La nueva campaña remolachera     
 
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LA NUEVA CAMPAÑA REMOLACHERA

¿SERA DE UNAS 565.000 TONELADAS LA ZAFRA DE AZÚCAR?

Mientras en el campo andaluz la remolacha azucarera entra en su último ciclo vegetativo, a partir de la

región central hacia el norte se encuentra en pleno desarrollo, favorecido por el aumento de la

temperatura.

¿Cuáles son las perspectivas de la campaña en curso? Si nos atenemos a la superficie cultivada,

favorables, pues según los datos publicados por el Servicio de Estadística del Ministerio de Agricultura,

con referencia al 20 de mayo, aquélla es superior en un 6,7 por 100 a la del mismo período del año

anterior; es decir, 159.800 hectáreas, frente a 149.100. Se da la circunstancia de QUE Andalucía

occidental y oriental aparscen con un descenso del 35 y del 15 por 100, respectivamente, en comparación

ccn 1961-82, registrándose, además, la presencia, en la primera de esas dos zonas, de una fuerte plaga de

gardama, contra la qus se sigue luchando.

La contracción del área remolachera andaluza aparece muy compensada con grandes aumentos en otras

regiones, que en la leonesa es del 32,5 por 100; del 28 en la de Logroño-Navarra; del 13 en Castilla la

Vieja y del 8 en Aragón.

Por lo que se refiere al estado vegetativo de esa planta industrial, y haciendo abstracción del grave

contratiempo que hemos registrado por lo que se refiera a la parte occidental de Andalucía, no es

desfavorable en estos momentos, pues las condiciones meteorológicas imperantes durante las semanas

pasadas impidieron o frenaron la aparición o el desarrollo de la pulguilla—temible en el primer ciclo

vegatativo—y de otras plagas. Quizá los cultivos de secano de algunas comarcas del centro y de la mitad

norte, y en especial de la cuenca del Duero, estén necesitados de lluvias que es de temer se retrasen, en

vista de la estabilidad atmosférica que ahora predomina. Tengamos en cuenta que la superficie de secano

representa aproximadamente el 25 por 100 de la totalidad cultivada. El resto corresponde, naturalmente, a

campos de regadío, de pie o por aspersión, sistema este último que está extendiéndose con cierta rapidez

en España. Afortunadamente no se presentan, ni es de esperar que se presenten a lo largo de esta

campaña, problemas de escasez de agua para esos fines, pues las reservas en el subsuelo son

considerables, y el caudal de los ríos se mantiene en un grado que no suscita mayores preocupaciones con

vistas al verano próximo. Por otra parte, es el otoño el que decide la cosecha en las regiones de

recolección más tardía, que son las que aportan el mayor volumen de producción. Así esbozado el

panorama, tenemos a la vista una zafra azucarera no inferior a la última, que, como ya hemos indicado en

otra ocasión, ha girado en torno a las 520.000 toneladas, incluida la aportación de la de caña. Más aún: en

el supuesto de que no se produjeran graves contratiempos, la zafra podría llegar a ser de 560.000 a

570.000 toneladas, es decir, la mayor de la historia azucarera española, incluida la de 1952-53, que, con

una producción casi análoga a la del año pasado, planteó un gravísimo problema de excedentes que obligó

a racionalizar el cultivo y reducirlo en considerable cuantía en las tres campañas siguientes, hasta que en

la de 1956-57 volvió a dilatarse como consecuencia de haberse dado salida a las grandes reservas que se

habían formado. Pero esta consideración nos da la tónica del formidable aumento del consumo interior,

que desborda ya, de manera muy decisiva, las 590.000 toneladas. Lo demuestra el que habiéndose llegado

a más de 450.000 en 1959-60. y a 520.000 en 1960-61, no se han planteado cuestiones de excedentes, y

que para la actual, campaña no se haya estimado necesario restringir el cultivo a una superficie inferior de

la que pudiera proporcionarnos medio millón de toneladas.

Resalta más aún el desarrollo del cultivo remolachero si consignamos la evolución de su superficie desde

1931-32. Así tenemos que la media de producción anual en el quinquenio 1931-1935-36, fue de toneladas

2,150,100 de raíz verde. En la primera campaña de la postguerra quedó reducida a 720.900. Para el

decenio 1941-42-1950-51, la media anual fue de 1.313.600, media que para las trece campañas siguientes,

hasta la de 1961-62, se eleva a 3.252.510. Como es sabido, la superficie y producción de caña de azúcar

tiene pequeñas fluctuaciones anuales, oscilando la sustancia dulce entre 30 y 35.000 toneladas por

campaña.

 

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