Autor: Pablo Barbado, Eliseo de. 
   La producción de cereales y leguminosas será sensiblemente igual a la que pronosticábamos en abril     
 
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AGINAS AGRICOLAS

CULTIVOS - GANADERÍA • INDUSTRIAS DERIVADAS

LA PRODUCCIÓN DE CEREALES Y LEGUMINOSAS SERA SENSIBLEMENTE IGUAL A LA

QUE PRONOSTICÁBAMOS

EN ABRIL

Con las últimas lluvias quedan casi compensadas—aunque de manera desigual por regiones—las pérdidas

producidas por el calor excesivo y la sequía de la primera quincena de mayo

LA COSECHA TRIGUERA GIRARA ALREDEDOR DE TREINTA Y CINCO MILLONES

DE QUINTALES MÉTRICOS

Por ELÍSEO DE PABLO

El día 30 de abril de este año, en el cementerio "Abril proclama la victoria dtel agro", hacíamos un

balance de la situación a partir del momento en que se abrió la campaña cerealista 1960-61. Reflejábamos

laa contrariedades, las vicisitudes, los esfuerzos y los perjuicios que habían tenido que soportar los

hombres del agro desde que en los comienzos de la sementera una climatología hostil cerró

tenebrosamente los horizontes, hasta que, contra todas las previsiones 7 contri, la más pura lógica, enero

abrió paso al sol, y la campiña anegada volvió a inundarse de luz. El favorable cambio meteorológico

movilizó a la totalidad de la masi campesina, y iodos los elementos de trabajo penetraron en los campos,

extendiendo su radio de acción a medida que la tierra Iba oreándose y reduciéndose las áreas encharcadas.

Este poderoso impulso, estimulado y apoyado desde el Ministerio de Agricultura, especialmente en lo que

concierne a facilitar semilla de trigo de ciclo corto, permitió poner en cultivo una superficie muy superior

a lo que se podía esperar. Se había producido una auténtica victoria del agro...

Pero transcurrieron enero, con muy escasas y muy dispersas lluvias; y febrero, completamente seco, lo

mismo que la primera decena de marzo, la tierra reseca se tempanizaha, e impedía que las semillas en

germinación perforasen la superficie, mientras "muchos cultivos en su primera fase de desarrollo

empezaban a mustiarse. Otra vez la mas viva Inquietud se difundía de extremo a extremo del país, de

modo especial en la mitad meridional, mientras en todo el Sureste sucumbían las siembras. La llegada de

las borrascas atlánticas al iniciarse la segunda decena de marzo, que regaron generosamente Andalucía,

Extremadura y Castilla la Nueva, y con menos intensidad las cuencas del Duero y del Ebro, reavivaron la

campiña. No obstante, la Tierra de Campos, el celebérrimo granero castellano, muy poco afortunada en

ese reparto de lluvias marzales, lo mismo que con las que se repitieron en abril, quedaba marcada con el

signo de la adversidad, dibujándose su tercera campaña sucesiva de muy deficitarias producciones.

A pesar de todo, y considerada, en bloque la situación dial campo español, decíamos en aquella fecha;

"Mil novecientos se-

senta y uno no se nos presenta como un año calamitoso, siempre que la meteorología no nos tenga

reservadas nuevas desventuras. Existen posibilidades de remontar la producción triguera del año pasado y

superar, desde luego, las restantes producciones de cereales de pienso, leguminosas y plantas industriales,

porgue es-tas y aquéllas han cubierto la matyor parte de la superficie que había quedado sin sembrar de

trigo." Y por lo que a esto se refiere pronosticábamos una cosecha de alrededor de 35.700.000 quintales

métricos. Nos estaban reservados, en efecto, nuevos infortunios. las dos primeras decenas de mayo

resultaron altamente perjudiciales para el campo en general. Temperaturas de auténtico verana y vientos

abrasadores se precipitaron sobre los cereales y las leguminosas en trance de granazón en el mediodía, y

de encañamiento, de eclosión de la espiga o de la flor, en la mitad septentrional. Tierra de Campos

presenciaba el agostamiento de sus cultivos; se consumaba la destrucción de los de grandes zonas del

Sureste; retrocedían profundamente los de los secanos de Aragón y se producían fallos en dilatadas

comarcas extremeñas y en algunas de Andalucía e incluso del centro. Refiriéndonos exclusivamente al

trigo, en el período del 1 al 20 de mayo, el sol y los vientos secantes nos habían arrebatado no menos de

400.000 toneladas. El cálculo de 35.700.000 quintiles métricos quedaba rebajado hacia los 31 millones.

Por fortuna, la tercera decena de mayo, cuando ya estaba en marcha la siega en los campos del Sur,

volvieron las anheladas lluvias, y con ellas un descenso térmico, moderado a veces, profundo otras, dando

lugar a que los macizos de la Penibótíca, del sistema central, de los montes ibéricos y nórdicos se

empenacharan otra, vez de blanco en la fase final de la primavera. Volvieron a recuperarse los cultivos

allí donde las mieses no habían llegado al ciclo de completa madurez, y las pérdidas sufridas por diversas

zonas en los días adversos de mayo fueron compensándose con la mejoría en el resto de la nación. Ya en

los primeros días de junio volvía a subir la línea del gráfico de las producciones hasta aproximarse a las

que sañalábamos como probables dos meses antes, y esta es la fecha en que con muy ligeras variantes nos

mantenemos—en nuestra opinión—en el estido de situación del 30 de abril incluso en trigo.

Debemos subrayar que al establecer la comparación con las cosechas de 1960 partimos de la

consideración de que esta última fue deficiente por causis de índole atmosférica muy semejantes a las que

han imperado en la campaña 1960-61. Ciñéndonos a las producciones cerealistas, ambas campañas—las

de 1959-60 y 1960-61—se quedan en cuanto a producción de cereales muy por debajo de la, de 1958-59,

como puede apreciarse en el gráfico que acompaña a este trabajo.—Eliseo DE PABLO.

Finlandia, 3,118 y 3.Í88S.

Francia, 167J949 y 151.777.

Holanda. 94.4&H y 83.046.

Hungría, 210 y 167.

Inglaterra, 88.12« y 95316.

Irlanda, 1.538 y l.«47.

Islandia, 287 y 300.

Luxemburgo, 1.07» y 995.

Noruega, 21.098 y 22.856.

Polonia, "7.095 y ,1.837.

Suecia, 35.639 y 43.634.

Suiza, 32.072 y 311j67!5. ´

Yugoslavia, 3.007 y 3M9.

Otros países, 22.67» y 12.242.

Total 923.&6S.

Las exportaciones de Israel, Marruecos, Argelia, y Túnez, ascendían en la misma fecha a 820.00&.

(Israel, 317.896, y Marruecos, Angelia y Túnez, 602.196,)

Es interesante poner de manifiesto que las ventas norbeafricanas a Alemania occidental se hallan en

constante crecimiento, habiéndose duplicado en 1960-61 los envíos de naranja realizados en 1957-58,

aumento que llegra a ser, en tes clases mandarína y clementina, del 700 por 100.

 

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