bien por su integración en la

fabricación de piensos compuestos. Todo este conjunto de fibra de algodón y de subproductos proviene

del algodón bruto cosechado, cuyo valor, íntegramente percibido por los cultivadores, ascendió a 3.250

millones de pesetas.

MIL DOSCIENTOS MILLONES DE PESETAS EN JORNALES

—¿Qué repercusión ha teniio en el aspecto social la producción de algodón?

—Fundamentalmente, e1 algodón ha influido decisivamente en la disminución del paro estacional, al

proporcionar trabajo en épocas en que, antes no lo había. Los jornales se acumulan en las faenas de

siembra, aclareo y escarda y recolección. Pueden estimarse en l.200 millones de pesetas las que por este

concepto se han invertido en los algodonales. De tal manera ha sido beneficioso este empleo de mano de

obra, que hoy en día e¡ problema, sobre todo durante la recolección, empieza a apuntar en sentido

contrario, es decir, en la dificultad de encontrar suficiente personal para-, la recosida. La consecuencia es

una notable contribución a la mejora del nivel de vida sn el campo. Añáduse que la instalación de las

factorías desmotadoras, con las actividades a ellas anejas, han absorbido igualmente buen número de

jornales, seguramente no inferior en número al medio millón, y de los cuales una parte importante son de

carácter fjjo. Por último, la dinamicidad que entraña, el cultrvo algodonero repercute notoriamente en

otras industrias o empresas, tales como transportes, fabricación de envases para semilla y algodón, flejes

para balas, maquinar ría, consumo de fertilizantes y de insecticidas, aplicaciones masivas de éstos por

maquinaria de tierra o por avionetas, etc., etcétera.

ASISTENCIA ECONÓMICA Y TÉCNICA AL AGRICULTOR

—¿Cuáles han sido los factores determinantes del progreso del cultivo algodonero?

—Buscando los fines y efectos beneficiosos a que hemos aludido, la política del Ministerio de

Agricultura ha sido perseverante: en el fomento del cultivo, qua ss una de las causas primordiales as su

atención, como lo demuestra el que habiendo partido casi de cero, ss ha conseguido enraizar un cultivo

prácticamente desconocido en nuestro país, o al manos en muchas de las localidades donde hoy se lleva a

cabo. A tales efectos, el agricultor se ha visto constantemente atendido con facilidades de todo orden,

tanto de tipo económico como de asesoramisnto técnico. Aquéllas han consistido en una serie de medidas

tales como las de anticipar la semilla, facilitar ayudas en metálico y anticipar igualmente abonos e

insecticidas, maquinaria y envases, todo ello a descontar en el momento del pago de la cosecha, con lo

que se reducen considerablemente los desembolsos directos del cultivador. El agricultor ha estado

asimismo atendido en el aspecto técnico, mostrándosele cuáles eran las operaciones culturales más

apropiadas, orientándola sobre las foranas de abonado y facilitándole los insecticidas adecuados. Con esto

y con lo mucho que el cultivador español, buen conocedor de su oficio, ha ido poniendo de su propia

iniciativa, el cultivo del algodón está perfectamente "dominado", e incluso ha servido para que se

asimilen nuevas prácticas en beneficio de otras producciones agrícolas.

—¿Cómo han repercutido estos progresos en la producción?

—Los efectos de estos progresos han tenido su manifestación en la calidad y cantidad de la producción

unitaria. Por lo que se refiere a la calidad, el algodón es más limpio por estar defendido de las plagas; y ha

aumentado su longitud media por efecto de la mejora de semilla. Aun contando, como ya hemos dicho,

con que el cultivo en secano limita la longitud de la fibra el hecho real es que ¡a longitud media de

la producción total ha pasado de los siete octavos o quince dieciseisavos de pulgada, hace diez años, a

superar la pulgada. En 1944, elegido como año de buena producción, fue de 127 kilos/hectárea,

mientras que en 1959 se llegO a 285 kilos/hectárea. En el gráfico de hectáreas y balas puede

observarse cómo la linea que representa la producción se mantiene al principio por debajo de la de

superficie, en tanto que posteriormente la rebasa, separándose de ella, lo que confirma que se ha pasado

de producir menos de una bala (220 kilos) a más de una por hectárea. Esto refiriéndonos a la producción

total, que lleva como lastre el cultivo de secano, Si nos referimos sólo al regadío, el aumento es aún más

espectacular, pues de los 173 kilos de fibra por hectárea en 1944 se ha elevado a 412 kilos en 1959

siguiendo una línea de continua dirección ascendente. Por eso no es de extrañar que en los cultivos

ds regadío las producciones de algodón bruto superen, cada vez con mayor frecuencia, los 3.000 kilos

por hectárea, logradas muchas veces en fincas de gran extensión.

ESTRAGOS PRODUCIDOS POR LOS TEMPORALES

--Por último, señor Muñoz Torres, ¿cuál será la cosecha de 1960?

—En 1950 se ha alcanzado la máxima superficie cultivada de algodón en España, que ha sido de 250.000

hectáreas, de ellas 142.000 en secano. Esta extensión y el magnifico estado que presentaban los

algodonales en el mes de septiembre autorizaban a pronosticar una cosecha de 350.000 balas, muy por

encima de la mayor lograda hasta ahora. De hecho, la recolección en el secano ha sido normal, pero al

comenzar la de los regadíos sobrevinieron las lluvias en una forma que no es preciso resaltar por ser bien

conocida de todos. El daño que estas excepcionales lluvias, pertinaces y fuertes, han hecho al algodón en

el último momento de su ciclo, ha sido muy grave. Una parte importante de cápsulas se ha perdido ´por

caída al suelo, por falta de maduración o por comienzo de podredumbre. Por otro lado, una buena parte de

la cosecha, especialmente en Extremadura y Castilla, está resultando de clase inferior a lo normal, con lo

que tanto la calidad como la cantidad distará de ser las que se esperaban hace dos meses. Hasta tal punto

han sido excepcionales estas lluvias, que no es posible prácticamente evaluar en este momento los daños

originados. ¿Se llegará a las 290.000 balas como el año pasado? El tiempo lo dirá.

 

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