Autor: Pablo Barbado, Eliseo de. 
   La producción española de abonos nitrogenados  :   
 De 10.000 a 15.000 toneladas en 1935, se ha pasado a 454.000 en 1960. 
 ABC.    16/06/1961.  Página: 35, 39, 41, 45. Páginas: 4. Párrafos: 25. 

PAGINAS AGRICOLAS

CULTIVOS • GANADERÍA - INDUSTRIAS DERIVADAS

LA PRODUCCIÓN ESPAÑOLA DE ABONOS NITROGENADOS

De 10.000 a 15.000 toneladas en 1935, se ha pasado a 454.000 en 1960

Durante 1961 quizá sean rebasadas las 600.000, y se espera llegar a un millón en un período de cinco a

seis años

Por ELÍSEO DE PABLO

EN la monografía "La batalla del trigo", publicada en A B C del 15 de abril de este año, poníamos de

relieve las dificultades que a lo largo de los años hubo que afrontar, vencer o soslayar, para intensificar la

producción. Esas dificultades alcanzaron especial significación en el comercio de los fertilizantes

químicos, los cuales tenían que ser adquiridos CaSÍ totalmente en el extranjero. Y fue en la etapa, larga y

penosa de la segunda. guerra mundial y la posterior ofensiva Internacional contra nuestra Patria, cuando

el país pudo captar con dolorosíslma claridad el estado de dependencia del exterior en que habíamos

vivido durante varias décadas, por lo que se refiere a los abonos nitrogenados. Frente a un consuma de

590.000 toneladas en la campaña 1935-36, sólo podíamos ofrecer a nuestra agricultura una producción

nacional oscilante entre 10.000 y 15.009 toneladas. Los primeros planes de desarrollo da nuestra industria

del nitogeno, trazados en ios comienzos de la segunda década de este siglo, quedaron frustrados por el

estallido de la primera guerra mundial. Posteriormente, el enrarecimiento de la política interior y del

orden social; los trágicos acontecimientos producidos en el que fue nuestro Protectorado en Marruecos

hasta que el Gobierno del general Primo de Rivera instauró la paz en ese territorio, mientras en la

metrópoli se abrían prometedores horizontes ds progreso y prosperidad—horizontes que la agitación

prerevolucionaria había de ensombrecer en el último período de la gobernación del marqués de Estella—

representaron otra etapa nada propicia a Impulsar el desarrollo industrial. Bien es cierto que las

abundantes reservas de oro del Tesoro subvenían a necesidades esenciales del campo en tanto discurriera

por cauces ds normalidad el comercio Internacional. Pero advino la fatídica República, cuya estela ha

quedado señalada de manera Indeleble con "sangre, fango y lágrimas"; por el colapso general de todas las

ramas de la economía y por 1a expoliación de las arcas del Tesoro nacional realizada en el transcurso de

la Cruzada de Liberación, La España liberada, carente de oro y de divisas, iba a enfrentarse con atrás

etapas dramáticas en e! camino de su prodigiosa evolución: la de la segunda guerra mundial, y la del

diabólico aislamiento a que antes nos referíamos. No obstante, y como en otros muchos aspectos de la

vida del país, aquel inmenso cúmulo de dificultades sería el punto de partida hacia conquistas industriales,

como esta del nitrógeno, que en 1960 puso a disposición de nuestra agricultura 454.030 toneladas,

esperándose que en el año en curso la producción rebase las 600.000, y el millón durante los próximos

cinco o seis años, con lo que podrán cubrirse las necesidades nacionales.

DATOS PARA LA HISTORIA.

ESPAÑA FIGURA ENTRE LOS PAÍSES PRECURSORES

Vamos a esbozar la historia de la industria del nitrógeno en nuestro país. Para ello hemos solicitado el

concurso dé una relevante personalidad técnica, que desea que ocultemos su nombre. Habla para los

lectores de A B C, He aquí el diálogo:

—¿Cuál es la raig histórica, la fuente inicial, del nitrógeno para, la agricultura? —La Historia de los

abanos minerales se inicia en 1840 con los estudias realizados por Liebig, que descubren el decisivo papel

que en la alimentación, de los vegetales tienen las sustancias minerales que absorben del suelo, y que,

como consecuencia, hay que restituir nuevamente a la tierra para que tenga ésta las disponibilidades

suficientes de esos elementos nutrientes que requieren en cada momento las cosechas, y además aplicarlos

en forma tal que puedan asimilarlos adecuadamente. En 1857, se reconoce plenamente la posibilidad de

aportar nitrógeno mineral a este fin. El guano, primero, y el nitrato de Chile después, constituyen las dos

fuentes iniciales del nitrógeno para la agricultura. Este empleo de los abonos nitrogenados se desarrolla

rápidamente. En el año 1913, Chile exporta 2.750.000 toneladas de nitratos. La trascendencia de este

problema es tal, que se hace objeto de preocuparon en los principales países. Se busca la solución d«

poder utilizar el nitrógeno de la atmósfera, para su empleo como materia prima en la producción de

fertilizantes, En 1872, la Asamblea francesa crea un premio de un millón de francos a quien invente o

descubra el procedimiento de fijar el nitrógeno atmosférico en un producto que pueda emplearse en la

agricultura, y en 1898, Sir William Croockes plantea angustiosamente el problema.

