Perspectivas de zafra de aceite de oliva de más de 600000 toneladas     
 
 ABC.     Páginas: 2. Párrafos: 6. 

PERSPECTIVAS DE ZAFRA DE ACEITE DE OLIVA DE MAS DE 600.000 TONELADAS

CON CLIMATOLOGÍA NORMAL LLEGARÍA A SITUARSE ENTRE LAS DOS MAYORES DEL

SIGLO, Y HASTA SUPERARLAS

PANORÁMICA: POSIBLE DISPONIBILIDAD DE MAS DE 800,1000 TONELADAS DE ACEITE Y

GRASAS VEGETALES, FRENTE A UN CONSUMO ANUAL DE 450,000

Quizá sea la cosecha de aceituna la que hasta ahora se toa beneficiado en mayor grado de las lluvias

caídas últimamente, de manera que llamándonos a pocas semanas del comienzo de la recogida, vemos

afianzadas las perspectivas de campaña excepcionalmente grande, ¡hasta el punto de que pudiera llegar a

figurar entre las zafras de aceite de más alto valor del siglo. Como máximas tenemos la de 1927-28, con

660.000 toneladas, y la de 1951-52, que aparece en los gráficos de producciones con 620.000.

En los primeros días de septiembre, los olivares, casi sin mías excepción que los de algunas zonas de

Extremadura y de Castilla la Nueva, conservaban tan extraordinaria abundancia de fruto que autorizaba a

predecir un índice de 550.000 a 600.000 toneladas de óleo.

Hemos de poner de relieve al respecto que, no obstante haber resultado corta la cosecha anterior (cifrada

definitivamente en 306.686 toneladas), la aceituna que había en árbol el año pasado por estas mismas

fechas habría podido proporcionarnos más de 500.000 toneladas, pero las heladas, que empezaron a

producirse en noviembre, y las lluvias torrenciales de finales de año en Andalucía, dejaron reducida la

zafra a aquella cantidad. Quiere esto decir que, ateniéndonos al rendimiento en fruto por pie—no a la

cantidad de aceite que se logró—, 1932-63 fue un año bueno, Por lo tanto, 1963-64 debía participar de las

características de la llamada vecería. No ha sido así, por fortuna. Y no lo es desde hace varias campañas,

en que vienen perfeccionándose los métodos de cultivo, de poda, de recogida, de luoha contra las pialaras,

de abonado, etc., con lo cual se ha conseiguido una mayor homogeneidad de las cosechas consecutivas.

En estos momentos aquellas perspectivas de hace cuatro semanas—zafra de 550.000 a 600.000

toneladas—han mejorado ostensiblemente, de manera que esas cifras se han puesto en movimiento

ascendente en dirección a los puntos de referencia de las dos mayores cosechas del siglo antes

mencionadas. Que sean alcanzados ó no dependerá, de la evolución climatológica en los meses próximos.

EXPORTACIÓN Y CONSUMO INTERIOR

A raíz de la nueva regulación de nuestras exportaciones de aceite de oliva se produjo una fuerte reacción

en las salidas al exterior. Desde el primero de agosto al 12 del mes en curso se han exportado unas 23.500

toneladas, frente a 1.000-1.500 que salieron measualmente en el período anterior a dichas normas, tea

mercado interior no ha seguido la misma trayectoria. Se mantiene sumido en la atonía y los precios siguen

debilitándose. El último informe que tenemos al respecto señala que aquéllos oscilan entre 27,50 y 28,50

pesetas kilo, según grado de acidez. Esto sucede a pesar de que la puesta en práctica de los créditos

pignoraticios ha permitido aligerar en unas 30.000 toneladas las existencias, y aunque existe la esperanza

de que pueda aumentar en las semanas práximas el volumen del óleo pignorado, parece inevitable, aunque

las exportaciones totales hasta el final de esta campaña alcancen las 50.000 toneladas, que entraremos en

la de 1963-64 con un excedente de 90.000 a 100.000 toneladas.

En el supuesto de que llegue a lograrse una zafra superior a 600.000 toneladas—y ya hemos dicho que

(hay base para esperarlo así—se encontraré España con disponibilidades superiores a 700.000 toneladas,

con lo cual tendríamos en cifras aproximadas:

Toneladas

Aceite de oliva ............ ... 700.000

Aceite de orujo ... .,.......... 50.000

Aceite de algodón ............ 20.000

Aceite excedente de semillas ... 50.000

Total ............... 820.000

Como quiera que el consumo nacional de aceite de oliva y grasas vegetales está calculado en unas

450.000 toneladas anuales, vamos a llegar al momento en que las existencias serán, suficientes para cubrir

las necesidades del país durante casi dos campañas, a reserva, claro está, de la evolución de las

exportaciones. Pero ahora mismo ocurre, por lo que se refiere a ese último particular, que nuestro

comercio de exportación se halla a la expectativa del nuevo arancel que Italia proyecta poner en vigor el

día primero de octubre próximo. Tenemos que subrayar también que en toda la cuenca del Mediterráneo

son favorables, como en España, las perspectivas de la producción olivarera. Este panorama se presta a

consideraciones de la mas alta entidad. Entre ellas, la de que, retrotraídas las cotizaciones de nuestro

aceite de oliva a índices ya escasamente más altos que las que rigen para, los de semillas—cuya venta a

granel está, suspendida desde el primero de septiembre, lo que indudablemente empujará, hacia arriba sus

precios por tener que venderse envasados—, parece llegado el momento de revisar vigorosamente la

política de importaciones de tales ferasas vegetales que, en un momento dado, ¡pueden ejercer

ciertamente un papel moderador en el mercado. Pero conseguido ese objetivo, se imipone la rectificación

siguiendo, ni más ni menos—aunque ponerla como ejemplo resulta innecesario—, la Enea de actuación

de otros países que, con arreglo al procedimiento de precios mínimos. abren o cierran sus fronteras;

reducen, anulan o aumentan los aranceles eon respecto a un producto determinado de importación.

 

< Volver