Autor: Pablo Barbado, Eliseo de. 
   Otro susto en el campo     
 
 ABC.    18/05/1962.  Páginas: 1. Párrafos: 2. 

PAGINAS AGRICOLAS

CULTIVOS • GANADERIA • INDUSTRIAS DERIVADAS

OTRO SUSTO EN EL CAMPO

El toro marrajo del frío suele sucumbir en el callejón meteorológico de los días finales de abril y primeros

de mayo. Pasado el tres del mes florido, la gentil primavera, que ha cabalgado el corcel de las templadas

brisas, da la vuelta triunfal por el inmenso ruedo de la campiña después de rejonear con fulgentes rayos,

de sol a su enemigo. Desde las barreras de las vegas y de los valles; desde el graderío de las estepas y

desde las andanadas de las cumbres, los hombres del campo saludaban con alborozo la muerte del

enemigo de las riquezas campestres. Pero el toro marrajo del frío no había fenecido. Y cuando ya nadie

podía esperarlo, se irguió de nuevo y volvió a ponerse en movimiento, sembrando el pánico entre los que

habían sido felices espectadores de la primorosa faena realizada por la primavera gentil. Rugió con

gélidas vaharadas desde las cumbres de los Pirineos y desde las crestas cantábricas sobre las cuencas del

Ebro y del Duero, y sobre las del Tafo y del alto Guadiana, La columna mercurial termométrica se

replegaba vertiginosamente hacia el grado de congelación del agua en algunas zunas elevadas de la alta

meseta. La vegetación se defendía heroicamente, poniendo en actividad, durante las horas nocturnas, las

irradiaciones de calor almacenado en el suelo, al mismo tiempo que se avivaba el viento para que las

plantas no se durmiesen, no permanecieran inertes, porque la inercia podía conducir al sueño eterno. Y en

esta lucha dramática de los elementos benefactores con el de la destrucción, acabaron por triunfar

aquéllos, y triunfaron, ya decisivamente, el mismo día que llegó, por los caminos floridos, el santo

labrador Isidro, precedido por la restauración del tiempo primaveral, cuya gentil amazona representativa

se había asegurado va de la muerte efectiva de la bestia de gélido aliento.

Atrás ya los días de zozobra y de angustia, se restablece el sosiego y la paz en el campo. Estamos donde

nos hallábamos hace ocho días: en un lugar desde el cual nos es dado contemplar mentalmente, a nuestros

pies, el mismo panorama cerealista que nos ha movido a formular pronósticos muy confortadores en

anteriores impresiones. Carecemos de informes que mencionen quebrantos que lamentar; y para nosotros

tenemos que no los recibiremos tampoco en días sucesivos por lo que se refiere a ese breve período de

peligro que acabamos de rebasar, en el caso de que se confirme plenamente que 1a temperatura más baja

ha sido la de dos grados sobre cero registrada en Cuenca y en León, tierras que corresponden a las zonas

de España donde las cosechas evolucionan con mayor retraso normalmente.

Elíseo DE PABLO

 

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