—¿Cómo se desarrolla la fabricación de abonos nitrogenados partiendo del nitrógeno atmosférico, y

cuándo empezó en Esparte?

—El primer paso importante para el desarrollo eficaz de esta industria es el que se obtiene en Noruega en

el año 1905; Birkeland y Eyde descubren el procedimiento de fijar mediante el arco eléctrico el nitrógeno

del aire combinándolo con el oxigeno, base para la obtención del ácido nítrico. Más tarde, en 1912, los

químicos alemanes Haber y Bosch, consiguen el procedimiento de la síntesis del amoníaco. Con estos

procedimientos, se han sentado los primeros jalones para el definitivo desarrollo ulterior de la fabricación

de abonos nitrogenados partiendo del nitrógeno atmosférico. Desde entonces la producción mundial de

nitrógeno de síntesis ha llevado" un veloz desarrollo, y en 1960 se han fijado 14 millones de toneladas de

nitrógeno puro.

En España se inician los primeros estudios para el desarrollo de esta industria del nitrógeno en el año

1912, o sea, casi al mismo tiempo que en los primeros países de Europa, y antes que en otros que después

han contado con una potente industria de fijación, del nitrógeno. En ese año, el ingeniero de Caminos don

Luis Sánchez Cuervo y el ingeniero Agrónomo don José María Semprun estudian la posibilidad de aplicar

en España los procedimientos desarrollados en Noruega, proyectándose una instalación en e1 Pirineo

catalán. En 1913 se constituye con este fin la "Sociedad Ibérica del Ázoe", que obtiene la colaboracion de

la empresa noruega explotadora de las patentes, pero a causa de la primera guerra europea queda truncada

esta Iniciativa, En el año 1918, surge la empresa "Energía e Industrias Aragonesas", con objeto de

producir energía eléctrica en el Pirineo aragonés, y utilizarla para obtener, entre otros productos, abonos

nitrogenados; y en 1923, la "Sociedad Ibérica del Nitrógeno" en La Pelguera (Asturias), para fabricación

de abonos nitrogenados. Como se ve, en nuestro país surgieron diversas iniciativas desde el primer

momento. Era lógico que así sucediese dada la importancia que en nuestra tconomía tiene´ la agricultura,

y lo natural hubiese sido que se hubieran aplicado análogas medidas a las adoptadas en otros países

europeos en defensa de esta industria. Pero desgraciadamente no sólo no se hizo así, sino que se siguió el

camino contrario, ccn grave quebranto para la economía española en general y para el camipo en

particular. Como muestra de lo que queda señalado, basta indicar que mientras en España, la importación

de estes abonos era totalmente libre y pagaba de dtrschos de Aduanas 1 peseta por tonelada, por esta

misma tonelada se pagaba: en Alemania, 120 marcos; en Inglaterra, 4-0-0 libras; en Polonia, 8-7-0 libras;

en Italia. 550 liras. Estos derechos podían elevarse en Alemania en determinados casos. A partir de 1931,

se establecía la licencia previa de importación en Alemania y en Francia. También se estableció este

sistema de licencia en Holanda, Bélgica y Suiza, lo que equivalía a la prohibición de importaciones, cara

desarrollar así su propia industria. En 1933 Italia eleva en un 50 por 100 sus aranceles de Aduanas y

establece normas para regular sus importaciones mediante el sistema de licencias y continsentaciones.

En todos esos países que desarrollaban y defendían su propia industria, la producción llegó a superar en

exceso a las necesidades de su consumo, excedentes que era necesario exportar. En esta exportación se

encontraban con la competencia del nitrato natural de Chile. La competencia de los países de producción

industrial, entre sí, y con el nitrato chileno, fue enorme. Comenzó una guerra de precios para vender los

excedentes, pero al mismo tiempo cada país productor, como Queda señalado, adoptaba medidas drásticas

de defensa da su mercado interior. En 1929 se estableció el primer "cártel" del nitrógeno en Europa, con

el nombre de "Convention Internationale de l´Industrie de l´Azote" (C. I. D.). Después, can diversas

modificaciones, e incluso denominaciones, se sucede este "cártel" del nitrógeno hasta 1939, año en que se

declaró la segunda guerra mundial.

—Recordamos el largo período de angustiosa penuria, de fertilizantes nitrogenados que padeció España a

causa de Ja segunda guerra mundial, de la escasez de divisas y del aislamiento a, míe fue sometida

nuestra Patria. ¿Cómo describiríamos ese período?

—En los años anteriores a 1936, el consumo de España de abonos nitrogenados era del orden de las

500.000 Tms. en total; Ja producción nacional era solamente del orden de las 10.000 a 15.000 Tms.

anuales. En las circunstancias que quedan señaladas no pudo desarrollarse esta industria en nuestro país,

quedando, pues, anquilosada. Por lo tanto puede decirse que nuestra agricultura dependía totalmente de la

importación, A partir de 1939 el abastecimiento de fertilizantes nitrogenados en el mercado español

empieza a ser deficiente a causa de la guerra mundial, y por la escasea de divisas. Las importaciones van

descendiendo, reduciéndose durante los años siguientes a unas 10.0.000 toneladas métricas anuales, e

incluso hubo años en que íueron solamente de 70.000, o sea, raíanos del 15 por 100 de las necesidades

anteriores. Posteriormente, al establecerse el aislamiento de España, se anularon prácticamente las

importaciones de nitrogenados, quedando limitadas al nitrato enviado por Chile, la gran nación hispánica,

único país que nos abasteció constantemente. En el año 1945 se Importaron solamente 49.000 Tms. de

nitrogenados, casi totalmente de nitrato de Chile. El mercado español, por depender exclusivamente de

los abastecimientos extranjeros, careció durante todos esos años de las cantidades que necesitaba. El

agricultor pagaba cantidades exorbitantes por los abonos nitrogenados, y en muchas ocasiones ni aun así

podía disponer del mínimo necesario. Por otra parte, el precio unitario de las importaciones era

elevadisimo. La economía española pasaba muy caro la falta de visión de los que no supieron defender el

desarrollo de esta industria del nitrógeno en nuestro país. Nuestra agricultura no podía abonar sus tierras,

con los consiguientes perjuicios para la producción...

—Para terminar, situémonos en el momento inicial del portentoso desarrollo de la industria española -del

nitrógeno, y miremos hacia un futuro próximo. ¿Cuáles son síes consideraciones y conclusiones?

—Al establecerse las nuevas normas y orientaciones de nuestra economía nacional, a partir de 1939, una

de las primeras medidas fue la inclusión de la Industria del nitrógeno entre las consideradas de "interés

nacional", lo que se realizó por decreto de febrero de 1940. Con la adopción de estas madidas ss

desarrollaron inmediatamente las empresas españolas ya Inlciacas y se proyectan las nuevas factorías de

Castilla, en Valladolid; la de Vizcaya; otra nueva en Monzón (Huesca) y se amplía la de La Felgusra. Mas

tarde, al estudiarse el desarrollo de los complejos industriales de Puertollano (Ciudad Beal), y de Puentes

de García Rodríguez (La Coruña), por empresa estatal, se Incluye la producción de abonos nitrogenados,

y análogamente en el complejo de Escombreras (Murcia). Surgen después nuevas iniciativas, en Sevilla y

en las Islas Canarias, que también son ya realidades. Recientemente se ha autorizado otra nueva en

Málaga. En el pasado año de 1960, la producción total española alcanzó la cifra de 454.000 Tms. En el

año actual rebasará las 600.000, cantidad superior a la del consumo antes de 1936; y se calcula que en un

lapso de cinco a seis años será superada la cifra de un millón de Tins., con lo que se cubrirán totalmente

las necesidades del mercado español. Nuestro consumo era, como ya hemos indicado, del orden de las

500.000 toneladas métricas antes del año 1936. En los años 1940 a 1950 el abastecimiento del mercado

continúa siendo totalmente deficitario, por seguir aún dependiendo de las importaciones y no alcanzar

éstas a cada anualidad las 200.000 Tms, A partir de 1´950 se inicia la producción nacional, que se

complementa con las importaciones. En años sucesivos mejora ininterrumpidamente «1 abastecimiento

del mercado de abonos. nitrogenados y los organismos del Ministerio de Agricultura pueden, intensificar

las campañas para una más adecuada fertilización de los diversos cultivos, indispensable para lograr un

aumento de producción. Estas medidas han conducido a un incremento del consumo de abonos, que ha

llegado a cifrarse en los últimos años por encima del millón de toneladas métricas anuales.

EL NITRÓGENO EN LA VIDA DE LAS PLANTAS

El nitrógeno es esencial para el crecimiento de la planta, porque es constituyente de sus tejidos y porque

entra, además, en la composición de la clorofila, la sustancia verde que colorea a todo el mundo vegetal y

que es imprescindible para la formación de alimentos a partir de la energía lumínica del sol. Y como

papel secundario, no hay que olvidar que el nitrógeno sirve también para mantener la fuerza de succión de

las raices.

El nitrógeno es el actor principal de los rendimientos. Por decirlo asi, el "exagerador de las cosechas".

Favorece, en particular, el desarrollo de tallos y hojas y, por ello, en todos los estadios de su desarrollo,

las plantas necesitan este elemento.

Desde que germina, el vegetal debe tener a su disposición tena alimentación nitrogenada suficiente. Las

reservas del suelo en nitratos sólo son excepcicnalmente capaces de dársela.

Como consecuencia, debe preverse siempre, en todo cultivo, un abonado nitrogenado. El nitrógeno que

pueden aportar los estiércoles y otros abonos naturales orgánicos no es suficiente, y se precisa siempre—

salvo en las leguminosas, capaces de fijar el nitrógeno atmosférico—el complemento de una fertilisación

mineral.

Elíseo DE PABLO.

 

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